La hora de los emergentes

  • 17/07/2009

Los apuntes de recuperación económica han ayudado a reducir la reticencia de los inversores y han despertado un mayor interés por la renta variable, específicamente en los mercados emergentes. Tras varios meses de malos resultados, que incluyen el peor mes de la historia en octubre de 2008, los mercados emergentes han superado a los desarrollados en lo que va de año. De hecho, el FMI señaló en enero que los países emergentes crecerían más del 3% este año, mientras los países avanzados se contraerían el 2%. Parece que regresa la confianza a los inversores y, más allá de los resultados a corto plazo, se comienza a analizar las perspectivas de las compañías a largo plazo.

Estos países ofrecen excelentes oportunidades para los inversores con un horizonte a largo plazo. Además, están todavía poco capitalizados. Las economías emergentes representan más del 80% de la población y la superficie terrestre, casi el 70% de las reservas de divisas, y más del 50% del PIB (medido en paridad con el poder adquisitivo), pero sólo representan el 10% de la capitalización de los mercados.

Por otra parte, y en contra de la teoría del "decoupling" tan utilizada ultimamente, los mercados emergentes han demostrado no ser inmunes a situaciones que afectaban a la economía global. Mientras el comercio entre economías emergentes ha ganado importancia, países como China, Taiwán, Corea del Sur y México mantienen una dependencia respecto a la exportación a países desarrollados.

En los inicios de la crisis global, estas economías se encontraban en una posición mucho más sólida ante la crisis global que la de los países desarrollados. Sus entidades financieras tenían muy poca exposición a los problemas crediticios globales al haber desarrollado una actividad crediticia tradicional en sus respectivos países. Además, los mercados emergentes disfrutan de una gran estabilidad económica. Han respondido a los desequilibrios fiscales, mejorado la balanza de pagos, refinanciado la deuda a más largo plazo, y aumentado el volumen de reservas de divisas. Diversos países han creado o aumentado fondos para la estabilización económica y /o fondos soberanos, para reducir aún más la vulnerabilidad externa. Todo ello indica que cuando pase lo peor de la actual crisis, los mercados emergentes estarán preparados para rebotar con relativa rapidez, sin tener que volver a construir sus sistemas financieros. Mientras tanto, las economías desarrolladas seguirán inmersas en un proceso de desendeudamiento que tardará tiempo en completarse.

Creemos que los mercados emergentes han podido tocar fondo en octubre de 2008, y ya han pasado lo peor de la crisis. China, India y Brasil, serán quienes proporcionen gran parte del crecimiento global en 2009. Sin embargo, el proceso de recuperación tardará tiempo y pueden darse varias salidas en falso. La volatilidad se mantendrá hasta que se estabilice la situación económica global.

En cuanto a recomendaciones señalar que las empresas relacionadas con el consumo familiar y las infraestructuras mantendrán su tendencia alcista, ya que estas seguirán desarrollándose independientemente de la evolución de la economía global. Muchos de estos valores fueron vendidos agresivamente a finales del año pasado, pese a los buenos fundamentales y a sus beneficios estables como resultado del crecimiento de los ingresos familiares y de los planes de estímulo económico. También se pueden encontrar oportunidades en empresas de gran calidad, con posiciones dominantes en sus mercados pero con bajas valoraciones. Es el caso de los bancos.

Por último, los gobiernos de los países emergentes satisfacen ahora las necesidades de sus ciudadanos mejor que en cualquier momento de la historia, y están desarrollando la infraestructura que responda a sus futuras necesidades y aspiraciones. Además el creciente nivel de ingresos, supone una fuente de fondos para la inversión global.

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