Las bancas privadas españolas abonan el terreno para las sicav y las socimi


Varias son las razones que han vuelto a aupar a las sicav en España durante el último año como vehículo propicio para los inversores: un cambio en la normativa fiscal que mejora la tributación de las plusvalías procedentes de las sociedades, el goteo posterior a la amnistía fiscal promovida por Cristóbal Montoro de repatriación de dinero a España o el minimizado riesgo divisa del euro, ya “desaparecido”, son algunas de ellas, tal y como enumera José Antonio López, director de Fineco Banca Privada KutxaBank.

En la XV Jornada de Banca Privada 2014, organizada por iiR España, bancas privadas y EAFI como Gefonsa -Banca Privada Banco Caminos-, Zárate EAFI o la propia Fineco, defendieron el valor añadido de asesoramiento y gestión que la industria aporta a las sicav frente a las sicav autogestionadas. “Es un modelo que respetamos pero que no compartimos. Confiamos en que las firmas lo sabemos hacer mejor que el cliente”, justifica López, quien, no obstante, no cierra las puertas a aquellos clientes que busquen una carcasa para autogestionar su patrimonio, los cuales “serán bienvenidos”.

Pero la industria añade valor, y mucho. Un buen ejemplo es el de Ramón Zárate, director de Zárate EAFI, muy activo en la gestión de sicav de renta fija, por ejemplo. “La renta fija no tiene por qué ser un activo a mantener hasta el final”, opina. La diversificación de activos -en su caso, bonos-, la reducción de costes en la operativa -con respecto a lo que le costaría al cliente hacerlo de forma individual- y el conocimiento del mercado y sus puntos de entrada y salida por parte de un profesional son tres de las mayores ventajas que ofrecen las sicav.

A pesar de sus numerosas cualidades, las sicav no son un producto eficaz para todo tipo de clientes. Aunque para patrimonios de entre 1 y 3 millones de euros se ofrecen, lo idóneo sería comercializarlas para patrimonios que no bajasen de los 5 o 6 millones, donde el binomio rentabilidad-coste comienza a ser más eficiente. Para Óscar Martínez, director de Inversiones de Gefonsa, por debajo de ese nivel “no merece la pena”. En ese escenario, a su juicio, la gestión discrecional de carteras vía fondos de inversión cobra pleno sentido.

Las socimi: fiscalidad y liquidez a futuro

Enrique López de Ceballos, socio de RHGR-Ontier, se muestra muy optimista en cuanto al uso y a las posibilidades de las socimi en España: “Son una buena opción para estructurar patrimonio inmobiliario ya existente e inversiones inmobiliarias futuras al 0%”. Además, continua, lo cierto es que, aunque no de forma inmediata, las socimi pueden convertirse en una forma práctica y rentable de obtener liquidez en el medio y en el largo plazo.

Al igual que las sicav, las socimi también comenzarían a ser más eficientes a partir de cierto nivel de patrimonio mínimo, en torno a los 300 millones, estima Juan Antonio Gutiérrez, consejero delegado de Mazabi Gestión de Patrimonios. Para jugar las bazas de la fiscalidad y la liquidez al mismo tiempo, ese volumen de activos mínimo es “el ideal” y “lo más profesional” para comenzar a trabajar, considera.

Mientras tanto, un primer paso a tener en cuenta por los grandes patrimonios españoles inversores en el sector inmobiliario sería el de una unión de familias. Posiblemente, así sería más fácil atraer a posteriori a los fondos internacionales hacia esas socimi, cree Gutiérrez.

Ambos expertos prevén que, en poco tiempo, el número de socimi cotizadas podría oscilar entre las 15 y las 20. 

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