La internacionalización del coronavirus activa el modo risk off de los inversores: primeras reacciones de las gestoras


Durante el fin de semana saltaba la alerta: los casos de coronavirus crecían más allá de la frontera china, con Italia, Corea del Sur e Irán como grandes protagonistas. En concreto, en Italia a esta hora la cifra de contagiados se eleva hasta los 219 y la de fallecidos se queda en cinco mientras que en Corea del Sur e Irán ya se han identificado siete y 50 muertos por esta nueva pandemia, respectivamente.

Las consecuencias de esta internacionalización de un virus que hasta ahora se había quedado más o menos contenido en territorio chino se han dejado sentir en los mercados de valores de una manera muy virulenta. Así, los principales índices europeos han iniciado la semana con caídas superiores al 3%, los estadounidenses han hecho lo propio con retrocesos cercanos a ese 3%, al tiempo que los inversores han vuelto a acudir a los clásicos activos refugio como salvavidas de sus carteras. De ahí que el oro haya rebasado el nivel de los 1.700 dólares o que la rentabilidad del bund haya vuelto a retroceder hasta niveles del -0,50%, solo por citar algunos ejemplos.

Pero, ¿qué es lo que está detrás de este miedo renovado de los inversores? Según explica Gilles Moëc, economista jefe de Axa IM, “hasta ahora, el impacto económico de la epidemia del COVID-19 ha sido de un shock en el suministro de productos, pero la aparición de un foco de contagio espontáneo en Italia cambia la dimensión del problema”,  al tiempo que destaca que las zonas que se han visto afectadas por el virus, Lombardía, Véneto y Emilia Romagna, son cruciales en términos de producción ya que representan por sí solas el 40% del PIB en Italia y el 6% del PIB total de la eurozona”.

Y es que si hay una razón que explica por qué los mercados habían estado más o menos tranquilos cuando se empezó a conocer la existencia del coronavirus en China, es por la confianza que demostraban en que el impacto económico en China fuera tan solo a corto plazo y que, en caso de que se prolongara el Banco central de China saldría al rescate en forma de nuevos estímulos que minimizaran el impacto en el PIB de China y, ya de paso, en el PIB mundial.

Pero esa hipótesis en la eurozona no acaba de funcionar del todo. “Incluso antes de que estallara la crisis en Italia, estábamos convencidos de que el BCE ya empezaba a comprometerse con la preparación de planes de emergencia. El hecho de que Luis de Guindos decidiera concluir su último discurso recalcando que el BCE está preparado para actuar siempre que sea necesario, independientemente de la revisión estratégica, resulta interesante”, afirma el economista jefe de Axa IM. Claro que esas herramientas serían mucho más limitadas que en el caso de China y a, su juicio, solo en el peor de los casos, implicarían más compra de deuda púbica en caso de que se dispararan los spreads.

Además, según recuerda Philipp Waetcher, director de investigación económica de Ostrum AM (Natixis IM) “la epidemia actual ha comenzado a generar un shock de oferta que la política monetaria no podrá gestionar”.  Al tiempo que subraya que “la zona euro no se percibe como una economía bastante inmunizada, al contrario de lo que sucede con EEUU” que tiene a su favor la fortaleza del dólar y también una mayor capacidad de la Fed para hacer frente a una caída de su economía dada su mayor autonomía.

La volatilidad se mantendrá a corto plazo

En este contexto, Frank Häusler, estratega jefe de Vontobel Asset Management, recomienda a los inversores mantener un posicionamiento neutral al riesgo en sus carteras a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos, aunque defiende que cree “que se abrirán oportunidades de compra en mercados desarrollados y en emergentes tan pronto como el impacto del virus se contenga más claramente y el daño económico se haya manifestado en los datos económicos de China y los mercados desarrollados”. Hasta entonces, defiende que es previsible que los rendimientos de los bonos soberanos sigan cayendo, sobre todo en EE.UU.

Una visión en la que coincide con Adrien Pichoud, economista jefe en SYZ Asset Management , que considera que no hay mejor activo para proteger una cartera que los bonos de EEUU. “Creemos que los bonos del Tesoro de los EE.UU. seguirán siendo el refugio preferido de los inversores, en primer lugar, por sus características únicas de liquidez, moneda de reserva, etc., pero también por el potencial de disminución de los tipos, y por lo tanto de apreciación de los precios, que ofrecen en caso de un deterioro de la economía mundial o del sentimiento del mercado”.

 

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