Las claves de las primeras certificaciones para asesorar e informar con MiFID II: Icade Business School


La Universidad Pontificia Comillas-Icade Business School es una de las seis primeras instituciones cuyos títulos y certificados han sido recogidos en la lista inicial de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para formar y acreditar a los profesionales que asesoran e informan sobre productos financieros y de inversión, una exigencia profesional que reclama MiFID II y que impondrá a partir de su entrada en vigor, en 2018.

Comillas-Icade ofrece por ahora solamente un título en estas materias: el Máster Universitario en Finanzas, para asesorar. Cecilio Moral, director del Máster en Finanzas de Icade Business School, y José María Fernández-Rico, coordinador del máster, prosiguen con una serie de entrevistas en la que los distintos responsables de estos títulos y certificados explican a Funds People las claves de su formación.

Funds People: ¿Con cuántas entidades financieras tienen ya cerrados acuerdos de formación y certificación?

Cecilio Moral y José María Fernández-Rico (Icade): De momento, nuestra formación es exclusiva para los alumnos de Icade Business School que cursan el Máster Universitario en Finanzas. Es un valor añadido a su formación y una responsabilidad que no podíamos eludir. Cuando se publicó la Guía Técnica 4/2017 de la CNMV, para nosotros resultaba evidente que esos conocimientos y competencias ya los habían adquirido nuestros alumnos del máster y, por tanto, se hacía necesario que reclamáramos para ellos ese reconocimiento por parte de la CNMV. Pero, dada nuestra trayectoria en el sector financiero, estamos trabajando para sacar un título específico para el entorno MiFID II, y estamos en conversaciones con diversas entidades.

¿Cuántos profesionales ya han sido certificados? De ellos, ¿qué porcentaje ha sido para informar y cuál para asesorar?

Por ahora, son algo más de 330 los alumnos que han completado los estudios de esta titulación y a los que, desde que salió publicada la primera lista, se les reconoce en este caso la posibilidad de asesorar sobre productos de inversión. A esta cifra hay que añadir los alumnos que están actualmente matriculados y que, a final de curso, previsiblemente conseguirán también el título que les faculte, entre otras cosas, para asesorar sobre productos de inversión.

¿Por qué su institución ha decidido de momento no ofrecer formación-certificación para informar?

Sí la vamos a ofrecer por separado (está en curso), porque es una formación complementaria a nuestra oferta, encaja en nuestros temarios, coincide con las competencias que estamos acostumbrados a desarrollar y, además, contamos con los expertos necesarios para formar al público al que se dirige. Además, estos mismos expertos, desde que han conocido que fuimos incluidos en la primera lista de la CNMV, son especialmente sensibles en trasladar a sus clases las especificidades que recoge MiFID II.

De los puntos críticos sobre formación que se piden desde la UE, ¿en qué aspectos tendrán que incidirse en mayor medida en España y en cuáles menos?

El entorno regulador y las normas de blanqueo suponen un reto, porque estábamos menos acostumbrados a incluir estos temas en nuestros temarios. También todo lo que tiene que ver con el servicio al cliente y con elevar la formación financiera. En todo caso, el principal reto al que se enfrentan las entidades es evaluar el nivel de conocimientos y competencias que tiene el personal que informa o asesora sobre los productos de inversión, y corresponderá a cada una de ellas determinar qué aspectos deben reforzarse. Creemos que el refuerzo en la formación de estos profesionales se orientará sobre todo a conocimientos y habilidades referidos a la gestión de riesgos, a los modelos de valoración, a la orientación al cliente (determinar qué servicio se puede dar a cada cliente y el riesgo que éste puede asumir), a la teoría de gestión de carteras, al análisis de los mercados y coyuntura y, cómo no, al ejercicio profesional, ético, honesto e imparcial.

¿Se van a posicionar como formadores-certificadores de marca blanca para programas ad hoc de entidades que soliciten un temario y timing propio o una convalidación?

Lo estamos valorando, es posible. En todo caso, las propuestas que valoremos para ofrecer a cualquier entidad, al tratarse de títulos en los que la universidad se juega su prestigio, deberán cumplir con requisitos que aseguren la calidad de la enseñanza y el cumplimiento de los objetivos y propósitos marcados por MiFID II. Por tanto, cualquier adaptación ad hoc tendrá que cumplir primero con estas directrices, con los conocimientos y competencias desarrollados por la normativa y, después, determinar los medios para una buena implantación.

A medio y largo plazo, ¿cree que las obligaciones por parte de ESMA serán suficientes para garantizar en Europa y en España las buenas prácticas de venta y asesoramiento financiero?

Creemos que, sin duda, las prácticas serán mejoradas. Aun así, nada puede garantizar del todo unas buenas prácticas, si bien está claro que se minimizarán las malas, y esto supone ya un avance muy importante. La actualización de conocimientos es también una parte clave en este proceso, puesto que los mercados financieros están sujetos a continuo cambio y al desarrollo regulatorio y tecnológico, por ejemplo. Por otra parte, la normativa de MiFID II y la guía técnica de la CNMV que la desarrolla son descriptivos, y sin necesidad de ser más específicos ni caer en la ambigüedad, conminan al cumplimiento de cualquier nueva normativa relativa a los productos de inversión o a evitar nuevas malas prácticas aún sin estar éstas referidas específicamente en su texto. Creemos que las obligaciones de ESMA cumplirán con su propósito a pesar de la continua evolución del sector, si bien la formación que acredite la capacidad de informar o asesorar deberá revisarse año tras año para asegurar que cumple con su objetivo. Por eso, cumplir los requisitos de formación continua debe ser parte esencial en esta transformación y modernización de la industria.

¿En qué aspectos de formación o praxis sobresalen los profesionales españoles respecto al resto de europeos? ¿Y en cuáles se quedan por detrás?

Resulta difícil contestar a esta pregunta. Nuestra percepción es que los profesionales españoles conocen bien el mundo de los productos financieros y marcadamente bien el de la renta variable y los fondos de inversión. Y también han ido haciendo en los últimos años una modernización en torno al servicio al cliente, que es cada vez mejor, si bien aún queda camino por recorrer. Lo que sí es evidente es que, tanto para españoles como para los colegas europeos, la adaptación al marco regulatorio, a los nuevos escenarios socioeconómicos y a los nuevos estándares, parece ser lo que más nos está costando. Estamos convencidos de que los informadores y asesores se adaptarán para poder ofrecer un servicio excelente en el ejercicio de su profesión.

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