Las bancas privadas especializadas opinan acerca de la guerra de precios en sicav


A principios de este verano, tuvo lugar el tercer desayuno organizado por Think Tank BNY Mellon en Madrid en el que participaron cuatro representantes de varias entidades de banca privada. En esta mesa redonda, se debatieron diferentes aspectos del negocio en España como son las diferencias cada vez más acentuadas entre la banca privada y la banca comercial o la futura eliminación de las retrocesiones con MiFID II, temas incluidos en el folleto repartido junto a la revista 67. También hubo tiempo para tratar otros asuntos, entre ellos, la posible guerra comercial que existe por captar sicav.

“Sí que existe una cierta guerra de bajada de precios por algunas entidades”, reconoce Carolina Martínez-Caro, directora general para el mercado de Iberia de Julius Baer. Sin embargo, no es algo que entre en la filosofía del grupo al que representa ya que, según Martínez-Caro, desde su firma buscan la calidad y no el volumen.

“No se puede ni debe regalar una sicav, sino analizar si le aporta o no valor añadido a nuestro cliente. En ocasiones tendrá sentido abrir una sicav y en otras tendrá sentido otra estrategia; nuestro valor reside en nuestro asesoramiento y nuestros clientes confían en que les vamos a recomendar lo mejor para ellos”, reflexiona.

Seña de la diferencia que, una vez más, considera, existe entre las bancas privadas comerciales y especializadas. En este sentido, cree que el cliente debe de entender que “si la entidad que te asesora no gana dinero, acabará cerrando y el cliente perderá la calidad de la gestión que le ofreces”. 

Antxón Elósegui, director general de Crèdit Agricole Private Banking, afirma que la sicav es es el producto donde se concentra la mayor guerra de precios. Esta presión, puntualiza, se debe en gran parte a la relativamente fácil identificación del gestor, el depositario y sus accionistas. “Es un vehiculo bastante transparente”, subraya.

Desde su punto de vista, se ha creado una dinámica instigada en parte por muchas entidades en la que muchos inversores quieren un vehículo complejo a un precio muy caro. “Esto solo es posible si las prestaciones del vehículo son bajas”, apunta. Elósegui cree que “montar una sicav requiere por parte del inversor una reflexión respecto a qué quiere de ella, cuál es el patrimonio mínimo lógico fuera del normativo y sobre todo qué espera de la gestión”.

Consciente del gasto que supone gestionarlas, Elósegui determina que en su firma no quieren competir con aquellos que estén bajando los precios ya que “nuestra única arma es convencer de que nuestra oferta de valor es distinta”.

Transparencia

Hugo Aramburu, director general de Banca Patrimonial de Banca March, cree que hay que valorar el servicio más allá del precio. “Lo importante es ser transparente y explicar bien al cliente los conceptos por los que se le cobra y el servicio que recibe, ya que hay competidores que se presentan con unos costes explícitos muy atractivos, pero que luego conllevan unos costes implícitos más elevados. Tiene que ser una relación en la que las dos partes ganen”.

Por otro lado, a Alfonso Gil, director general de N+1 SYZ, le preocupa que se pueda trasladar, una vez implantada la transparencia en el cobro con MiFID II, este abaratamiento en las sicav a otros campos del asesoramiento o la gestión.

“Es una incógnita lo que el cliente está dispuesto a pagar por cada cosa”, por ello, alerta, “nos podemos enfrentar a una batalla de precios importantísima y a una compresión de márgenes grande siempre que haya entidades dispuestas a tirar los precios”.

Think Tank

Producido por Funds People en asociación con BNY Mellon Investment Management, Think Tank BNY Mellon es una iniciativa pensada para profesionales del sector, durante la cual se tratarán temas de interés en el marco del desarrollo de negocio. Puede participar en incluir sus comentarios en el grupo de Funds People en LinkedIn.

 

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