"La recuperación de IIC depende de las políticas bancarias y el surgimiento de independientes"


"La industria de IIC española ha podido haber tocado suelo". Es la afirmación, valiente y esperanzadora, de Carlos Arenillas, ex vicepresidente de CNMV y actualmente presidente ejecutivo y del Consejo de Administración de la sociedad de inversión libre Equilibria Investments, la primera SIL autogestionada española nacida de la transformación de la sicav Tagomago Investment II hace algo más de dos años. Pero la frase viene acompañada de cautela, pues Arenillas asegura que la remontada será lenta, porque llevará su tiempo “superar los temores que ha dejado la experiencia de los últimos años”.

 

Así, tras una disminución de patrimonio en las IIC debido tanto al efecto mercado como a una fuerte bancarización de la industria en España -que propició el traspaso de fondos a depósitos ante el efecto atracción que tuvo la garantía gubernamental de los depósitos de hasta 100.000 euros y el incentivo promovido por las entidades financieras para llevar el dinero a los propios vehículos-, ve algunos factores positivos en el horizonte como el hecho de que la rentabilidad de los depósitos es ahora más baja, debido a las políticas del BCE. Para el experto, la cuestión es “la política que los bancos tendrán con respecto a las gestoras y el ritmo de aceleración en la creación de entidades independientes”.

 

Con respecto al apoyo que representa la nueva fiscalidad, cree que puede servir de ayuda ahora, pero dice que se necesita mucho más. “La fiscalidad es neutral para las decisiones de inversión a largo plazo”, comenta. Por eso las claves están en otros aspectos: “El cambio ha de venir tanto de la demanda como de la oferta. La crisis ha dejado dolidos a muchos inversores, con algunos productos bastante dudosos, pero ahí entra el aprendizaje humano: los inversores buscarán más independencia en la gestión que ayude a evitar los conflictos de interés”, afirma. Por el lado de la oferta, su esperanza es que los gestores busquen lo mejor para sus clientes, incluso aunque no sean los productos del propio banco, en un régimen de arquitectura abierta que considera más eficiente. “No hay problema en quiénes sean los propietarios de una gestora sino en el sistema”, añade. En este sentido, cree que la independencia de las gestoras podría mejorar con un cambio en el gobierno corporativo de las mismas, de forma que los consejeros independientes tuvieran más cabida en la toma de decisiones.

 

De hecho, son los valores de independencia en la gestión –definida como la toma de decisiones de inversión sin estar vinculado a ningún grupo financiero- y libertad los que le hicieron optar por el formato SIL a la hora de fundar Equilibria, tras una “mezcla de decisión personal y animada desde fuera”. Y es que dicho vehículo permite mayor flexibilidad que una sicav, con la libertad de implementar cambios con menores trámites administrativos y también en el tipo de gestión. “Primó la libertad, pero ejercida con un perfil de riesgo moderado, similar al de un fondo global en términos de VaR y volatilidad”, explica.

 

Los hedge funds no son un mundo aparte
De hecho, Arenillas cree en la categorización de las IIC pero no en etiquetas con estigmas que en el caso de los hedge funds se han quedado obsoletas. “Hoy en día hay mucha más regulación y transparencia que hacen que los hedge funds no sean un mundo aparte sino una categoría más dentro del universo de fondos”, dice, mostrando su desconcierto con respecto a la mala imagen del universo de inversión libre. Por eso cree que, con los hedge funds regulados, ese sinsentido acabará corrigiéndose y las fronteras, ahora borrosas, tenderán a diluirse con el tiempo. Además, considera que la limitación de inversión de los inversores institucionales al 10% debería modificarse.

 

Aunque defiende la flexibilidad, cree indispensable una cierta categorización que aumente la transparencia, como la propiciada desde CNMV para distinguir entre fondos garantizados de rendimiento fijo o variable. Eso sí, dice que las etiquetas deberían tener un sentido didáctico destinado a la simplificación y ayuda en la toma de decisiones, “no a la generación de niebla y confusión”. A pesar de ello, Arenillas, miembro del Comité Consultivo de ESMA, se declara, a nivel personal, partidario de la separación entre ETF sintéticos –que no incluye en su cartera- y físicos, algo que la autoridad europea, en su documento consultivo, no ha hecho debido a la presión de los lobbies. “En EEUU la proporción de ETF sintéticos es mucho menor frente al total que en Europa”, asegura, defendiendo la mayor transparencia de los que utilizan réplica física.

