Las características a tener en cuenta del mercado de renta variable chino


La estrategia del lnvesco China Focus se basa en aprovechar varias características únicas del mercado chino de renta variable. La primera de ellas es la fragmentación del mercado. Debido a la limita capacidad de las personas y las empresas para mover capital a través de sus fronteras, el mercado está dividido en un submercado interno de acciones de clase A y otro submercado de acciones B para fuera de sus fronteras, como por ejemplo los ‘red chips’, las acciones H y otros títulos cotizados en la bolsa de Hong Kong.

La segunda característica propia de la renta variable china es la concentración de las inversiones en ciertas compañías de gran capitalización, fundamentalmente controladas por el Estado. El 50% del valor bursátil total se concentra en muy pocos sectores (banca, energía y telecomunicaciones). El mercado chino también se caracteriza por las ineficiencias que padece. Muchas empresas están muy poco analizadas desde el punto de vista del lado vendedor o son muy poco transparentes con los inversores, mientras el sentimiento del mercado es considerablemente volátil.

La visión de Invesco es que estas ineficiencias ofrecen buenas oportunidades a los gestores activos a la hora de identificar acciones de compañías con potencial de crecimiento sostenible que no han sido correctamente valoradas, especialmente aquellas que no forman parte de los indicadores de gran capitalización. “Creemos que un enfoque de inversión disciplinado ofrece la capacidad de tomar posiciones en múltiples clases de acciones del país que pueden aportar un alfa significativa”, aseguran.

Según explica Invesco en su último informe ‘El código del dragón’, durante los últimos 20 años China ha llevado a cabo un importante avance en la reforma de las empresas públicas y en la expansión del sector privado. Ambas medidas, asociadas al IX Plan Quinquenal, han permitido la expansión del sector privado al convertir muchas pequeñas y medianas empresas estatales en compañías privadas. Dado que estas empresas tienen que enfrentarse a una creciente competencia interna y externa, han llegado a ser dinámicas y productivas y un importante factor de creación de empleo. Los "pesos pesados" de la economía siguieron bajo el control del Estado, pero muchos de ellos fueron "mercantilizados" y ahora cotizan en las bolsas de valores de China.

Un sector público que adelgaza con ‘peros’

Mientras el dominio del sector público no es ni de largo el mismo que existía antes del periodo de reformas, las empresas estatales que quedan son más grandes, más sólidas y controlan el 42%de los activos industriales aunque solo suponen el 5%del total de las empresas que existen en el país. La política industrial china continúa favoreciendo la intervención pública en varios sectores estratégicos. En primer lugar, están aquellos "estratégicos" en los que el gobierno quiere mantener el control absoluto, como por ejemplo defensa, generación y distribución de electricidad, banca y seguros y energía y telecomunicaciones.

También hay un grupo de industrias "básicas" o "pilares" sobre los que el gobierno quiere mantener su influencia por ser básicos para la economía, como construcción, transporte y automóviles. El sector financiero (banca y seguros) no es clasificada como una industria estratégica, aunque permanece bajo un estricto control gubernamental. En todo caso, la participación del sector privado (y la inversión extrajera) en todos estos sectores sigue siendo limitada.

El grado de competitividad dentro del sector público puede variar, aunque en general la rentabilidad media de las empresas estatales es menor que la del sector privado; un 20,6%de las empresas públicas perdió dinero en 2011, comparado con un 5,6% del sector privado. En muchos casos, su rentabilidad es producto del monopolio o del acceso preferente que tienen a los recursos financieros o físicos. Además, las estrechas conexiones entre las empresas estatales y el gobierno y la fragmentación natural de la estructura del gobierno del país también complican el escenario. Algunas empresas públicas operan fuera de sus ámbitos de actuación (por ejemplo, en el sector inmobiliario), ya que se les permite mantener sus beneficios e invertirlos con una supervisión externa limitada.

Si miramos las compañías chinas cotizadas, vemos que las de gran capitalización que cuentan con un cierto grado de control público suman alrededor del 60% del índice MSCI China, variando desde unos niveles relativamente bajos en áreas como las ventas minoristas, inmobiliario y salud a niveles muy concentrados en los sectores estratégicos, como energía, telecomunicaciones y transporte, además de banca y seguros. Para los inversores en renta variable china, la propiedad estatal no es necesariamente negativa, ya que la reestructuración de los 90 eliminó activos no rentables, redujo negocios y expuso a muchas empresas a la competencia global. Sin embargo, un enfoque selectivo y la comprensión de los modelos de negocio y la gestión son ingredientes esenciales para una buena selección de valores, explican en Invesco.

¿Qué forma podría adoptar la reforma de las empresas públicas?

Dada la complejidad de la política industrial china, en Invesco creen que no existe una "bala de plata" para mejorar la competitividad; probablemente será un progreso gradual. Una redefinición de la propiedad pública y una revisión tanto de las listas de los sectores considerados "estratégicos" y "básicos" como de las barreras de entrada existentes son áreas de potenciales cambios, como también lo sería una ruptura o reestructuración de los grandes (y no rentables) monopolios estatales (como por ejemplo el ferrocarril) o también reestructurar industrias en sectores menos estratégicos. otras reformas relacionadas, como la liberalización de los tipos de interés o restringir el acceso preferencial de las empresas públicas a la financiación bancaria, también tendrían un impacto en la mejora a nivel operativo del sector privado.

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