La reforma del mercado de valores español: definir el impacto de la compensación centralizada


Uno de los elementos clave de la reforma es la introducción de la ECC (entidad de contrapartida central) en la compensación bursátil, figura que aportará grandes beneficios al mercado en términos de atenuación del riesgo y reducción del crédito necesario para la liquidación. Sin embargo, la introducción de una ECC es un proyecto ingente que exige preparativos e inversiones considerables a los participantes del mercado. Es importante que bancos y broker/dealers evalúen el impacto de introducir la compensación centralizada en sus modelos operativos y de negocio, a fin de que puedan tomar decisiones estratégicas sobre el mejor modo de adoptar y aprovechar este cambio fundamental para el mercado.

En este análisis se exponen las consecuencias de la introducción de una ECC tanto para el conjunto del mercado como para sus distintos tipos de participantes. Se examinan los requisitos operativos y de negocio para miembros compensadores generales (MCG) y se analizan los retos que supone cumplir esos requisitos, así como las posibilidades de racionalizar el proceso preparatorio de la introducción de una ECC.
 
Introducción de una ECC: ¿qué significa para el mercado?
 
Antes de introducirse una ECC en un mercado, la exposición directa entre las partes que intervienen en las operaciones conlleva un alto nivel de riesgo. Aunque algunos mercados incorporan cierto nivel de garantía y protección a nivel operativo, organizado por el propio mercado, nunca resulta tan eficaz en la atenuación del riesgo de contrapartida como una ECC. Al actuar como contrapartida única entre todas las demás contrapartidas de negociación, la ECC se responsabiliza totalmente del riesgo de contrapartida, lo que evidentemente supone grandes mejoras desde el punto de vista de ese riesgo.
 
Con la ECC también se introduce la compensación o “neteo” en el mercado. Cuando no existe una ECC, cada operación se liquida individualmente. La ECC reduce el importe de crédito necesario para respaldar el proceso de liquidación, ya que las compras se netean con las ventas y los volúmenes de liquidación se reducen considerablemente. Desde luego, el funcionamiento adecuado de una ECC requiere una gran cantidad de capital. La ECC tiene que protegerse a sí misma frente a la posibilidad de impago de cada una de las contrapartidas de negociación, por lo que debe crear un fondo de garantía en el que se acumule capital que se utilizará en caso necesario.
 
Además, cada una de las operaciones que crean exposición tras el neteo tiene que garantizarse mediante colateral, lo que supone bloquear capital libre en la ECC. Aunque en principio el riesgo suele cubrirse con dinero del banco central, cada vez son más las ECC que aceptan deuda pública de alta calidad. Esta situación crea la necesidad de utilizar servicios de gestión del colateral, lo que introduce una complejidad operativa adicional y aumenta la presión sobre la disponibilidad de papel de calidad y cuestiones de liquidez. Obviamente, eliminar el riesgo de contrapartida en un mercado conlleva un coste.
 
 
Impacto de la introducción de una ECC para broker/dealers
 
Cuando en un mercado se introduce una ECC, los broker/dealers tienen que tomar una decisión importante. Una de sus opciones es compensar ellos mismos: convertirse en miembro compensador directo (MCD), reunir el capital que hay que colocar en la ECC, controlar constantemente ese capital y tener la capacidad de incrementarlo en caso necesario. Otra posibilidad para ellos es salir del proceso de compensación y funcionar por medio de un tercero. De hecho, un broker/dealer puede optar por salirse totalmente del proceso postoperación y subcontratar toda la actividad a un tercero, tanto la compensación como la liquidación. También puede decidir conservar el control de la liquidación y subcontratar únicamente la función de compensación a un proveedor.
 
Cada una de esas opciones tiene efectos que deben evaluarse cuidadosamente. Los broker/dealers pueden, claro está, empezar por nocompensar ellos mismos y controlar el impacto probable para su negocio de hacerlo más adelante, y hacerlo solo cuando resulte evidente que los requisitos de capital son manejables y es fácil disponer de la tecnología necesaria.
 
Impacto de la introducción de una ECC para bancos custodios
 
Para los bancos, el enfoque “esperar y ver” que resulta viable para los broker/dealers no es realista. Probablemente, ya antes de la introducción de la ECC los bancos custodios tendrán que invertir en la creación de servicios de compensación, dado que es previsible que los broker/dealers que los utilizan en la función de liquidación recurran también a sus servicios de compensación. Igual que el mercado de custodia, el mercado de compensación mediante terceros suele ser muy estable: una vez que el broker/dealer ha elegido a su proveedor, no es probable que lo cambie. Para garantizar el negocio de compensación mediante un tercero, los bancos necesitan disponer de ese servicio desde el principio y poder seguir prestándolo.
 
Intentar mantener un negocio de custodia sin compensación probablemente no sea una opción satisfactoria, ya que muchos clientes optarán por proveedores que puedan ofrecer todo el paquete, compensación y liquidación. Además, el neteo reduce los volúmenes de liquidación, por lo que los bancos que deseen sobrevivir solo con la liquidación verán disminuir su actividad. Las pruebas visibles en mercados que han introducido ECC indican que los grandes proveedores tienden a hacerse aun más grandes y a atraer una cuota cada vez mayor del negocio de liquidación. Por ello, para los bancos custodios existe el sólido imperativo de negocio de diseñar una estrategia clara para convertirse en miembro compensador general (MCG) y ejecutarla con éxito.
 
