¿La volatilidad ha llegado para quedarse?


TRIBUNA de Jorge González, analista de inversiones de Tressis.

Los mercados de renta variable globales están registrando fuertes caídas, mientras los bonos recuperan parte del terreno perdido las semanas anteriores. El resto de activos se comportan de manera dispar, con las criptomonedas aumentando sus pérdidas, el petróleo alejándose de los 70 dólares y el oro sin apenas variaciones.

Fuertes caídas en los mercados norteamericanos, que mandaba a los índices a números rojos en el año y al índice de volatilidad VIX hasta 50, niveles sólo alcanzados en momentos tan importantes como durante la crisis subprime, el 11S o la devaluación del renminbi de 2015. Mientras, los futuros del resto de índices se han ido desplomando uno a uno como piezas de dominó. Un 8% llegó a caer el del Nikkei japonés el lunes por la noche, algo que se ha tranquilizado a lo largo de la madrugada. ¿El motivo? Puede que las valoraciones sean demasiado exigentes a pesar del fuerte crecimiento de los beneficios empresariales; puede que el miedo a más subidas de tipos en Estados Unidos de las deseadas por los operadores de mercado les haya llevado a reposicionar las carteras; o que los algoritmos que rigen los mercados de futuros tuvieran mayor incidencia de la habitual. Quién sabe si simplemente es una recogida de beneficios o si, por el contrario, estamos ante el inicio de un mercado bajista. Apostamos por lo primero.

Por su parte, no se sabe si porque de verdad lo piensan o porque estaban mirando a los mercados, miembros de los principales bancos centrales mandaban ayer un mensaje de tranquilidad a los inversores en bonos. En el caso europeo, Draghi comentaba que aún es pronto para cantar victoria en su particular lucha contra la falta de inflación. Por su parte, Kuroda, a pesar de ser optimista con el rumbo de la economía nipona, mantendrá las políticas monetarias durante bastante tiempo. Por último, Kashkari, presidente de la Fed de Minneapolis, comentaba que la subida salarial que vimos el viernes y que provocó el fuerte repunte de las expectativas de subidas de tipos para este año, aún no es suficientemente vigorosa. Sea como sea, el mercado de bonos respiró, pero ya veremos cuánto dura.

Otros activos que están en medio de la montaña rusa son el petróleo y el bitcoin, muestra de la huida de los activos de riesgo. Aunque no se sabe hacia dónde ha ido el dinero, puesto que el oro, con la que está cayendo, no parece tener un rumbo claro.

Desde el punto de vista económico, estas caídas parecen poco justificadas, sobre todo teniendo en cuenta los buenos datos adelantados conocidos ayer. En el caso de la zona euro, el PMI compuesto que elabora la consultora IHS Markit se situó en 58,8 puntos, los que supone su nivel más elevado desde junio de 2006, gracias al empuje de los componentes de nuevos pedidos y de creación de empleo, que se situó en su nivel más elevado desde el año 2000. Además, la actividad económica está siendo favorable en todos los países analizados, destacando la buena situación de las cuatro economías de mayor tamaño. En el caso norteamericano, las noticias eran aún mejores, ya que el ISM no manufacturero subía hasta los 59,9 puntos desde los 55,9 puntos de diciembre, su nivel más elevado en 13 años. El componente más destacable volvía a ser la evolución del subíndice de empleo en máximos históricos.

Entonces, ¿por qué las caídas han sido tan verticales? Consideramos que los mercados se han puesto nerviosos por la fuerte subida registrada sin descansos en los últimos meses. Esto ha llevado a muchos gestores a recoger beneficios. Otra posible causa podría ser la venta que han registrado los mercados de bonos en las últimas semanas, lo que lleva a plantearse hasta qué punto es atractiva las bolsa frente a la inversión en el bono a diez años de Estados Unidos. A esto se une los vehículos de negociación de alta frecuencia (HFT, por sus siglas en inglés), que al encontrar señales de venta como las de ayer meten en el sistema un gran volumen de operaciones con derivados, agravando aún más las caídas.

Nuestra recomendación para los inversores es que, antes de decidir si venden su cartera, piensen si han cambiado los fundamentales que les llevaron a realizar dicha inversión. Desde nuestro punto de vista, no, así que es momento de mantener la calma.

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