La pareja perfecta de Amundi


El futuro es incierto: la desaceleración económica global y la situación actual de la deuda soberana en la eurozona mantienen los mercados financieros bajo presión y según Amundi, el mayor desafío es cómo preservar riqueza al mismo tiempo que buscar rendimientos. El escenario central que han adoptado los mercados financieros es de “relajación” de los bancos centrales y de una solución creíble para los problemas de deuda en la eurozona, pero la probabilidad es del 65%, con lo que la incertidumbre persiste. Para ello, la gestora propone una pareja “ideal” de fondos, cuya combinación de forma equitativa permite amortiguar las caídas y reducir la volatilidad. Así, un portfolio con Amundi International Sicav (AIS) y Amundi Funds Absolute Volatility World Equities habría dado rentabilidad positivas en todos los años desde 2008, pues ambos se gestionan con enfoque de “retornos absolutos” y positivos a largo plazo.

 

En primer lugar, AIS, gestionada de forma independiente por First Eagle (la entidad sub-gestora de inversiones responsable de la gestión del fondo que en Europa comercializa Amundi) tiene como objetivo generar valor preservando siempre el capital, invirtiendo en un amplio universo de activos (renta varible global, renta fija privada y pública a corto plazo y valores relacionados con el oro, como mineras o ETF, que utilizan como “seguro”), a través de un enfoque value que sigue la máxima de Warren Buffett de no perder dinero. “No se trata de captar todas la subidas del mercado sino de no perder cuando las cosas van mal”, explica Jan Vormoor, especialista de producto de Amundi. “No somos traders ni especuladores, sino inversores a largo plazo, dispuestos a ser pacientes e incluso a tener grandes cantidades de cash en la cartera a la espera de que surgan las oportunidades”, explica. Así, a principios del año pasado incrementaron sus posiciones de liquidez, que llegaron al 28% en mayo.

 

La crítica del enfoque value es a veces el hecho de ignorar la macroeconomía. Pero en Amundi la incorporan en cierto modo a la gestión, analizando la sensibilidad de los valores al entorno, algo que les ha obligado ahora a ser más conservadores, es decir, a encontrar mayores descuentos antes de comprar (y por tanto, retrasar el momento de compra) y a vender antes, lo que explica sus altos niveles de liquidez en cartera a mediados del año pasado. La crisis también ha hecho que cambie el lugar donde encuentran más oportunidades de inversión: si antes del verano pasado señalaban a EEUU y Japón, ahora es Europa.

 

La gestión trata de evitar las elevadas valoraciones, las empresas con alto apalancamiento, los balances opacos y difícil de entender, los modelos de negocio vulnerables y la gestión agresiva. “Nos gustan los valores “ugly, unwanted and unloved” –feos y poco queridos- porque es ahí donde la posibilidad de encontrar descuentos y el margen de seguridad es mayor”, explica. Vormoor pone el ejemplo de las acciones japonesas, el segundo contribuidor a la rentabilidad de la sicav en los últimos tres años, añadiendo la necesidad de buscar a los nuevos líderes de los mercados y empresas con poder de establecer precios.

 

El horizonte de inversión recomendado del fondo son cinco años, periodo que suelen tener las empresas en cartera y en el que el producto ha obtenido siempre rentabilidades positivas, como mínimo, de entre el 2% y el 3%. “Somos capaces de generar retornos a largo plazo, no a corto. De hecho, cuanto más dilatado es el horizonte de inversión, más nos distinguimos de los demás y obtenemos más rentabilidad con menor volatilidad”, explica. Con todo, en periodos de un año son muy pocas las ocasiones en las que la sicav ha estado en negativo: desde lanzamiento en 1996, sólo tres años.

 

Transformar volatilidad en rentabilidad
Si hay algo que la sicav y el fondo de volatilidad tienen en común es que consideran la volatilidad como “aliado”. En el primer caso como fuente para encontrar márgenes de seguridad, y en el segundo, como fuente de alfa. “No usamos la volatilidad como medida de riesgo, sino que transformamos la incertidumbre en rentabilidad”, afirma Julia Kung, especialista de inversiones de la gestora en volatilidad y bonos convertibles.

 

El contexto que maneja la experta es de mayor volatilidad según avance el año. “No creemos que los mercados sigan la misma senda los próximos 10 meses. Al igual que pasó en 2011, este sencillo escenario no se mantendrá el resto de 2012”, afirma, pues el mercado está en una especie de punto muerto en el que la liquidez ha relajado los mercados, pero no ha habido cambios en el problema estructural de deuda que tiene el mundo desarrollado. Por eso cree que los actuales niveles de la volatilidad de la renta variable son muy bajos y optimistas, comparados con otras clases de activos y de ahí que sus posiciones en el activo sean actualmente largas, lo que les permitirá beneficiarse de una tendencia alcista direccional.

 

Pero ése no es el principal motor de rentabilidad de la cartera del Amundi Funds Absolute Volatility World Equities, que opera sobre las fluctuaciones de la volatilidad a corto plazo y apuesta también por la distribución geográfica de la misma. “No somos sólo un jugador direccional, pues la volatilidad tiende a revertir a la media y los retornos tenderían a cero”, afirma, diferenciándose de aquellos que la utilizan para cubrir sus carteras únicamente. “La clave está en que cada día analizamos las oportunidades de trading, lo que hace del activo una fuente de rentabilidad”. Así, aunque el año pasado pasaron de tener posiciones largas a principos de año a cortas en la segunda mitad y se beneficiaron de las subidas en el activo, fue en este último periodo donde el retorno fue mayor, puesto que es en periodos de más alta volatilidad en los que las fluctuaciones son mayores y los gestores pudieron aprovechar "esa volatilidad de la volatilidad" para ganar más dinero.

 

El fondo, UCITS III, tiene objetivo ofrecer retornos anuales del 7% en un horizonte de tres años, para captar todo un ciclo económico, y es una buena optción para descorrelacionar las carteras, algo difícil en los últimos meses. “Los inversores suelen utilizar el acivo para ganar dinero en las subidas y para cubrirse, pero a veces sale muy caro. Nosotros lo usamos como fuente de alfa en una estrategia de retorno absoluto, que pemite equilibrar las carteras con los beneficios de la descorrelación y también con una atractiva rentabilidad del 7% anual”, dice Kung. Eso sí, negando que se repitan las ganancias de 2008 (más del 23%), porque considera que no fue un año normal. “Actualmente, por cada punto de incremetno de volatilidad, estamos listos para ganar el 1% en el fondo”, asegura.

 

El fondo no opera sobre el VIX, sino sobre la volatilidad implícita a un año en índices de renta variable, porque lo consideran el punto óptimo entre la liquidez y el coste del rolling.

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