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La inversión temática cambia el guion: claves para identificar tendencias


La inversión temática exige un primer esfuerzo de identificación de tendencias. Y uno posterior de selección de los fondos para seguir esas tendencias. Un grupo de gestores analiza las claves de ambos procesos en un desayuno organizado por Funds People y patrocinado por Amundi.

Para las labores de identificación de las tendencias, un trabajo que, según aclara Carlos Andrés, director de Inversiones en Banca March, no es un one off, en esta entidad están trabajando en la creación de un consejo asesor “potente”, en el que participarán expertos de startup y del sector tecnológico, y también sociólogos y antropólogos.En la segunda parte del proceso, la del análisis de los fondos, asegura que han decidido no meter fondos generalistas, es decir, no apostar, por ejemplo, por un producto de tecnología sino por uno de inteligencia artificial, de robótica…

Además, destaca la gran y creciente oferta que hay por parte de las gestoras. “La pregunta de si la inversión temática es una moda o no se responde viendo la cantidad de oferta existente y la apuesta que están haciendo por estos productos las gestoras, sobre todo las internacionales”, y hace hincapié en el hecho de que las firmas están incluso presentando fondos que todavía son un proyecto y que son muy interesantes, como lo demuestra el hecho de que, a pesar de no haber iniciado siquiera su andadura, ya hay dinero dispuesto a invertir en ellos: “En este ámbito el track record pierde un poco su importancia”.

Patricia Pomares, gestor sénior de Arquitectura Abierta en CaixaBank Asset Management, coincide en la capacidad que te da la inversión temática de poder anticiparte: “En nuestro equipo tratamos de identificar tendencias que puedan dirigir la inversión de nuestros clientes hacia aquellas áreas que liderarán la transformación de la economía global.” Pero hay que tener cuidado.

“Quizá la necesidad o las prisas por anticiparse pueden conducir a errores”, y pone un ejemplo: “Hace seis años vimos que la inversión sostenible podía ser una tendencia de inversión muy favorable, el problema era que las compañías, y en este caso la temática, estaba llena de muy buenas intenciones, pero generaba pocos beneficios y aún carecía de demanda”. Ha sido recientemente cuando han identificado el desarrollo sostenible como una de las tendencias a incorporar en sus carteras porque, en opinión de la gestora, “estamos encontrando cada vez más ideas temáticas relacionadas con la inversión sostenible que pueden ofrecer rentabilidad atractiva y consiste a nuestros clientes”.

Álvaro Galiñanes, responsable de Inversiones en Santander Private Banking, también comenta que “todos estamos asumiendo que hay que ser más laxo a la hora de seleccionar estas inversiones porque si se le exigieran los mismos criterios que a una inversión tradicional el universo se restringiría mucho. Aunque la oferta es más amplia que hace tres años todavía es mucho más reducida que la que proporciona la inversión tradicional o los fondos que no sean temáticos”.

Esa mayor flexibilidad a la hora de la selección es uno de los motivos por el que considera que con este tipo de inversiones se está asumiendo más riesgo del habitual, algo que le preocupa que el cliente final no identifique o no entienda. Además, advierte del peligro de solapamiento de los riesgos: “Muchas de estas compañías van bien porque entra dinero, y en el momento en que se sequen esos flujos dejarán de ir bien, o no, pero en cualquier caso sufrirán los problemas normales de una compañía que pasado su ciclo de crecimiento tiene que demostrar su valía. Para mí es uno de los grandes riesgos que tenemos que valorar y no perder de vista porque, al final,el cliente lo que quiere es rentabilidad”.

Para María Seco, Fund Manager en BBVA AM, lo importante a la hora de seleccionar un fondo temático es analizar, entre otros factores, al equipo gestor, su experiencia de mercado, no solo sus conocimientos en el ámbito de la temática en concreto“ porque no solo invertimos en algo para vender al cliente sino en algo que tenga rentabilidad de cara al futuro”. Afirma que una temática no tiene que estar concentrada en un nicho. Por ejemplo, si el tema es vehículo eléctrico, se trata no solo de invertir en distribuidores, sino también en las empresas que hacen las baterías, en la minera que extrae el litio… por lo que “el equipo gestor debe tener una visión amplia de la temática para sacar lo mejor de cada punto de la cadena de valor que forme parte de dicha temática”.

