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La visión de Ariel Bezalel sobre el mercado de bonos: extremando la cautela


Tras la dramática liquidación de activos de riesgo a finales de 2018, los mercados se pusieron nerviosos al entrar en 2019. La reducción del apoyo de los bancos centrales mundiales arrojó una luz bastante cruda sobre el empeoramiento de los datos macroeconómicos, el envejecimiento del ciclo comercial, la explosión de la deuda corporativa y la escalada del riesgo geopolítico en todo el mundo. Como resultado, los mercados comenzaron a reevaluar el riesgo de manera más sobria. La Reserva Federal y el BCE intervinieron a principios de 2019 para asegurarles a los inversores que el apoyo seguía existiendo y que no se estaba preparando un mayor endurecimiento.

Con este telón de fondo, 2019 fue un año notable para los rendimientos de la renta fija. En el período comprendido entre enero y agosto de 2019 se produjeron algunas de las mayores variaciones relativas de los tipos de interés de la historia, y los rendimientos de los bonos del Estado de la mayoría de los mercados desarrollados cayeron más de un 50% (lo que significa que los precios aumentaron). El sentimiento alcanzó su punto más bajo durante el verano, cuando el rendimiento a 10 años de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos (un indicador clave de confianza) cayó a un mínimo intradía del 1,44% en agosto. Para entonces, más de 30 bancos centrales habían reducido los tipos de interés.

En este entorno, Ariel Bezalel, jefe de Estrategia de renta fija de Jupiter y gestor del Jupiter Dynamic Bond, fondo con Sello Funds People en 2020, con las calificaciones Favorito de los Analistas y Blockbuster, considera necesario actuar con cautela. El gráfico que presenta muestra cómo la tasa máxima de los fondos de la Fed ha ido disminuyendo con cada ciclo durante casi 40 años. El aumento más reciente de la tasa al 2,4% representa el pico del ciclo actual, el más bajo en la historia posterior a la Segunda Guerra Mundial.

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“Ya en 2020 la economía estadounidense parece nadar desnuda, por usar la analogía de Warren Buffet, sin que haya una política fiscal en el horizonte ni titulares optimistas sobre el comercio con China que influyan en el sentimiento comprador. A corto plazo es probable que los activos de riesgo sigan aumentando a medida que la Fed continúe interviniendo en los mercados monetarios. Sin embargo, tan pronto como esta retire su apoyo, los activos de riesgo serán vulnerables, especialmente si los datos económicos no mejoran. En última instancia, espero que las poderosas fuerzas deflacionarias del exceso de deuda, el envejecimiento de la población y la disrupción tecnológica se reafirmen, de nuevo, en forma de menores rendimientos. Por eso mi expectativa es que sea difícil ver crecimiento en los EE.UU. durante el segundo y tercer trimestre de este año, lo que debería crear más presión para que la Fed reduzca las tasas de nuevo”, explica.

Se ha escrito mucho últimamente sobre que las fuertes emisiones del Tesoro podrían pesar en los mercados de bonos. Sin embargo, Bezalel recuerda que la historia ha demostrado que la dirección de los rendimientos del Tesoro está determinada por las perspectivas de los tipos de interés y las expectativas de inflación. “Los rendimientos del Tesoro de EE.UU. siempre han caído bruscamente en el curso de los ciclos de reducción de los tipos. Dado que las perspectivas de crecimiento mundial siguen siendo muy difíciles, sigo siendo optimista en cuanto a la alta calidad, y cauteloso en cuanto a los créditos de mayor riesgo. En esta etapa tardía del ciclo, mantener este perfil tan líquido continúa siendo mi prioridad para que nuestra estrategia de bonos globales sin restricciones pueda seguir siendo lo suficientemente ágil como para cambiar a medida que cambien los hechos”.

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