La opinión de los gestores es cada vez más coincidente: Alemania tiene que cambiar su postura


Alemania tiene que cambiar su postura con respecto a Europa. Y debe hacerlo rápido. Los expertos coinciden en que la política mantenida hasta ahora por la canciller alemana, Angela Merkel, puede suponer un claro lastre para una economía europea sobre la que pesa la amenaza de la recesión (sería la tercera) y la deflación. Nunca el mensaje de las gestoras internacionales había sido tan unánime. Las razones de la reciente volatilidad vivida en los mercados son la preocupación por el débil crecimento y la deflación de la economía europea. Los últimos datos de la economía alemana han puesto más presión en la posibles medidas a adoptar en política monetaria por parte del BCE", asegura Giordano Lombardo, director de inversiones de Pioneer Investments. Medidas que Mario Draghi quiere poner en marcha, pero a las que Alemania se niega.

Las posiciones por ahora están enfrentadas. Desde Aberdeen recuerdan que el reciente discurso pronunciado por Draghi en Washington reafirmando su compromiso de tomar medidas no convencionales para defender a Europa de la deflación se encontró con la resistencia de los responsables políticos en Alemania: Schäuble instó a más disciplina presupuestaria mientras el máximo responsable del Bundesbank, Weidmann, expresó su desacuerdo con la idea del presidente de la autoridad monetaria europea de ampliar el balance del BCE. En este contexto, cada vez son más los gestores que se ponen del lado de Draghi y que critican abiertamente la postura defendida por Alemania.

Uno de los que se muestran más críticos con la posición mantenida hasta la fecha por el Gobierno germano es Nicolas Walewski, gestor de Alken, quien tiene una opinión negativa sobre el momento económico que vive Europa, al menos hasta que no se produzca una respuesta desde el ámbito político. “El BCE está forzado a actuar y pronto. Tenemos las lecciones de 2008 y 2009”, afirma. A su juicio, la ventaja hoy es Dragui y su poder de negociación, en el que Walewski confía. “Merkel debería ceder a las presiones de gobiernos y compañías y entender a Europa como un bloque que tiene que resolver un problema de exceso de deuda. Los países más pequeños hacen su parte. Sin embargo, Alemania, Francia e Italia -que representan alrededor del 65% de la economía europea- no acaban de darse cuenta de que hay que reaccionar”. El gestor piensa que un QE es inevitable y que Alemania y Francia van mal encaminados.

En una línea muy similar se pronuncia Rory Bateman, responsable de renta variable europea de Schroders y gestor de los fondos Schroder ISF European Large Cap y Schroder ISF European Equity Focus, quien considera que Alemania debe desistir en su postura. “El mensaje es que es hora de que Alemania actúe. La insistencia germana en equilibrar el presupuesto es muy loable, pero no a costa de ignorar el ciclo económico y pasando por alto el hecho de que son el elemento clave de la propia eurozona. La recuperación en Europa será lenta y llena de baches. Alemania tiene que actuar para garantizar que la recuperación es sostenible y asumir la responsabilidad de la supervivencia de la eurozona. La política monetaria no puede crear una recuperación sostenida en Europa sin que los gobiernos, cuando sea posible, adopten las medidas fiscales apropiadas”.

Lo curioso ahora es que, al contrario de lo que venía sucediendo, este tipo de mensajes parecen ir dirigidos a países como Francia e Italia. Son sus economías las que están en una situación más delicada, al menos en términos de crecimiento. Stephanie Flanders, estratega jefa de mercados para Europa de J.P.Morgan AM, considera que "los inversores hacen bien en estar preocupados por la lentitud de la recuperación en Europa: hemos visto una pérdida de momentum significativa en varias economías europeas a lo largo del verano, que ha seguido en otoño. El BCE ha dejado claro su compromiso de tomar medidas adicionales si fuera necesario para reflotar la economía. Pero para que sus políticas puedan surtir efecto, las empresas necesitan creer en el futuro de la recuperación, lo que implica que los gobiernos también tienen que poner de su parte para fomentar el crecimiento de la demanda y el potencial de Europa a través de reformas estructurales", afirma.

En opinión de la experta, este es un camino largo y complicado, pero que tiene su recompensa. "El aumento de la inversión privada y del empleo en España son testimonio de que los esfuerzos para mejorar la competitividad se pueden traducir en un crecimiento más rápido", ejemplifica. Por ese motivo, desde la firma estadounidense consideran que el presidente del BCE no puede hacer el trabajo solo. Necesita la ayuda y el compromiso de los distintos estados miembro, también de aquellos que hasta el momento han hecho muy poco en término de reformas. "Draghi quiere que los países emprendan reformas. Estoy seguro de que es el regalo que ha pedido para estas Navidades", afirmaba Andrew Golberg, responsable de estrategia de mercado para Europa en el 'Media Day' celebrado por J.P.Morgan AM en Londres.

Sin embargo, pese al difícil contexto macroeconómico, son pocos los expertos que se muestran pesimistas sobre la evolución del mercado de renta variable europeo, al entender que el debilitamiento del euro frente al dólar (un 9% desde junio) y la caída del precio del petróleo son factores que favorecerán una revisión al alza de los beneficios. Ese es uno de los motivos por los que creen que el bache es temporal. Dominic Rossi, director mundial de inversiones de renta variable de Fidelity, se muestra convencido de que, "desde el punto de vista del ciclo de mercado a largo plazo, seguimos dentro de un mercado alcista al que yo creo que le quedan todavía varios años. La economía y el mercado se mueven en la parte media del ciclo y una corrección de mediados de ciclo ofrece a los inversores la oportunidad de entrar en el mercado a unos niveles de valoración reducidos".

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