Además, explica que desde el punto de vista de la gestión hay que ver cómo encaja esa inversión con el resto de la cartera: “No quieres una cartera que en su conjunto tenga una serie de temáticas que sean todas pequeñas compañías o una cartera que tenga solo temáticas con mucho sesgo a crecimiento, muy orientada a tecnología, a robótica, a big data… porque en un momento dado habrá un cambio de ciclo”. A su juicio, hay que intentar combinar con otros temas que sean igual de atractivos pero que tengan otros motores de rentabilidad: “Se pueden encontrar temáticas de crecimiento que no tienen por qué tener una elevada correlación con tecnología, como puede ser una geográfica que se beneficie de tendencias que se están viendo ahora (aunque no son nuevas), como la de un mayor proteccionismo”.El ejemplo que pone es India, “una economía más cerrada, que depende del consumo interno, con una demografía muy favorable”.

No obstante, lo que no cambia es que cualquier inversión se incorpora a una cartera porque funciona: “Probablemente no todas las tendencias ni todas las temáticas valen. Por eso, en Amundi somos extremadamente cuidadosos y selectivos, tarea para la que es necesario contar con un equipo altamente especializado con fuertes conocimientos que permitan generar unos resultados sólidos a largo plazo. En el caso de Amundi, a través de CPR AM –nuestra filial especializada en inversión temática- empleamos un estilo de gestión basado en convicciones.  Hay que ver qué tendencias pueden o no estar obsoletas o cuáles nos estamos perdiendo. Y hay que tener la paciencia necesaria para analizarlo porque puede ocurrir que al principio una tendencia no funcione, o lo contrario. A lo mejor está funcionando bien pero no es una tendencia, es simplemente una moda, un boom. Además hay que tener en cuenta que se trata de una inversión a largo plazo y dirigida a perfiles que acepten un riesgo alto, que deseen beneficiarse de un rendimiento más elevado que el de los mercados de renta variable a largo plazo y que deseen diversificar sus carteras”, explica Raúl Fernández, director de Distribución de Amundi.

También destaca la ventaja que aporta la inversión temática a la hora de transmitírsela al cliente, “es mucho más fácil que en el caso de una gestión tradicional, aunque exijamos a las dos lo mismo, que sea rentable”. Gracias a esta mayor empatía del cliente con la inversión temática también es menos complicado explicarle las pérdidas cuando estas llegan: “Es más sencillo que en el caso de una inversión tradicional porque es más probable que el cliente tenga más flexibilidad para aceptar que ciertas compañías han bajado dentro de un universo temático, bien sea envejecimiento, tierra, etc., que en el caso de una inversión clásica en la que se utilizan explicaciones y argumentos para justificar los resultados difícilmente entendibles”.

Rosa López Bermejo, técnico sénior de Inversiones en Bankia, insiste en que “hay que saber explicar al cliente la diferencia entre el horizonte temporal de este tipo de inversión y el de la inversión clásica”. Explica que “son historias que deberían tener un horizonte temporal más largo. Se trata de compañías que tienen productos con barreras de entrada, en principio, más altas, y con mejores posibilidades de fijar precios. En definitiva, tienen unas determinadas características que hacen que algunas de ellas tengan un potencial de rentabilidad más alto. Aunque no todas, ya que hablamos de sectores muy nicho, de compañías que están empezando, y también de ellas se nutren muchos fondos temáticos que, en ese sentido, quizá tengan más riesgo”.

Es importante, por tanto, explicárselo bien al cliente, más aún cuando la demanda de este tipo de gestión va en aumento, un crecimiento influido, según explica, por el hecho de que haya habido unos años con crecimiento económico bastante bajo y con la mayoría de los activos dando unas rentabilidades decepcionantes. Y sin olvidar que, además, la inversión temática puede tener actualmente un componente de moda y que, en algunos casos, quizá se haya dado a los clientes unas expectativas de rentabilidad demasiado elevadas.

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