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La inversión disruptiva exige un análisis cualitativo


La disrupción da mucho de sí, por lo que construir carteras siguiendo esta tendencia no parece tarea fácil. Un grupo de gestores y expertos explican los pasos que siguen en un desayuno organizado por Funds People y patrocinado por BNP Paribas Asset Management.

Ramón Esteruelas, Senior Investment Specialist en BNP Paribas AM, comenta que cuentan con un equipo de siete personas en Boston, “muy cerca de donde hay mucha innovación disruptiva”, y lo que llevan acabo es un proceso cualitativo a través del cual se intentan identificar cuatro o cinco subtemas dentro de la innovación, tecnológica fundamentalmente, como puede ser cloud, IoT (Internet of Things), Inteligencia Artificial o la robótica.

En función de ese análisis se dispone de una base de datos donde se identifican las compañías que a través de la innovación hayan cambiado en algo la forma de hacer las cosas en su sector para posteriormente analizar el valor de forma fundamental para construir una cartera muy concentrada. A su juicio, este tipo de carteras tiene que ser de tracking error muy elevado y concentrada: “No hay tanta rotación porque se ha hecho un análisis previo muy importante. Es una forma de poner en alza la gestión activa”. De hecho, asegura que “la inversión temática es muy buena para los que creen todavía en la gestión activa, y al construir de esa forma una cartera muy concentrada puede ser un elemento de diversificación interesante”, afirma. 

David Sánchez, analista de fondos en AndBank, considera que la diversificación, las fuentes de disrupción que se utilizan en la cartera, tienen que ser distintas: “Al invertir en este tipo de compañías o sectores que intentan hacer las cosas de forma muy diferente se asumen los riesgos que hay inherentes a ello, es decir, que te confundas con la temática que eliges o que la compañía no sea la correcta, o que incluso el momento no sea el adecuado”. No obstante, coincide en que como generación de alfa adquirir tracking error tiene sentido, “pero como tienes un riesgo específico de la disrupción, que es un riesgo similar al que se asume cuando entras en una startup, la diversificación es fundamental”.   

De la misma manera, María Moya, analista de producto del equipo de selección de IIC en Bankia Banca Privada, considera que como selectores de fondos “tienen que ser carteras que estén bien diversificadas y sobre todo consistentes en el medio y largo plazo. Podemos tener un fondo de una temática concreta con un tracking error elevado o una gran concentración pero al final a la hora de construir una cartera pensamos que la diversificación y la consistencia son valores a tener en cuenta”. Además, considera que una aproximación a través de megatendencias es una buena forma de construir una cartera diversificada y consistente. “Una megatendencia clara es la innovación tecnológica, pero también los hábitos de vida saludable, la nutrición, la salud, la prevención... y se pueden encontrar empresas disruptivas en todas esas temáticas”.

También desde un enfoque de selectores opina Pablo Martín, responsable de Fund Solutions de Quality Funds en BBVA: “Tanto en fondos como en ETF,  nuestro trabajo es distinguir 'el grano de la paja', ya que existe mucho marketing en torno a este concepto: no siempre todas las grandes ideas son realmente disruptivas, ni todos los fondos que dicen invertir en una determinada idea o temática, lo están haciendo”. Pone el ejemplo de una de las grandes tendencias actuales, la tecnología. “Puedes pensar que estás invirtiendo en una idea disruptiva, cuando realmente en lo que lo estás haciendo es directamente en el sector tecnológico americano. Por eso, creemos que es importante profundizar en un análisis más cualitativo, para entender muy bien la filosofía del fondo y su objetivo de inversión y asegurarse de que realmente todo esto se está plasmando en la cartera”.

