Las bolsas no tienen por qué tener miedo del PIB, según Capital at Work


“Es mentira que a la bolsa le vaya a ir mal porque el PIB estadounidense o europeo crezca poco o nada”, desmitifica Lucas Monjardín, consejero delegado de Capital at Work Investment Partners, quien cree que, de hecho, “van por caminos diferentes”. Es más, desde la firma creen con fe ciega en el sur de Europa. “La renta variable española y la europea ofrecen más atractivo que la norteamericana”, explica Monjardín, convencido de que, durante los próximos años, aparecerán grandes oportunidades de inversión en los países más castigados por la crisis, en especial en los periféricos.

Las compañías de España, Portugal e Italia son los pozos de rentabilidad a explorar y explotar, a juicio de la firma, más cuando “los años dorados de la renta fija pertenecen al pasado”, recuerda Eric Ollinger, presidente de Capital at Work Investment Partners. Valores europeos como Iliad, WPP o Heineken y españoles como Viscofán, Jazztel o Enagás, presentes en la cartera de Capital at Work, son una clara muestra del buen comportamiento y del largo recorrido que ciertas empresas, bien seleccionadas, pueden ofrecer a los inversores. Al fin y al cabo, “compañías como Repsol o Telefónica, por ejemplo, llevan el sello español pero son empresas globalizadas”, señala Monjardín, puesto que muchas de ellas están expuestas a los mercados latinoamericanos, africanos o asiáticos, emergentes en estos momentos en ciertos casos.

Además, como describe el consejero delegado de Capital at Work, “las empresas empiezan a poner su capital a trabajar”, donde el uso de la creciente caja ha ido y está siendo destinado, principalmente, a incrementar dividendos, recomprar acciones y reducir deuda, aspectos todos ellos directamente beneficiosos y rentables para los accionistas de esas compañías. A eso hay que sumarle el hecho de que la bolsa, que consiguió en 2012 unos beneficios similares a los de 2007 -momento previo al inicio de la crisis-, está pagando hoy la mitad que entonces, lo que la hace especialmente atractiva en comparación con otros tipos de activos. “La brecha (o gap) de la renta variable europea se va a cerrar, ya que ha sido fruto más de decisiones políticas que de hechos económicos”, pronostica Monjardín.

España, con menos tensión y más normalidad

Para Ollinger, “en España no todo va bien ahora pero, al menos, parece ser que volvemos a niveles macroeconómicos menos tensos y más normales”, algo que hace presagiar tiempos más favorables para la economía española. Y las cifras lo demuestran: desde finales de 2012 y principios de 2013, la rentabilidad del bono del Estado español a diez años ha vuelto a situarse por debajo del 5% y, por consiguiente, en los últimos nueve meses, la prima de riesgo se ha reducido a la mitad (desde los casi 640 puntos básicos de mediados de 2012 hasta los 322 puntos básicos de la actualidad).

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