La volatilidad genera apuestas contrarian en emergentes


Ya lo vienen advirtiendo numerosas gestoras de fondos desde hace semanas: la sacudida que han experimentado los emergentes – con mención especial para India e Indonesia- ha servido para crear oportunidades nuevas de inversión para aquellos que creen que hay que seguir estando invertido en este tipo de mercados. Los últimos en sumarse a esta tendencia son los expertos de Brandywine Global, una de las filiales de Legg Mason Global AM.

Brian Hess, gestor del fondo Mason Brandywine Global Fixed Income Absolute Return Fund, así lo confirma: “Cualquier tipo de volatilidad crea oportunidades y hay mercados que no teníamos que están entrando en esta confusión, por lo que ahora podemos pensar en comprar”. Hess, que opina el golpe que han sufrido bonos y divisas emergentes ha sido desproporcionado, señala entre los activos que ahora presentan atractivo a los bonos y la divisa de Indonesia, los bonos tailandeses y el bath y el peso filipino; de esta divisa afirma que tiene “fuertes fundamentales subyacentes, crecimiento y flujos de remesas”. Fuera de la región, también se muestra interesado en Colombia aunque no tenga posiciones. Asimismo, aunque el experto estima que los temores a un hard landing chino son “excesivamente pesimistas”, sí cree que el proceso de reequilibro del crecimiento que está experimentando el país va a difuminar su papel de fuerte demandador de metales industriales.

Estrategias en Estados Unidos

Hess también se detiene a analizar brevemente el panorama macro en Estados Unidos. Para empezar, el gestor espera que siga expandiéndose el sector privado, y que la economía en general mejore por encima de las tasas de crecimiento esperadas “una vez que el impacto de los recortes del gobierno se hayan reducido”.

Para continuar, desde la gestora consideran que una vez que se haya puesto en marcha la reducción de estímulos, se producirá una normalización gradual de la rentabilidad de la curva. Hess opina que el rendimiento del bono a 30 años podría volver a rebasar el 4% y el del 10 años por encima del 3% en los próximos seis a nueve meses, “siempre que la economía continúe evolucionando en línea con las expectativas”. “Esto debería ayudar al dólar, particularmente contra sus competidoras de los mercados desarrollados, pero también contra las divisas emergentes”, continúa el gestor. Y, para concluir, reconoce que “estamos todavía más alcistas con el dólar que al principio del año y creemos que unos tipos más altos y menos QE en Estados Unidos deberían apuntalarlo”.

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