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“La tendencia de la volatilidad es ahora más clara”


Para Eric Hermitte, Co-Director de Estrategias de Volatilidad, Arbitraje y Convertibles de Amundi, después de un año 2009 en que la normalización de los niveles de volatilidad se produjo de una manera brusca e inusual, el panorama para 2010 parece más claro, lo que permite poner en marcha estrategias más agresivas en torno a este tipo de activo. En 2009 se produjeron importantes entradas de dinero en estas estrategias, después de los fuertes reembolsos de 2008. “Esto sólo demostró un mayor apetito por el concepto de rentabilidad absoluta”.

 

La volatilidad experimentó una verdadera montaña rusa en 2008 y 2009. Después de que el índice VIX de volatilidad estuviera en niveles por debajo del 20% en la primera mitad de 2008, se disparó al 75% durante la crisis bancaria de finales de ese año y se mantuvo entorno al 50% en la primera parte de 2009. “Existía una gran dificultad en 2009 a la hora de anticipar la normalización de los niveles de volatilidad. El proceso fue demasiado rápido. Entre enero y junio del pasado año se pasó de niveles del 55% al 25%. Una etapa que suele tardar año y medio se hizo en seis meses”, explica. A pesar de la dificultad para anticipar esta evolución, la rentabilidad de 2009 estuvo en línea con los objetivos marcados.

En su opinión, la tendencia de la volatilidad ahora es más clara que en 2009, lo que les permitirá ser más agresivos que entonces. Durante el pasado año, las estrategias que mejores resultados dieron fueron las de arbitraje de volatilidad con índices de renta variable y las de convertibles, por encima de las de arbitraje con acciones concretas o con tipos de interés. De cara a 2010, Hermitte identifica como las principales incertidumbres -que pueden ser generadoras de volatilidad- las dudas sobre los déficits públicos de determinados países (lo que puede tener impacto sobre los bonos soberanos), el debate sobre la actuación de los principales bancos centrales del mundo en política monetaria, así como las diferencias en los resultados empresariales y en los diferenciales de las emisiones privadas, lo que deja patente que la crisis no ha pasado. El resultado de este planteamiento son tres escenarios diferentes para la volatilidad.

El primer escenario, al que asocia una probabilidad del 60%, sería similar a lo vivido entre 2007 y 2008. La volatilidad se mantendría moderada, entre el 20% y 25%, con picos que se pueden acercar al 30%. En esta situación, los fondos direccionales de volatilidad se comportarían en línea con su objetivo (+7%), mientras que los de arbitraje superarían a los monetarios tradicionales, acercándose a su objetivo de rentabilidad.

En el segundo escenario, al que asigna una probabilidad del 20%, la volatilidad caería drásticamente, en una situación similar a la vivida en 2004 o la primera mitad de 2006. Esta situación sería consecuencia de un fortísimo incremento del apetito al riesgo. En este escenario, los fondos direccionales sufrirían por su posición compradora en volatilidad. Por su lado, los de arbitraje batirían sólo ligeramente a los monetarios.

En el tercer escenario, con una probabilidad del 20%, la crisis actual desembocaría en una nueva crisis que llevaría la volatilidad a un rango entre el 25% y 30%, con repuntes hasta el 35%. En esta situación, tanto los fondos direccionales como los de arbitraje superarían sus objetivos de rentabilidad.

“En definitiva, en un 80% de los casos, los fondos alcanzarían sus objetivos de rentabilidad. Sólo una reducción drástica de la volatilidad sería negativo para nuestra gestión”, explica Hermitte.

 

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