"La inversión en rentas periódicas no es una moda; es un cambio que viene para quedarse"


La inversión en fondos con generación de rentas periódicas supone una estrategia a sopesar a la hora de planificar el futuro, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en un mundo de bajos rendimientos en el que los inversores, incluidos aquellos con grandes patrimonios, buscan flujos de renta estables. “No es una moda; es un cambio estructural que viene para quedarse”, aseguran desde Fidelity Worldwide Investment, gestora que reconoce estar intentando que las plataformas de distribución de fondos den una mayor visibilidad a una categoría que cada vez está despertando un mayor interés entre la clase inversora.

 

En una presentación realizada por Antonio Salido, director de marketing y comunicación, e Ignacio Rambaud, gestor senior del mismo departamento de la gestora, ambos expertos ponen de manifiesto la importante demanda que registrarán esta clase de fondos de inversión en el futuro “al ser productos que complementan los ingresos personales, estabilizan las carteras mediante flujos constantes de liquidez y ofrecen flujos programados que se pueden canalizar hacia fondos de renta variable a través de un proveedor de servicios gestionados”.

 

La inversión en rentas no es nueva. Comenzó a utilizarse en Reino Unido en los años 50 para crear una cartera de acciones, bonos y otros activos que generasen el suficiente dinero para que una viuda pudiese pagar las facturas, mantener la casa y educar a los hijos sin el cabeza de familia, aseguran desde la firma. “El objetivo no era hacerse rica, pero sí hacer todo lo posible para lograr un cierto nivel de ingresos recurrentes que permitiesen mantener el nivel de vida”. Pese a ello, el desarrollo en el resto de Europa todavía está dando sus primeros pasos, si bien las cifras hablan de una fuerte subida de este segmento.

 

Tan es así que los activos de fondos de renta variable de reparto representan ya el 6,3% del total de la industria de fondos invertidos en acciones (incluyendo Reino Unido) después de haber registrado un incremento del 64% en los últimos tres años, un crecimiento veinte puntos por encima del mostrado por el conjunto de fondos de renta variable europeo. El interés del inversor se hace evidente echando un vistazo a las positivas cifras de ventas netas de fondos de renta variable de reparto durante los últimos tres años, unos datos que se contraponen con el descenso experimentado por el resto de fondos que invierten en bolsa.

 

Y es que, según Fidelity, los dividendos sostenibles han estado ligados a rentabilidades sólidas, en tanto que un cupón más elevado suele ser una señal de crecimiento de ingresos. “La clave está en la sostenibilidad del dividendo”, afirman. Por este motivo, el stock picking que elaboran los gestores de Fidelity no pasa tanto por seleccionar valores con elevada rentabilidad por dividendo, sino incluir en la cartera empresas que, como Procter & Gamble, mantengan una política de incremento o, al menos mantenimiento, de la retribución al accionista, revelan desde la firma.

 

Diversos estudios sobre el retorno que ofrece la bolsa a largo plazo demuestran que las acciones con alta rentabilidad por dividendo obtienen mejores resultados que los títulos de crecimiento, por lo que una apuesta de este tipo “constituye una valiosa estrategia”. De acuerdo con estos mismos estudios, las empresas que pagan una mayor rentabilidad por dividendo suelen comportarse mejor tanto en momentos de subidas como en periodos de caída del mercado. Asimismo, este tipo de empresas suelen dar una rentabilidad por dividendo por encima de la inflación, señalan desde Fidelity.

 

En el caso de que un inversor estuviese interesado en entrar en un fondo de reparto con menos riesgo que la bolsa, Fidelity ve otra opción: apostar por uno de high yield, una clase de activo por la que el inversor se está viendo últimamente especialmente atraído. “Según nuestras previsiones, tendremos tipos de interés bajos durante mucho tiempo, con una inflación moderada que, sin embargo, podría dispararse en circunstancias puntuales, como pudiera ser una escalada de tensión con Irán que disparase el precio del petróleo”, indican.

 

A juicio de la gestora, en términos de rentabilidad la inversión en high yield resulta muy atractiva, dado que la tasa de default se mantiene en mínimos históricos. “Conceptualmente, este mercado se parece mucho al de renta variable, si bien entraña un menor riesgo”, indican. Lo más importante, en este caso, es invertir en un fondo muy bien diversificado cuyos gestores sean capaces de esquivar el mayor peligro de este mercado: el riesgo de default. Al igual que en el caso anterior, el atractivo del producto sería generar rentas mensuales que complementasen los ingresos del inversor.

 

En España, sin embargo, el inversor sigue prefiriendo los depósitos bancarios, productos en los que se calcula que actualmente hay más de 900.000 millones de euros invertidos. En un proceso de asignación de activos, incluso, el inversor nacional no suele elevar la mirada más allá del mercado doméstico. Desde Fidelity creen, por el contrario, que en un mundo global, el inversor debe ser también global y apostar por fondos que inviertan en los activos que resulten más atractivos, independientemente del mercado en el que se encuentren.
 

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