Las 10 temáticas de inversión de Deutsche Bank para 2018


Seguir invirtiendo en 2018, pero evitando caer en la complacencia es el consejo de Christian Nolting, director de Inversiones Global para Deutsche Bank Wealth Management, para el próximo año. En este sentido, la firma alemana asegura que es hora de enfrentarse a la realidad en 2018 ya que “los retornos serán probablemente positivos, pero más bajos que en 2017, y con niveles elevados de volatilidad”.

En un informe, el director de Inversiones Global para Deutsche Bank WM profundiza sobre los 10 temas clave del panorama inversor para 2018, siendo el primero un consejo. “Persona precavida vale por dos”, advierte Nolting, quien indica que se debe estar preparado para hacer frente a la volatilidad y otros peligros. Entre ellos, destaca numerosos riesgos políticos en EE.UU. (la cercanía de las elecciones de mitad de mandato, agenda legislativa de Trump), en Europa (Brexit, elecciones italianas) o eventos geopolíticos relacionados con Arabia Saudí o Corea del Norte.

No obstante, creen que la dinámica de crecimiento de países desarrollados y emergentes tendrá más protagonismo que la política. Respecto a EE.UU., mercado que genera más dudas, reconocen que estarán atentos a los principales indicadores (como la inversión de la pendiente de la curva de tipos de EE.UU. o la subida del desempleo) que podrían indicarles si la expansión económica estadounidense está cerca de un punto de inflexión o va a continuar su trayectoria alcista. No obstante, aunque se invierta la curva, se acogen a que los datos históricos apuntan que podría tardarse muchos meses en entrar en recesión.

Como tercer punto destacan la transición que van a experimentar los bancos centrales. “Una paulatina reducción de las compras de activos podría tener un impacto sobre el retorno de distintas inversiones”, señalan. Desde Deutsche Bank creen que una actitud moderada favorecerá a los activos de riesgo, aunque un escenario de endurecimiento por parte de la Reserva Federal podría fortalecer el dólar y beneficiar la rentabilidad total de los bonos americanos con respecto a la de los europeos.

En renta fija, prefieren una gestión activa y son cautelosos con la deuda pública de los países centroeuropeos –tanto de duraciones cortas como largas–, pero continúan apostando por los bonos de mercados emergentes emitidos en divisas desarrolladas. “Los bonos de tipo variable podrían ser útiles a medida que la rentabilidad de la parte corta de la curva aumenta”, puntualizan. Dentro de la deuda privada serán selectivos.

Asia

En cambio, consideran que a la renta variable le queda algo de oxigeno. “Ganancias modestas respecto a los niveles actuales, si los beneficios cumplen”, resumen. Pese a que hay más argumentos a favor de Europa y Japón que EE.UU., no creen que habrá tantas diferencias en cuanto a retornos, cosa que sí ocurrirá en emergentes.

Se inclinan por Asia dada la creciente importancia del sector tecnológico en los mercados emergentes asiáticos y que ofrecen una mayor rentabilidad apoyada por las valoraciones. También aquí recomiendan ser selectivos.

Por sectores, estarán atentos al crecimiento de los beneficios, sobre todo de los valores tecnológicos y financieros, donde están sobreponderados de manera táctica, al igual que en el sector de salud. Por otro lado, están infraponderados en telecomunicaciones y utilities.

Alternativos y otras temáticas

En 2018 también explorarán inversiones alternativas con el objetivo de mitigar los riesgos a la baja, así como en áreas concretas como los títulos híbridos, convertibles y bonos de tipo variable. Otra vez más, de forma selectiva, en inversiones inmobiliarias. Asimismo, nuevos enfoques como el factor investing y el big data.

Además, incorporan dos nuevas temáticas de inversión: la movilidad inteligente y la inteligencia artificial (IA). Se tratan de inversiones a largo plazo que se beneficien de unas tendencias seculares en evolución, como las introducidas el año anterior: infraestructuras, la seguridad cibernética, el envejecimiento mundial y el consumo de los millennials.

En cuanto a los tipos de cambio, piensan que distintos factores tendrán impacto el 2018. Prefieren el dólar a principios de año, en anticipación de un endurecimiento de la política de la Reserva Federal, aunque prevén una recuperación del euro en un momento posterior del año.

Por su parte, del petróleo no esperan grandes cambios ya que el potencial de crecimiento de la producción estadounidense mantendrá el nivel de los precios estable.

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