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La presión cede en Europa


Este clima positivo ha contribuido a mitigar en cierta medida la presión en Europa, en particular en lo que se refiere a la liquidez a corto plazo para la deuda pública periférica, pero el gran problema del crecimiento económico sigue intacto. Con la carga de la deuda pública aun elevada, los países necesitan reducir los déficits y los ratios de deuda, una tarea complicada porque las medidas de austeridad dificultan la expansión económica.

La actual situación macroeconómica en Europa no es un favorable punto de partida, pero tampoco debe verse como un abismo ineludible. Si bien es cierto que la OCDE ha recortado sus previsiones de crecimiento a corto plazo para Alemania y Francia, el crecimiento positivo en 2012 en su conjunto sigue siendo superior al que Reino Unido parece poder alcanzar. El inesperado rebote en julio de la producción industrial de la zona euro indica también cierta resistencia.

Dicho esto, las noticias económicas para los dos próximos meses pueden ser desafiantes. El índice Markit PMI Composite de la zona euro, que mide los nuevos pedidos de fabricación y servicios, se mantuvo claramente en zona de contracción en agosto por séptimo mes consecutivo. Esto apoya probablemente las expectativas de que se produzca una caída de en torno a un 0,5% del PIB del bloque de la moneda única en el tercer trimestre. Dado que el desempleo se mantiene elevado, la economía interior de la zona euro necesitará toda la ayuda que pueda obtener. Afortunadamente, tanto China como Estados Unidos han adoptado una política monetaria más flexible.

A muy corto plazo, existe el riesgo de que el mercado sucumba a las recogidas de beneficios, pero asimismo las medidas de los bancos centrales pueden ser justo suficientes para prevenir una caída en otoño. En estos tiempos volátiles, no obstante, no hay que dar nada por descontado y situaciones como las próximas elecciones presidenciales estadounidenses y las incertidumbres acerca del precipicio fiscal de Estados Unidos podrían perturbar los mercados.

Sin embargo, para los inversores dispuestos a ir más allá de la volatilidad a corto plazo, las valoraciones bursátiles son baratas, especialmente en Europa. El MSCI Europe, excluido el índice de Reino Unido, cotiza a sólo 10,7 veces los beneficios esperados a 12 meses, cifra muy inferior a su media de los últimos 20 años, que es de 15 veces, y por debajo de Estados Unidos, en donde esa cifra se sitúa en 12,7 veces.

Distinguiendo por valores concretos, existen numerosas empresas europeas con negocios bien consolidados que han mejorado sus balances en los últimos años y están en mucho mejor situación que sus respectivos gobiernos, obteniendo aumentos en sus resultados que no se reflejan apropiadamente en las valoraciones.

Seguimos creyendo, por consiguiente, que centrando la cartera en compañías de calidad que generan caja y con un equipo directivo consolidado, podemos mejorar nuestras posibilidades de amortiguar cualquier potencial caída, participando al mismo tiempo en la revalorización de acciones mientras la economía y el mercado se recuperan.