 

Para él, el documento, que habla del riesgo del colateral en el uso de swaps o préstamo de valores, podría llegar a afectar a la estructura de los fondos garantizados aunque matiza que, a diferencia de los ETF, cuentan con la garantía de un banco que les respalda. Pero la clave está en una práctica “oscura, poco regulada a nivel europeo” y que está detrás de todo: el préstamo de valores, cuya regulación considera necesaria, obligando a los fondos y a todo tipo de intermediarios a revelar lo prestado y los ingresos obtenidos por ello. Una práctica que también está detrás de las posiciones cortas. “No se avanza allí donde está la clave del problema”, indica, aunque ya está en los planes de trabajo tanto de ESMA como de otros organismos. Como ex vicepresidente de CNMV, asegura que entiende la postura del regulador al prohibir las posiciones cortas sobre valores financieros en los últimos meses, pero lamenta que Europa no tomara la decisión de forma unánime y que, en vez de prohibir estas prácticas (salvo por motivos de peligro de la estabilidad financiera), debería regular el préstamo de valores.

 

Fallos por falta de regulación
Y es que Arenillas defiende la existencia de “una buena regulación, ni mucha ni poca”, pues “el sector financiero ha tenido mucha responsabilidad en la última crisis”. Y es el momento propicio para ello, pues ahora hay mayor apoyo social y político. “Son tiempos difíciles para todos, y también para el supervisor, pero ahora tiene más apoyos después de unos años en los que el mantra de la autorregulación no ha funcionado bien, pues en la crisis hubo fallos de mercado pero también fallos debidos a la falta de regulación”, afirma.

 

Arenillas se caracterizó en su paso por CNMV por su crítica a una regulación laxa (el llamado “light touch regulation”) que le acarreó adjetivos de intervencionista, incluso a nivel internacional. “Fue una experiencia dura pero gratificante que terminó con la caída de Lehman Brothers”, afirma, lo que le hizo reafirmar su postura regulatoria más intrusiva. El experto, que lleva operando 30 años en los mercados, lleva por ello cómodamente el hecho de estar ahora al otro lado del supervisor.

 

Apuestas en un entorno complejo
Para Arenillas, éste es precisamente uno de los momentos más difíciles de las tres décadas en las que lleva en los mercados. Y el momento en el que ha apostado por su SIL, ante la transparencia del vehículo y su benchmarck (con un objetivo de rentabilidad mínima del 2% por encima de la inflación), una política que minimiza los conflictos de interés entre gestor e inversor y una total independencia. Un vehículo que en dos años ha doblado su volumen (desde los 20 millones con los que empezó hasta los actuales 36) y mantiene el objetivo inicial de llegar a los 100 millones en cuatro años. “Es una carrera de largo plazo con la que estamos satisfechos”, dice, pues lograron terminar 2011 con retornos positivos superiores al 1%. La entidad es contraria al reparto de retrocesiones, lo que a veces le impide estar en la red de grandes inversores.

 

Actualmente los gestores de la SIL están más alineados con la visión “pesimista moderada” del mercado, debido a la ausencia de un “vigoroso” crecimiento económico (por encima del 2%) y el actual contexto de desendeudamiento. “Las bolsas están razonablemente valoradas, con la información disponible”, dice Arenillas. Por eso, la cartera de la SIL es defensiva y, aunque mantiene una proporción equilibrada en renta fija y variable, está poco invertida en conjunto, con altas posiciones de liquidez (el mínimo es el 10%). En renta fija, las duraciones son muy bajas, pues los gestores creen que en algún momento se producirán subidas en los tipos de interés y su exposición a divisas distintas del euro ha aumentado (con posiciones por ejemplo en deuda pública australiana), debido a las políticas monetarias del BCE y la previsible depreciación del euro. “No lo hacemos porque pensemos que puede darse un colapso del euro, hecho que descartamos, sino como una segunda derivada de cobertura ante potenciales situaciones difíciles”, comenta.

 

Con respecto al papel de Europa en la crisis, dice que “se podría hacer más y mejor, pero para ello es necesaria una mayor voluntad política de más Europa que ahora no existe. Sólo con que no se descartara la emisión de eurobonos ya sería una buena noticia para el mercado”, afirma. La situación en España es asimismo complicada y cree que “es adecuado el camino de recortes pero no el ritmo”, porque tendrá un fuerte coste. “Ha de aplicarse radioterapia al paciente, pero con cuidado de no hacerlo en dosis mortales”, asegura Arenillas, que dice que los recortes también llegarán a EEUU.

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