“La tendencia a la apreciación de las divisas emergentes ha llegado a su fin”


En la década pasada, los mercados emergentes eran el sitio en el que los inversores debían estar. La renta variable arrojaba buenos resultados y las divisas se apreciaban estructuralmente frente al dólar y el euro. Sin embargo, según ING Investment Management, esta tendencia ha llegado a su fin. “Creemos que las perspectivas para las divisas emergentes permanecerán sombrías. Desde 2011, los principales argumentos a favor de las divisas emergentes se han ido desmoronando”.

Según explica la entidad holandesa en un artículo, “durante una década, maximizar la exposición a divisas emergentes era una decisión de inversión obvia. La mejora en la competitividad de los mercados emergentes, un crecimiento económico superior, sólidos balances y una fuerte demanda de commoditites, eran claros argumentos a favor de las divisas emergentes a largo plazo. La crisis de crédito global que afectó a Estados Unidos y Europa desde el 2008 y la flexibilización cuantitativa por parte de los bancos centrales de las economías desarrolladas, fortalecieron aún más este hecho”.

Año tras año, las divisas emergentes se apreciaban frente al dólar y el euro. La tendencia positiva comenzó después de las elecciones brasileñas de octubre 2002, pero finalizó en el verano de 2011. “El miedo a un aterrizaje brusco de la economía china y el empeoramiento de la crisis de crédito de la eurozona –hechos que afectaron la entrada de capitales en los mercados emergentes– marcaron el comienzo del fin de la tendencia de apreciación de divisas a largo plazo".

 

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