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La promesa de la inteligencia artificial y su significado para BlackRock


TRIBUNA de Jody Kochansky, responsable de la plataforma de inversión y gestión de riesgos, Aladdin. Comentario patrocinado por BlackRock.

La inteligencia artificial y todas las ramas de la tecnología que representa —aprendizaje automático o procesamiento y optimización del lenguaje natural, entre otros— ya están ofreciéndonos nuevas formas de interactuar con nuestro entorno. A diario, damos comandos de voz a nuestros teléfonos móviles, clicamos y compramos en Internet gracias a anuncios personalizados y adaptados a nuestras búsquedas y necesidades y tomamos instantáneas con nuestras cámaras de última generación que son capaces de distinguir entre un husky siberiano o un malamute de Alaska. En el mundo de las finanzas, el cambio es más paulatino e incluso puede no ser tan visible, pero el potencial es igual o incluso más poderoso.

Actualmente nos enfrentamos a muchos desafíos en nuestra sociedad y, posiblemente, uno de los más importantes es la capacidad de construir un futuro financiero seguro y estable que nos permita poder enviar a nuestros hijos a las mejores escuelas, cuidar de nuestra salud en los momentos difíciles, vivir cómodamente o ahorrar para la jubilación, entre otros aspectos. Nos resulta muy difícil imaginar un desafío más complicado y universal que el de enfrentarnos a nuestro bienestar financiero.

Consideramos que la incorporación y el uso de la inteligencia artificial en la industria financiera puede ayudar a mejorar la relación con el cliente. Aunque es verdad que por sí sola es difícil que pueda resolver todos los problemas financieros a los que nos enfrentamos, tenemos que reconocer que es una herramienta muy importante que las empresas —desde las gestoras de fondos hasta aquellas pequeñas empresas que están empezando a nacer en algún garaje de Silicon Valley— deberían utilizar para mejorar el mundo que nos rodea.

Actualmente la inteligencia artificial está ayudándonos a abordar el desafío del bienestar financiero desde varias perspectivas:

1. Mejores ideas

Según IBM, el noventa por ciento de la información a escala mundial fue creada en los últimos dos años e, indudablemente, este boom ha cambiado la forma en que los gestores de fondos ven el mundo. El aprendizaje automático y las técnicas de inteligencia artificial nos están ayudando a examinar y comprender todos esos datos, que en muchos casos se presentan desordenados, para obtener información antes inimaginable, como la velocidad de construcción en las fábricas en China, la afluencia en grandes centros comerciales y la percepción recabada a través de cientos de evaluaciones online de empleados. Cuando estos elementos se combinan entre sí, las conclusiones que pueden llegar a extraer los gestores de fondos son mucho más inteligentes e ingeniosas que antes e influyen directamente en el bienestar financiero de nuestros clientes.

2. Acelerar el aprendizaje humano

La verdadera magia que tiene la inteligencia artificial reside en su capacidad de acelerar el aprendizaje humano. Los ordenadores son cada vez más inteligentes y veloces, pero esta revolución tecnológica nos ha hecho creer que para seguir mejorando, es necesario que las personas más cualificadas, los mejores sistemas informáticos y los mejores algoritmos se integren y colaboren entre sí. Tecnologías como el aprendizaje automático o la inteligencia artificial pueden ayudar a mejorar la eficiencia y reducir los errores, y a la vez, liberar un valioso capital humano para poder centrarse aún más en las necesidades de los inversores.

3. Gestión del riesgo

Buena parte de nuestros objetivos financieros se cimientan en la necesidad de entender y controlar el riesgo financiero al que nos enfrentamos. Esta máxima fue uno de los principios en los que se basó BlackRock: ¿cómo podemos construir y hacer crecer nuestras inversiones si no logramos entender aquellas amenazas que nos rodean? Con ese propósito nos embarcamos en un viaje hace más treinta años con el objetivo de crear la plataforma de gestión de riesgos más sofisticada del mundo: Aladdin®. Los componentes básicos de la inteligencia artificial —matemática aplicada y ciencia de datos—, junto con las técnicas más innovadoras, constituyen una parte fundamental de nuestra plataforma, lo que nos ayuda a tener una imagen más clara del riesgo y su efecto en el bienestar financiero de nuestros clientes.

La realidad es que la inteligencia artificial no es nueva. Nació alrededor de la década de 1950 y su evolución ha sido una consecuencia natural del auge de la tecnología en la sociedad. Aun así, esta evolución se ha acelerado enormemente en los últimos años, principalmente gracias al acceso sin precedentes a millones de datos y a la mejora generalizada de la informática. Aunque hemos logrado grandes progresos en los últimos años, la industria se sitúa todavía en las fases iniciales y por ello, BlackRock anunció recientemente la creación del BlackRock Lab for Artificial Intelligence con el objetivo de centralizar todos nuestros esfuerzos en un nuevo equipo llamado Data Science Core. El objetivo es claro: trasladar los beneficios de estas tecnologías a todos nuestros clientes.

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