Impacto de la introducción de una ECC para los depositarios centrales de valores (DCV)
 
El efecto del neteo reduce los volúmenes de liquidación en los DCV. Según la profundidad del mercado y el número de contrapartidas activas, el efecto del neteo difiere, pero suele ser de 50%-70%. Además, el DCV debe poder gestionar nuevos tipos de operaciones “incondicionales” procedentes de la ECC.
 
¿Qué supone convertirse en MCG?
 
Un MCG debe poder realizar una serie de nuevos procesos para operar satisfactoriamente en un mercado en el que se introduce una ECC. El MCG tiene que hacerse miembro compensador y colocar el importe de capital necesario en el fondo de garantía (en función del volumen de negocio de los clientes a los que dé servicio).
 
Los requisitos operativos también son considerables. El MCG tiene que ser capaz de gestionar todas aquellas operaciones asignadas a sus cuentas de las que sea responsable ante la ECC y controlarlas (a ser posible, en tiempo real). Cuando recibe los resultados del neteo de la ECC, el MCG debe conciliarlos con los resultados de su propio proceso de neteo de las operaciones, así como con sus clientes que no son miembros compensadores para comprobar que realmente han hecho esas operaciones. Según el servicio que esté prestando el MCG, también es posible que tenga que liquidar las operaciones neteadas.
 
Los MCG tienen que asumir el riesgo de las operaciones que les asigna la ECC, es decir, deben constituir márgenes para todas esas operaciones. Además, tienen que gestionar con los miembros no compensadores a los que prestan servicios de compensación el cumplimiento de sus requisitos de margen, bien mediante una línea de crédito o (más frecuente hoy en día) mediante el depósito de un colateral. Si el MCG no puede cumplir sus obligaciones con la ECC, puede ser sancionado.
 
También debe prever el procedimiento de recompras de la ECC en caso de incumplimiento de una contrapartida. El MCG, en efecto, tiene que crear sus propias funciones similares a las de una ECC para poder operar satisfactoriamente en un mercado en el que se haya introducido una ECC: tiene que garantizar la existencia de margen de cobertura de la exposición, generar procesos de neteo que le permitan la conciliación y realizar conciliaciones múltiples. Y además, habitualmente, liquidar las operaciones.
 
¿Cuánto tiempo hace falta para convertirse en MCG?
 
El proceso de constitución de un servicio de MCG es complejo. Tiene consecuencias jurídicas, operativas y de gestión del riesgo. Los bancos deben formular una estrategia para prestar servicios de MCG, generar un argumento de negocio que los respalde, preparar los tipos de operaciones antes descritos y comprar (o crear) y poner en marcha las aplicaciones informáticas necesarias para realizar esas operaciones. En general, la ECC organiza una fase de pruebas de entre 3 y 6 meses de duración antes empezar a funcionar en real. El plazo habitualmente necesario para que un banco se constituya como MCG es de entre 18 meses y 2 años.
 
¿Qué posibilidades hay de racionalizar el proceso de constitución de un MCG?
 
La inversión necesaria para convertirse en MCG es significativa, y establecer la conexión con la ECC no es tarea sencilla. Lanzar normas internacionales de conectividad y comunicación con la ECC y con miembros no compensadores es una posibilidad para reducir la complejidad, los costes y los riesgos operativos.
 
Dado que los broker/dealers tienden a operar en múltiples mercados de Europa, por lo general esperarán que el MCG que elijan en un mercado pueda ofrecer servicios similares en otros mercados. El despliegue de distintos mecanismos y protocolos de comunicación en diversos mercados supone complejidad y costes adicionales. Para evitarlos, es posible recurrir a estándares internacionales que hagan posible que una inversión en una infraestructura estándar global de comunicaciones con la ECC tenga garantía de futuro y que la inversión se vuelva rentable con bastante rapidez.
 
Junto al elemento transaccional de la compensación, esta también ofrece oportunidades de estandarizar y automatizar los flujos de atenuación de riesgos relacionados. Los procesos que giran en torno al depósito de márgenes y la gestión del colateral son objeto de un escrutinio cada vez mayor de los reguladores. La norma actual es que se exijan márgenes diarios. Son muchas las ECC que están invirtiendo en la producción estandarizada de informes de gestión de márgenes y colateral a solicitud de los MCG, y automatizar los procesos de solicitud de margen y colateral aporta beneficios de disminución del riesgo, así como de reducción de los costes operativos asociados a esas actividades.
 
 
Conclusión: anticípese a los beneficios que aportará a su negocio la introducción de una ECC
 
La introducción de una ECC aporta considerables beneficios de reducción del riesgo, aunque también impone cambios operativos muy importantes a los participantes del mercado. En concreto, los bancos custodios tienen que tomar decisiones estratégicas sobre sus ambiciones de futuro en el universo de los servicios de compensación. Con toda seguridad, ser un buen MCG será crucial para el éxito de los servicios postoperación. Convertirse en MCG exige tiempo y una inversión. Empezar pronto y desplegar mecanismos estándar globales de conectividad y comunicaciones son pasos importantes para garantizar el establecimiento rápido y eficaz de unos servicios de compensación excelentes, que serán imprescindibles para posicionarse al frente de un mercado que se mueve hacia un modelo de ECC.
 

 

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