Lardiés y Crespo: ¿estagflación o recesión a la vuelta de la esquina?


Gonzalo Lardiés, gestor del BPA Acciones Ibéricas, cree que el próximo escenario hacia el que camina la economía de los países desarrollados será la estagflación. En el evento de Unience celebrado recientemente en Madrid bajo el título "La amenaza energética sobre la recuperación de los mercados" (consulte aquí el vídeo completo), Lardiés defendió la tesis de que, en un contexto de crecimiento moderado y de políticas monetarias laxas que resultan insostenibles, los países desarrollados están importando inflación del mundo emergente a través de los flujos de capital destinados a este tipo de mercados, que vuelven en forma de subidas de precios.

 

 

“El problema no es discutir si habrá inflación o deflación en los próximos años, sino que habrá algunos bienes deflacionistas –los que fueron objeto de inversión masiva hasta que empezó la crisis, como los activos inmobiliarios, un sector claramente deflacionista por mucho estímulo que haya- y otros bienes inflacionistas –aquellos que han sido deflacionistas durante los últimos 20 años y verán ahora un fuerte incremento de precios, como los alimentos-“, comenta el gestor. Lardiés explica que hemos pasado de importar deflación desde los emergentes a encontarnos en una situación en la que empezaremos a importarla. “Esa situación llevará a un encarecimiento de los bienes de capital que se transmitirá a los bienes de consumo y también a los salarios, una subida de precios compatible con un alto paro”, explica.

Y todo, en un contexto de políticas “insostenibles” que hacen a Lardiés ser cauto con respecto a la evolución de la renta variable de EEUU. “La renta variable se ha convertido en un instrumento básico de la política monetaria de Bernanke, pues las subidas están encaminadas a la generación de riqueza, pero si hay una tercera ronda de relajación cuantitativa destinada a mantener esa senda alcista bursátil se seguirá redundando en los mismos problemas”, afirma. Problemas de deuda acentuados con la crisis japonesa y de Oriente Medio, pues, de contagiarse a los países del Golfo, su financiación correría peligro. “Esos países, junto a Japón, son tenedores de más del 25% de la deuda estadounidense pero podrían dejar de hacerlo, con los consiguientes problemas de financiación en los mercados internacionales”, explica.

Por todo ello, Lardiés confiesa que, frente a su tradicional enfoque por compañías, ha comprendido la necesidad de incorporar a los análisis los factores macroeconómicos globales, sobre todo en un entorno donde hay “demasiado dinero a la caza de muy pocos activos”. Entre los factores que vigila está el movimiento de las divisas, con una evolución muy cambiante en los últimos meses en un esfuerzo continuo por EEUU, Europa y los emergentes por mantener sus monedas depreciadas frente al resto. Por eso apunta al franco suizo como refugio. En este escenario de dudas globales, afirma que actualmente se ha acogido con menos recelo la exposición a España de de algunos de los valores que tiene en cartera, en la que combina grandes firmas como Telefónica con otras pequeñas y medianas de sectores como alimentación y farmacia, beneficiados por la inflación.

Juan Ignacio Crespo, director de contenidos de Thomson Reuters, se muestra de acuerdo en esa insostenibilidad de la situación de deuda estadounidense, pero niega la inflación y en su escenario prevé una próxima recesión. “Le doy a EEUU un crecimiento sostenido de entre un año y un año y medio, pero después sucumbirá a la recesión”, afirma.

De hecho, cree que pese a las medidas de la Fed, el circuito de la liquidez está cerrado y pasa de la Reserva Federal a los bancos comerciales y viceversa, sin traducirse en un aumento del crédito y por tanto, tampoco de la inflación, que considera ligada únicamente a materias primas pero no a los bienes de consumo –esto es, la inflación subyacente-. Su tesis es que la pérdida de poder adquisitivo ante la subida de la energía reduce el poder de consumo y por tanto deriva en un menor poder de fijación de precios por parte de las compañías. “Hay fuerzas que juegan a favor y en contra de la inflación, pero no se producirá”, comenta.

Este encarecimiento del crudo, junto con una disminución del ritmo de crecimiento interanual de productividad y de los beneficios empresariales en el país y con las subidas de tipos que ya se han producido a corto, suponen las primeras señales de alarma. “La cuenta atrás de la recesión empieza en el segundo semestre de 2012”, apostilla.

El vídeo completo del evento en el siguiente link.

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