La renta fija como alternativa


En un entorno como el actual, donde los tipos de los depósitos han bajado de manera súbita de un año a esta parte (recordamos como los tipos de los depósitos a principios del 2013 se situaban alrededor del 4% anual al menos, cuando hoy se sitúan poco más del 1,3%), muchos inversores se preguntan qué hacer con sus ahorros.

Lo primero que habría que preguntarse es qué buscamos, qué riesgo queremos asumir y, asociado a ello, un nivel de rentabilidad objetivo. Debemos recordar que la inflación está, si no en deflación, en niveles cercanos a ella, por lo que, en términos reales, casi todo lo que nos ofrecen las entidades financieras en forma de depósito supera con creces lo que hace no muchos años se obtenía con niveles de inflación cercanos al 3-4%.

Sin embargo, muchos inversores demandan mayores tipos nominales. Para lograrlos han de acudir al mercado de renta fija, donde pueden encontrar una gran cantidad de activos y referencias que van desde lo más simple a lo más complejo.

En los últimos meses (en concreto desde finales de septiembre pasado) hemos asistido al alumbramiento de nuevas emisiones de compañías, unas ya con experiencia en estos mercados y otras que han visto en este acceso a la financiación en mercado una alternativa a la tradicional obtención de financiación a través del canal bancario.

Así, en los últimos días, compañías como Almirall, COFACE (aseguradora francesa), Isolux o Grupo Antolín han iniciado su experiencia en este mundo con gran éxito. A su vez, estas emisiones constituyen una buena fuente de canalización para aquellos inversores que busquen rentabilizar sus ahorros y no se “conformen” con la rentabilidad del depósito tradicional, si bien es cierto que a todos estos inversores se les recomienda que, antes de invertir, conozcan la compañía, que pregunten a sus asesores por las características de la emisión y se hagan antes de invertir con el folleto de emisión explicativo.

Otro aspecto a tener en cuenta a lo hora de decidir el activo en el que invertir, es el horizonte temporal del inversor. Así, en los depósitos y en algunos pagarés de empresa la rentabilidad a un año está bastante por encima de lo que ofrece la deuda pública, si bien esta está por debajo de la TIR que ofrecen las emisiones antes comentadas (aunque, a cambio, los plazos son más largos).

Para aquellos inversores que busquen una fiscalidad favorable añadida a rentabilidad les invitaría a que echaran un vistazo y preguntaran a sus asesores por la próxima nueva emisión de bonos Bonificados de AUDASA, con vencimiento a 6 años. Dentro de la industria de los fondos de inversión, no dejaría de ver el comportamiento de dos fondos: uno con menor volatilidad como el Renta 4 Renta Fija Corto Plazo y otro con algo más de volatilidad, para un perfil más moderado, como el Renta 4 Nexus.

Si queremos más riesgo hemos de conocer más y mejor los activos en los que invertiríamos. Así, activos subordinados, productos como depósitos estructurados o los interesantes activos híbridos serían aptos para inversores que puedan aceptar más volatilidad en sus inversiones.

En conclusión, alternativas existen muchas dentro del mundo de la renta fija, pero debemos ser conscientes del nivel actual de los tipos de interés, de las rentabilidades que queremos obtener y los riesgos asumidos a esos tipos.

Empresas

Noticias relacionadas

Lo más leído