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Las claves de la economía china y del renminbi


Desde que China comenzara su programa de internacionalización del renminbi en 2010, no solamente hemos asistido a un aumento de su consideración internacional y valor con respecto a otras monedas principales, sino también en cuanto a emisión y rendimiento de las estrategias en renta fija en esta divisa. En los últimos años, en especial en otoño de 2011 y mayo de 2013, fuimos testigos de significativos niveles de volatilidad en el ámbito de las divisas y la deuda de mercados emergentes. Los inversores en renta fija se vieron protegidos en buena parte de esta inestabilidad.

De cara a 2014 y años sucesivos, pensamos que China y su renta fija corporativa china podrían desempeñar un importante papel en cuanto a asignación de activos, pues podrían constituir un bloque independiente dentro de la cesta de los inversores destinada a mercados emergentes. Dado que la actual crisis que viven los mercados emergentes parece ser más una crisis de divisas que un evento de crédito, el robusto renminbi chino podría erigirse en elemento diferenciador. El valor del renminbi se encuentra significativamente reforzado por los más de 3,5 billones de dólares de reservas de divisas de que dispone China, que representan más de un tercio de todas las reservas de divisas a escala mundial.

Sin embargo, el renminbi también se encuentra ampliamente respaldado por los esfuerzos de China por la globalización de su moneda. Consideramos que una fuerte depreciación del renminbi dañaría más los esfuerzos de internacionalización del gigante asiático de lo que beneficiaría al impulso exportador del país. Este respaldo a su moneda debería favorecer a la renta fija privada china de cara al futuro.

Además del tema de su moneda, las reformas estructurales en China serán una cuestión clave que tener en cuenta. Si bien por lo general se percibe como positiva a medio y largo plazo, su agenda reformista también plantea algunos riesgos. El objetivo de desapalancamiento y liberalización económica podría ejercer cierta presión sobre el sistema financiero, extremo que hay que seguir de cerca. Un partícipe clave al respecto será el Banco Popular de China. Tras las 'desafinadas actuaciones' del regulador en 2013 —destacan la cuestión de la liquidez y el fuerte aumento de los tipos a corto plazo en junio de 2013—, el Banco parece haber adaptado su estrategia para 2014.

Este reciente ajuste de las medidas monetarias debería asimismo percibirse atendiendo a la intención del gobierno de introducir reformas y mantener su objetivo de crecimiento del 7,5%. Es importante que el Banco Popular de China preste su apoyo al respecto para conseguir este objetivo. En general, nos mostramos optimistas acerca del rumbo de China en cuanto a la evolución de su moneda y la adopción de reformas estructurales. Por tanto, puede que sea el momento adecuado para reformular la asignación a deuda de mercados emergentes, dotando al renminbi chino de un papel que refleje su creciente importancia.

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