“Las bolsas emergentes también pueden sacar provecho del actual optimismo hacia Occidente”


En la tendencia de crecimiento global que parece haberse iniciado tras la crisis no hay ganadores ni perdedores. Todos los mercados pueden beneficiarse este año. De hecho, el patrón de salidas de capital desde los bonos, la liquidez e incluso desde los mercados del mundo emergente hacia las bolsas de los países desarrollados, activos donde los inversores han estado alcistas en las últimas semanas y podrían continuar estándolo al menos en el corto plazo, ofrece posibilidad de beneficios también para el mundo emergente. “Somos positivos en general con las bolsas de los países en desarrollo para 2011, pues pueden sacar partido de la recuperación del mundo occidental gracias a sus exportaciones, algo para lo que están bien posicionados países como Corea del Sur, Taiwán o las grandes firmas chinas”, comenta Philip Niem, gestor del fondo Asia ex Japan Discretionary Portfolio de Barclays Wealth Managers.

Dejando aparte esta tendencia de corto-medio plazo, el experto confía en los fundamentales de la región, que han permitido a las bolsas ofrecer retornos anuales de entorno al 15% en los últimos años. Por eso cree que su fondo puede ofrecer rentabilidades en esta línea, siempre que los inversores mantengan una perspectiva de largo plazo. “En los últimos ocho años, Asia sin Japón ha doblado su crecimiento en dólares estadounidenses y lo ha hecho mucho mejor que el mundo desarrollado y en los próximos cinco años sus economías continuarán creciendo con fuerza”, asegura. Niem señala el aguante del crecimiento chino en la crisis de 2008 y 2009, un bajo PIB per cápita que tenderá a subir y una “modesta apreciación de las divisas que será beneficiosa, que está teniendo sólo un modesto impacto en la inflación y que animará al consumo interno, aunque puede perjudicar a la industria exportadora”.

Gran parte de esos logros económicos se deben a las políticas de los gobiernos, especialmente en China, que está tomando decisiones en función de los ciclos económicos y actualmente está gestionando bien el riesgo inflacionista. “Hace 10 años el Gobierno puso en marcha varios planes de estímulo y ahora está apostando de forma gradual por políticas más restrictivas, pero sin dejar de lado el enfoque a favor del crecimiento”, explica, indicando que “está haciendo un buen trabajo”. De hecho, gran parte de las presiones inflacionistas actuales se derivan de las políticas gubernamentales, como la desregulación del precio del petróleo, si bien ahora las autoridades están restringiendo la política monetaria de forma gradual. “Nuestra previsión es que sigan subiendo los tipos de interés durante este año, aunque creemos que la inflación está en niveles razonables”, afirma Niem.

Por todo ello, cree que el objetivo de crecimiento en torno al 8% es alcanzable. “China está en condiciones de beneficiarse tanto del consumo doméstico como de las exportaciones hacia Occidente en un escenario de crecimiento global”, apostilla. Se trata de un mercado con un peso del 35% en el fondo Asia ex Japan Discretionary Portfolio de Barclays Wealth Managers, un producto domiciliado en Luxemburgo y lanzado en diciembre de 2010 con la posibilidad de desviarse en un 10% del benchmark en términos de países o sectores. De ahí que las posiciones en el país, que pesa en torno a un 26% en el índice, estén maximizadas, debido al potencial que ofrecen sectores como el de consumo –supermercados, por ejemplo-, el de tecnología de la información o el de servicios financieros, y huyendo de los problemas de otros como el inmobiliario residencial, con precios excesivamente altos que intentan contener las autoridades.

El fondo también es positivo en constructores de barcos coreanos, empresas financieras y firmas de infraestructura indias y en compañías de carbón de Indonesia. En total, las compañías relacionadas con las materias primas suponen aproximadamente un 10% de la cartera. Para Niem, es clave ser selectivo a la hora de escoger los sectores del fondo para lograr además una buena diversificación (limitando el peso máximo de cada firma al 6%), así como tener en cuenta las valoraciones, que tilda en términos generales de “razonables”, a 30 veces los beneficios de 2011.

Concentración y flexibilidad: sus claves

Las 40 apuestas del fondo, sobre todo locales y centradas en el mundo emergente, son seleccionadas por un equipo de tres gestores con sede en Hong Kong, a través de un enfoque industrial y también bottom-up. “Si queremos posicionarnos en un banco, vemos qué países ofrecen un mayor crecimiento en este tipo de activos y su nivel de penetración en el mercado y después analizamos las compañías una a una”, comenta. Y todo, con el objetivo de elegir firmas que puedan crecer a buen ritmo, que pertenezcan a sectores con buenos fundamentales y se encuentren en países con potencial. La mayoría de ellas, elegidas entre un universo de unas 500 compañías, son de mediana capitalización, con un tamaño superior a 1.000 millones de dólares, pues pueden crecer rápido pero ofrecen a la vez mayor estabilidad y menor riesgo que las small caps.

“Es un producto gestionado de forma activa que trata de evitar los riesgos bajistas a través de una apuesta conservadora y concentrada en empresas, industrias y países expuestos a los catalizadores del crecimiento en Asia”, explica. Una concentración que diferencia al fondo de otros productos del mercado y que, según el gestor, gracias a su reducido tamaño (270 millones de dólares) cuenta con mayor flexibilidad que otros más grandes.

Una flexibilidad que aprovechan, por ejemplo, a la hora de determinar los niveles y los activos de inversión. Así, el fondo puede tener hasta un 30% en liquidez, algo que la estrategia hizo en el año 2008, en plena crisis, y también una parte en bonos y en futuros sobre materias primas como alternativa a esa liquidez. Actualmente invierte el 86% en acciones, el 2% en deuda y el 12% en cash. El benchmark está formado en un 90% por el MSCI Asian ex Japan y un 10% por un índice de renta fija. Sus inversores son principalmente clientes de banca privada, es decir, individuales con grandes patrimonios.

 

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