“Las comisiones de las pensiones suenan altas por cómo se miden”


Uno de los campos de batalla de gobernantes y críticos con los sistemas de capitalización instaurados en Latinoamérica son las comisiones que cobran las administradoras a los afiliados. En una entrevista en la que analiza la salud del sistema previsional colombiano y en general de las pensiones en la región, Santiago Montenegro defiende que hay que matizar lo de las comisiones. El presidente de la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y de Cesantía (Asofondos) cree que “en la región las comisiones suenan altas por la manera en la que se miden. En Colombia y Chile se cobra alrededor del 1,5% del salario en los peores casos pero nunca se vuelve a cobrar. Estas comisiones se cobran sobre los flujos que entran al fondo. En otros países, como México y España, vemos comisiones del 1,5% sobre el total de los activos gestionados, lo que es indiscutiblemente mayor”.

Montenegro es también vicepresidente de FIAP y experto en pensiones de Latinoamérica. De hecho, será uno de los ponentes del evento LSE Global Programme que organiza la London School of Economics junto con Novaster y con Banco Santander, y que se celebrará en Miami entre los próximos 15 y 18 de julio.

No obstante, antes de entrar en el análisis transfronterizo de las pensiones, se detiene nuevamente en el tema de las comisiones. Un asunto que ha sido controvertido especialmente en Chile con el año electoral y la reforma que busca Bachelet. En el caso colombiano, expone, “si midiéramos la comisión cobrada a lo largo del tiempo que se mantiene cada aporte bajo administración, estaríamos hablando de una comisión promedio del 0,04% sobre los activos gestionados”. En la comparativa con otros países, como ya ponía como ejemplo a España y a México, el país sale mejor parado. “Vemos países como Turquía que cobra sobre los activos administrados y adicionalmente comisiones por cada contribución o como Republica Checa, donde puede haber comisiones de hasta el 15% de los retornos. En general creo que las comisiones de la región son bajas y en el caso particular de Colombia incluso pueden considerarse muy bajas, dados los riesgos que están asumiendo las administradoras por cuenta de fallos judiciales que las han puesto en la peligrosa situación del autoseguro”.

Aun así, reconoce que el nivel de competencia podría ser más elevado en Colombia en comparación con alguno de sus vecinos: “Nos gustaría ver el número de participantes que se observan hoy en día en México pero creo que en Colombia no veremos algo así hasta que no se corrija la  desigualdad entre el régimen de capitalización y el público, que puede ser vista como competencia desleal considerando los subsidios que otorga este último a los cotizantes de altos ingresos”.

Para Santiago Montenegro, las valoraciones y reformas de los sistemas de pensiones tienen que ir ligadas al mercado laboral, ya que el sistema de pensiones ideal “debe ir de la mano con un mercado laboral ideal e incluir un piso de protección social con cobertura universal y un componente contributivo”. Lo más cercano a esta combinación, arguye, “es el sistema chileno, con bajos niveles de informalidad y subsidios focalizados en las poblaciones más vulnerables”.

Por ello, para incrementar la cobertura de los sistemas de pensiones latinoamericanos considera que “la reforma pensional más importante es una reforma laboral que incentive el empleo formal”. Los principales enemigos de las pensiones en la región, añade, “son el desempleo y la informalidad, y creo que no podrá existir un sistema pensional con buena cobertura mientras se mantengan estos dos obstáculos”.

En cuanto al régimen de inversiones, también hay posibles avances en los que trabajar, tanto para su desarrollo e inclusión en los portafolios como en el control de los riesgos de estas inversiones. Por ejemplo, en las inversiones alternativas como private equity, infraestructuras o inmobiliarias. “Se han vuelto un activo indispensable en los portafolios pero hay que analizar cada una por separado y el peso que se asigne debe ser consistente con el riesgo asumido. Debe ser consistente con las necesidades del sistema en cuanto riesgo, duración y rentabilidad”. Mientras que otra opción son los bonos ligados a la inflación, “parte fundamental del portafolio en países donde las pensiones están ligadas a este indicador. En Colombia incluso se ha pedido que se emitan bonos ligados al crecimiento del salario mínimo ya que acá una porción importante de las pensiones están ligadas a este indicador. En estas circunstancias es importante fomentar este tipo de bonos tanto soberanos como privados”.

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