Las 5 razones de Schroders para esperar un incremento de los beneficios corporativos en Europa


El verano ha sido decepcionante en cuanto a noticias macro… pero que los árboles no le impidan mirar el bosque: “La región puede contar en abundancia de otros motores potenciales para el crecimiento de los beneficios”. Lo afirma Martin Skanberg, gestor de renta variable europea de Schroders

Con lo de malas noticias el gestor se refiere obviamente al mediocre crecimiento del PIB de la eurozona en el segundo trimestre, que ha obligado al BCE a una “vuelta al cole” agresiva al anunciar en su reunión de septiembre la creación de un programa de compras de activos y la bajada de tipos hasta el 0,05%. “Los escépticos pueden discutir que incluso las últimas medidas anunciadas por el BCE no serán suficientes para ver el regreso del crecimiento sostenido en Europa. Ciertamente hay factores más allá del control del BCE –como la situación en Ucrania- que pueden tener peso sobre la actividad económica”, explica el gestor por un lado. Sin embargo, por el otro, afirma que “los beneficios en Europa tienen suficiente margen para ponerse al día con otros países desarrollados, por ejemplo EE.UU, donde las ganancias han sobrepasado sus máximos pre-crisis”. 

¿En qué se basa Skanberg para hacer esta afirmación? “Es importante tener en cuenta que el crecimiento económico no es de ninguna manera la única fuente de crecimiento de beneficios para las empresas”, recuerda el experto. A continuación, enumera una serie de factores que pueden tener impacto sobre las acciones europeas y sobre los beneficios de las empresas. El primero de ellos es el apoyo incondicional que lleva mostrando el BCE desde la famosa intervención verbal de Draghi en julio de 2012, que ha contribuido a estrechar los diferenciales de deuda y, por tanto, reducir los costes de financiación para las empresas de la eurozona.

“Los rendimientos de la deuda de un número de países de la eurozona ya estaban en mínimos de varios siglos y han caído más en días recientes. Esto proporciona una oportunidad significativa para que las compañías refinancien su deuda, o puedan pedir prestado a menor coste”, explica el representante de Schroders. Éste pone como ejemplo de refinanciaciones exitosas este año a los sectores eléctrico y de telecomunicaciones, y cree que también se abrirá la puerta a otros sectores que también pueden beneficiarse, como el inmobiliario. 

La segunda razón tiene que ver con las últimas medidas de la autoridad monetaria europea para debilitar el euro, al que han empujado por debajo de los 1,3 dólares por primera vez en más de un año. “Una divisa más débil proporcionará un apoyo significativo para los exportadores de Europa, muchos de los cuales han sufrido revisiones de beneficios a la baja en el año al convertirse la fuerza del euro en un obstáculo”, apunta el experto, que cree que un euro más barato puede contribuir a una cascada de revisiones alcistas. 

Skanberg esgrime como tercera razón que, en su opinión “hay margen para generar retornos sustanciales para los accionistas”. El gestor indica que actualmente hay cerca de 600.000 millones de euros en los balances de las empresas europeas, de los cuales “una porción sustancial podría regresar a los inversores en forma de recompras de acciones o dividendos”. De hecho, observa que tanto los dividendos como las recompras han alcanzado máximos históricos en EE.UU. durante el primer trimestre de este año, “y hay potencial para que les sigan las compañías de la eurozona”. 

La recuperación del sector bancario figura en cuarto lugar en la lista de Skanberg, que tiene presente una serie de citas clave previstas para este otoño: la puesta en marcha de los TLTROs y la publicación de la AQR del BCE y los test de estrés a la banca. “La estructura del TLTRO proporciona un incentivo a los bancos para que presten; en primer lugar, cuando más presten, más financiación podrán recibir. En segundo lugar, los bancos que puedan reflejar el crecimiento de los activos no hipotecario en sus balances podrán tener cuatro años para devolver los préstamos en vez de dos”, resume. En términos generales, la expectativa del gestor es que “el proceso será positivo para el sector y para recuperar la confianza tanto en los mercado de deuda y renta variable de la eurozona”. 

El representante de Schroders tampoco se olvida de que las medidas del BCE marcan el comienzo de la desincronización de las políticas monetarias de los principales bancos centrales, al estar tanto el Banco de Inglaterra como la Reserva Federal a escasos meses de empezar a subir los tipos. “El resultado debería ser una depreciación mayor del euro frente al dólar”, vaticina. 

Skanberg muestra su convencimiento de que estas cinco razones ofrecen potencial suficiente para que las compañías europeas puedan hacer crecer sus beneficios a pesar del entorno macro. “Incluso si asumimos un crecimiento económico cero en la eurozona, pensamos que los factores mencionados podrían añadir entre el 10% y el 12% a los beneficios corporativos”, afirma. A esto se le debería añadir –en el terreno de los posibles- que la eurozona empiece a recuperarse de una forma sostenida y que las últimas decisiones del BCE surtan efecto. “Sin embargo, el camino hacia la recuperación podría estar lleno de baches, y entre tanto las empresas tienen un surtido de motores potenciales de crecimiento que no dependen del entorno económico”, concluyen desde Schroders. 

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