La revolución en renta fija


TRIBUNA de Aitor Jauregui, responsable de Desarrollo de Negocio para España, Portugal y Andorra de BlackRock. Comentario patrocinado por BlackRock.

Desde que iShares lanzó el primer fondo cotizado de renta fija en 2002, los ETF de renta fija han consolidado su rol en los mercados globales de bonos. Siendo adoptados primero por pequeños inversores de bonos, a día de hoy su uso se ha extendido a grandes inversores institucionales. Así, se ha desarrollado un sólido nivel de liquidez derivado de su negociación en bolsa y OTC, complementado la del mercado de bonos subyacente convirtiendo a los ETF de renta fija en un instrumento cada vez más utilizado por su flexibilidad, liquidez, eficiencia en costes y simplicidad operativa. 

Gran parte de la eficiencia en costes de los ETF de renta fija deriva de que se pueden negociar en el mercado secundario (bursátil y extrabursátil) sin necesidad de recurrir a la creación o reembolso de los valores subyacentes. De este modo, los ETF de renta fija pueden entenderse como un mecanismo de unión entre compradores y vendedores con horquillas más estrechas que la propia cesta de bonos en directo, debido al intercambio de participaciones ya existentes. Además, gracias a que cotizan en bolsa, los ETF de renta fija ofrecen transparencia en precios lo cual supone un valor diferenciador frente a los bonos en directo.   

La liquidez adicional que los ETF de renta fija aportan en un mercado que es por naturaleza OTC es clave en momentos de volatilidad y estrés de mercado. En el último año lo pudimos comprobar en dos ocasiones. En diciembre de 2015, la gestora americana Third Avenue Management anunció la suspensión de reembolsos en uno de sus fondos de high yield por falta de liquidez de sus subyacentes. Mientras que la liquidez de los bonos de high yield en directo sufría por la tensión causada por los acontecimientos, los ETF de esta clase de activo experimentaron volúmenes de negociación muy superiores a su media histórica ofreciendo a los inversores la liquidez que no podían encontrar en el mercado.

Este mismo incremento de negociación de ETF se pudo observar en Europa tras el anuncio en marzo de este año  del programa de compras de crédito por parte del BCE.En ambas ocasiones, los ETFs cumplieron su función como vehículos flexibles y rápidos para expresar una visión de mercado. Es por estas bondades que los ETF de renta fija más líquidos se han convertido en indicadores claves sobre movimientos de los mercados de bonos en directo. 

Los beneficios de los ETF de renta fija se han visto reflejados en su exponencial crecimiento: los inversores han pasado de tener a su disposición 17 ETF de renta fija con un patrimonio de 6.000 millones de dólares en 2003 a cerca de 1.000 ETF con más de 600.000 millones de dólares en activos a día de hoy. De hecho, en los primeros 8 meses del año  hemos visto 95.000 millones de dólares en entradas netas a ETF de renta fija, de lo cual un 31% ha entrado en crédito investment grade, un 19% a renta fija multisector, un 13% a renta fija emergente y un 7% a bonos ligados a la inflación y high yield, convirtiendo 2016 en un nuevo año record.
Aun así queda mucho recorrido, estamos lejos de llegar a niveles máximos pues la penetración de los ETF de renta fija es todavía muy baja suponiendo tan sólo un 0,6% de la renta fija global.

Según un reciente estudio de Greenwich Associates, un 65% de inversores institucionales a nivel global utiliza ETF de renta fija. No obstante, no sólo han incrementado los usuarios sino también los usos. Entre las aplicaciones más frecuentes destacan; su uso para la parte estratégica de la cartera, rebalanceos, ajustes tácticos en duración y gestión de la liquidez.

El siguiente video explica qué son y cómo funcionan los ETF de renta fija. 

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