La mayoría de las EAFI entiende y asesora sobre ETF


Hace algunos días, Skandia publicaba un estudio elaborado entre más de 800 asesores británicos en el que concluía que la mayoría no entiende la estructura de los ETF, tanto si utilizan réplica física como sintética, lo que explica que el 70% de sus clientes no tengan fondos cotizados en sus carteras (y, entre los que lo tienen, su peso esté por debajo del 5%). Pero esa conclusión sobre el poco reconocimiendo del vehículo por parte de los asesores y su uso de forma muy específica por sólo algunos clientes no parece aplicable a España.

Según una encuesta elaborada por Funds People entre las EAFI, el 90% de los asesores admite conocer y tener los ETF dentro de los productos sobre los que asesesora, con lo que los clientes de una gran mayoría tienen también fondos cotizados en sus carteras. “Los ETF son conocidos por asesores e inversores profesionales, aunque sólo por una mayoría de minoristas”, explica Javier Mateo, socio director de EmásI EAFI, matizando que la cultura de inversión en España es distinta a la del resto de Europa, pues aquí hay desventajas como la concentración del ahorro minorista en inmuebles y de depósitos, el desconocimiento de los proveedores y la  vinculación de los ETF al circuito profesional.

Entre sus virtudes, los expertos señalan el precio y el acceso a mercados poco accesibles. Así, consideran que los fondos cotizados ofrecen acceso a la beta del mercado a un gran precio, con lo que “son parte de una buena solución y estructura de cartera”, “con las ventajas de los futuros pero sin su complejidad”, comentan. “Es un vehículo útil para cubrir apuestas satélite en activos poco accesibles para el inversor no institucional, como materias primas, emergentes o volatilidad”, dice Christian Dürr desde Ética Patrimonios EAFI.

También lo valora en este sentido Guillermo Santos, de iCapital EAFI, aunque cree que sólo serán una buena solución para el cliente que busque direccionalidad pura sin aporte de gestión activa y conozca bien su operativa. “Actualmente, los ETF son infrecuentes en nuestras carteras, pues están centradas en activos menos direccionales”, explica. Ricardo de Manuel, socio de Capital Value, también los utiliza principalmente para invertir en materias primas o en algún  sector muy concreto, pero también para realizar apuestas a la baja sobre un activo determinado. Sus clientes actualmente sólo tienen uno referenciado a empresas tecnológicas relacionadas con los smartphones. “En el pasado hemos utilizado otros sobre el petróleo, sobre el sector financiero norteamericano o alguno sectorial más concreto como las tierras raras o empresas relacionadas con la energía nuclear”, explica.

Además del acceso, también son últiles para cubrir zonas donde no llega el análisis del asesor. “Nos sirven para llegar de forma sencilla a mercados donde no tenemos capacidad de análisis y selección como para hacer inversión y directa”, explica Alejandro Martínez Fuster, responsable de inversiones y socio de EFE&ENE Multi Family Office EAFI. Desde Miramar, Luisa Martínez explica que son muy importantes para diversificar las carteras, algo que también valora Carlos Heras, de Aspain 11 Asesores Financieros EAFI. “Son más baratos y no tienen inversión mínima a diferencia de los fondos”, añade Martínez.

Desde Zárate EAFI, Ramón Zárate matiza que la mayoría de los ETF sólo cumple el requisito de bajo coste, pero deja mucho que desear en liquidez y transparencia. Por eso sólo los recomienda cuando cumplen los tres requisitos, y también para tres supuestos: cobertura de carteras (a través de inversos), compras especulativas sobre algunos índices o sectores y acceso a mercados internacionales.

Con todo, el problema está en la fiscalidad. “Son buenas inversiones par el cliente si se les da el uso adecuado y se conocen bien pero no tienen las ventajas fiscales del fondo para los clientes particulares”, explica Víctor Alvargonzález desde Profim.

De los encuestados, muy pocos admiten no incluirlos en su actividad de asesoramiento. Entre ellos está Carlos García Ciriza, socio de C2 Asesores Patrimoniales EAFI. “Nuestro asesoramiento se hace fundamentalmente a través de fondos de inversión, buscamos el alfa que aporta. Solo usamos ETF en sicav para hacer apuestas en momento determinados en materias primas o para tomar posiciones puntuales en algunos índices”, explica, añadiendo que no los considera muy adecuados para los particulares.

Problemas y complejidad

En cuanto a su entendimiento, hay más división. Algunos dicen que la información que tienen es suficiente (“se entienden bastante bien en general, dice Martínez Fuster) y otros no lo creen así, además de mencionar la complejidad, ya sea por el activo o el tipo de réplica. “En general se entienden si son réplicas de índices de renta variable o fija, pero es más complejo si son ETF de materias primas, de volatilidad o futuros porque la mayoría no poseen los activos físicos sino que lo replican de manera sintética a través de derivados, lo que conduce a un riesgo de contrapartida. Con los ETF sintéticos hay que ir con cuidado”, dice Dürr. Alvargonzález matiza que a veces hay más de un susto porque no suelen tenerse en cuenta detalles importantes como su modelo de réplica, las contrapartidas, el subyacente o el apalancamiento. Heras, al igual que Capital Value, también cree que “los EFT que hacen una réplica física son más fáciles de entender”, aunque reconoce que la información por parte de las gestoras de ETF es mayor que en el caso de los fondos de inversión.

Otro obstáculo son las plataformas. “Los problemas para los asesores no son tanto de comprensión del producto, explicación o significado de la recomendación, sino que la clave es que haya una plataforma de ejecución donde se pueda realizar nuestra recomendación, similar a las existentes en la actualidad para fondos”, dice Zárate.

Con respecto a los fondos indexados, y a diferencia de lo que ocurre en Reino Unido, el uso por parte de las EAFI es menos frecuente: algunos las utilizan valorando que no tienen riesgo de contraparte y sus ventajas fiscales frente al ETF, pero otros los descartan. “Preferimos comprar el fondo original que replica”, dicen desde Capital Value.

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