En esta misma línea, Carlos Andrés, director de Gestión y Asesoramiento de Banca March, explica que buscan fondos que de verdad hagan lo que dicen que hacen y que, además, de alguna forma limiten la exposición. La entidad lanzó hace unos meses Next Generation, un servicio avanzado de gestión discrecional de carteras que invierte en las grandes tendencias de futuro que han identificado: Revolución 4.0; Sostenibilidad y Medio Ambiente; y Demografía y Estilo de Vida. Cuenta que se trata de una inversión que el cliente entiende: “No le hablas del bund, del euro-dólar, del Brexit, sino de tecnología, de Fortnite, de Amazon, de salud… Inviertes en megatendencias, con una visión de largo plazo”. También comenta que construir una cartera con estas ideas, además de tener sentido, supone un paso más en la clásica recomendación al cliente de que invierta en bolsa americana, europea, japonesa…

En líneas generales estas son las estrategias básicas para construir este tipo de carteras, pero ¿qué factores son los determinantes para seleccionar un fondo? Pablo Martín afirma que ya se trate de gestión activa, pasiva o private equity, es clave entender muy bien lo que está haciendo el gestor y qué resultados esperar. “En gestión pasiva hay que asegurarse de que se están comprando las compañías que se tienen que comprar. En gestión activa, valoramos, entre otras cosas, la experiencia previa del equipo gestor en esta temática o similar, si cuenta con el apoyo de analistas especializados o comités específicos que le ayuden a llevar a cabo una adecuada selección de las compañías. Y en private equity, el control del riesgo toma un papel esencial, debido entre otros aspectos a la mayor concentración”.

María Moya advierte que en este ámbito se habla de compañías de las que no se tiene un track record, “con lo cual nos vamos a apoyar mucho más en la parte de análisis cualitativo: cómo se gestiona el fondo; cuál es el equipo de gestión, que track record tiene ese equipo gestionando fondos similares o en sectores parecidos y cómo lo han hecho a lo largo de la historia; cómo es el proceso de inversión, cómo definen qué es una compañía disruptiva”. No solo en el equipo, también analizan cuidadosamente la parte de control de riesgos. “Hay que tener claro en qué fondo estamos invirtiendo, qué límites de concentración tiene, qué diversificación sectorial, cómo responde ante posibles amenazas del mercado. Hay que tener en cuenta que se trata de un entorno muy cambiante, disruptivo, en el que se producen continuamente noticias y novedades, con lo que hay que saber, en la medida de lo posible cómo puede reaccionar ese fondo y cómo controla el riesgo”.

Carlos Andrés apunta otra idea. “Tenemos que ser un poco mas laxos con los criterios que miramos en otros fondos. Cuando hablamos de track record, por ejemplo, cuando hablamos de equipos, hay que tener en cuenta que muchos de estos fondos no tienen tres años ni en muchos casos los 100 millones de euros bajo gestión desde los que se empieza a analizar un fondo”. Por tanto, coincide en que es imprescindible hacer un trabajo extra y dedicar más tiempo a la parte cualitativa. En lo que sí considera que hay que ser estricto es en intentar evitar las modas: “Parece que ahora megatendencias, alternativos y ESG lo hace todo el mundo de toda la vida. Pero no es cierto. Nosotros lo que hacemos es hablar con los responsables de las gestoras para testar ese convencimiento”.

David Sánchez coincide en que hay que ser más laxo y añade, además, que un tema que hay que mirar en profundidad es el del solapamiento entre fondos. Según explica, gestiona una sicav centrada en inteligencia artificial y robótica y realizó un estudio del solapamiento entre fondos y de la evolución de ese solapamiento: “El resultado fue curioso. Había muy poco solapamiento y muy poco solapamiento con el Nasdaq, que era algo que temía. Los resultados fueron muy positivos”, afirma.

Además de los riesgos expuestos anteriormente a la hora de invertir en disrupción, que explican la exigencia de realizar un minucioso análisis cualitativo, Ramón Esteruelas apunta otro que hay que seguir muy de cerca: la regulación. “Muchas de estas compañías disruptivas, sobre todo las más grandes, están empezando a tener demasiada presencia en demasiados sectores distintos, y eso está alertando a los reguladores”. Europa dio el primer paso con la normativa de protección de datos, y en el aire está una posible futura acción de defensa de la competencia. “Algunos creen que la capitalización no debería ser la base para regular un exceso de poder sino que se debería mirar si afecta negativamente a los clientes, a los usuarios”, cuenta el Senior Investment Specialist en BNP Paribas AM.

 

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