La posibilidad de que el particular compre deuda pública directamente no perjudicará a los fondos


Desde el pasado 8 de abril, los ahorradores particulares y las empresas no financieras pueden comprar y vender letras, bonos y obligaciones del Estado a través de la plataforma SEND, lo que significa que, por primera vez, tienen acceso directo al mercado secundario de deuda pública. La pregunta es si esa nueva puerta abierta aumentará el volumen del activo en manos del inversor minorista (solo tenía el 0,86% a finales de febrero, equivalente a 5.459 millones de euros, según datos del Tesoro) y restará poderío al institucional –fondos, planes de pensiones o seguros– y a los bancos como principales compradores.

Según los asesores y gestores, la operativa minorista podría aumentar (sobre todo entre los que ya operan de forma directa en el primario) pero no a costa de la inversión en fondos. Defienden que la iniciativa, que valoran por la transparencia, apenas tendrá consecuencias ni traerá cambios significativos al mapa de la inversión en deuda pública española. “El panorama no cambiará mucho. La inversión seguirá siendo fundamentalmente institucional”, comenta Víctor Alvargonzález, director de inversiones de Tressis. “El que haya comprado hasta ahora el activo vía fondos lo seguirá haciendo. La inversión directa no supondrá competencia”, corrobora Javier Martín Carretero, miembro del Comité de Inversión de Profim EAFI. 

Los gestores descartan que la competencia de la inversión directa se note demasiado en el negocio de fondos de deuda pública, pues el inversor se encontrará ante una disyuntiva muy parecida a la que ahora se le presenta a la hora de decidir si invertir en bolsa de forma directa o vía fondos. “No es competencia, hay gente que seguirá invirtiendo en fondos de renta fija y otros que preferirán la vía directa, no cambiará mucho con respecto a la situación actual”, dicen en una gestora española. Los expertos apuntan a la desinformación, la escasa promoción bancaria y a las desventajas fiscales de la inversión directa frente al fondo como factores disuasorios.

La ventaja fiscal

“El fondo de inversión es el vehículo más eficiente desde el punto de vista fiscal para aquellos inversores que quieran ahorrar invirtiendo durante años, utilizando los traspasos para retrasar la tributación de cupones y plusvalías”, explica Alvargonzález. El experto señala también la sencillez operativa (con liquidez diaria) y la diversificación del producto fondo como argumento a favor y recomienda la apuesta por fondos de renta fija pública diversificados con deuda corporativa y también por los fondos puros de deuda pública (los fondtesoros), en cuyo despegue confía para los próximos meses al calor de la mejora de la prima de riesgo española. La experiencia y conocimientos del gestor es otro factor a favor, según Martín.

Otro elemento disuasorio será la escasa promoción por parte de los bancos. En un mercado muy bancarizado y en el que se potencian otros productos y vehículos, los expertos dudan de que las entidades animen a los inversores a entrar en el SEND, pues la operativa se produce a través de entidades financieras que dan acceso a la misma, más de 50. Con todo, matizan que si el Estado promociona dicha inversión podría suscitar mayor interés. Así, la falta de información de las condiciones de liquidez y operativa son otro factor por el que los expertos no confían en un boom de inversión directa en deuda pública a través del SEND.

Casos muy específicos

Gestores y asesores creen que el minorista preferirá invertir por vía directa en casos muy específicos. Por ejemplo, si busca obtener un cupón periódico con independencia de la problemática fiscal o invertir en deuda pública con duraciones muy específicas que no pueda encontrar en un fondo, por ejemplo, con bonos por encima de siete años. “En plazos cortos y medios encontrarán fondos sin problemas pero en aquellos muy largos podría haber más dificultades”, dice Alvargonzález. Además, los fondos normalmente diversifican por plazos y emisores para cumplir la normativa de diversificación UCITS y por eso Alvargonzález reconoce que, para un inversor que quiera algo muy concreto, la inversión directa puede ser la mejor vía.

También podrían acudir al SEND si en ellos cala el factor psicológico de una mala racha en la industria de fondos. En esos casos, la inversión directa podría aumentar su operativa y ser complementaria a la que se produce vía fondo, según los expertos. Pero, en general, Martín cree que el fondo no se verá perjudicado por la competencia que supone que el particular pueda invertir de forma directa en el activo. “El gran perdedor será el depósito pues la deuda pública en plazos medianos ofrece retornos muy por encima, ya sea de forma directa o vía fondo”, dice.

Valoración positiva

A pesar de la desconfianza hacia un cambio significativo, los expertos valoran positivamente que la deuda pública se negocie en el SEND, por la posibilidad que supone para ampliar la base inversora, ahora muy bancarizada e institucionalizada. El Sistema Electrónico de Negociación de Deuda fue lanzado por BME hace tres años y en él se ha negociado hasta ahora deuda corporativa de grandes entidades españolas, de distintos tipos (preferentes, convertibles, bonos y obligaciones con cupón fijo o variable…). Con la incorporación de la deuda pública, los minoristas pueden acceder de forma directa al mercado secundario pues hasta ahora solo podían negociar directamente en el primario.

Los expertos también valoran la transparencia que supone para el inversor particular, en línea con las exigencias de MiFid. “Es una muy buena noticia por la transparencia que da al mercado de deuda pública y a su operativa”, dice Martín. “Los inversores estarán mucho mejor informados y cuanto más lo estén, más necesitarán el asesoramiento”. El asesor confía en que, de ser así, aumentarán su sofisticación, pero también existe un factor peligroso: la operativa sin asesoramiento, y desconociendo los riesgos asumidos en términos de emisor, tipo de interés o liquidez.

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