La hora de la renta fija flexible


La crisis actual nos está demostrando lo difícil que es prever los movimientos de los mercados. Acciones que parecen soluciones contundentes para bajar la prima de riesgo de un país o quitar presiones bajistas a las entidades financieras se convierten en agua de borrajas con una inmediatez que asusta.

El inversor particular recibe un flujo de noticias creciente y de forma casi inmediata al momento en que se producen. Las noticias, sin embargo, carecen de un horizonte temporal de medio y largo plazo, que es lo que debería predominar en la inversión, y se centran en el último día y muchas veces, en las últimas horas.

Invertir abstrayéndose de este ruido es muy complicado incluso para los profesionales. En estos momentos, las crisis de Grecia, el euro, los bancos españoles, etc. dominan las carteras y las decisiones se toman con el temor a una ruptura de la moneda única o a la fuga de capitales de los países de la periferia.

Tradicionalmente, en renta fija se invierte teniendo en cuenta la situación macroeconómica en productos muy definidos por el grado de inversión en el que pueden invertir y por su duración. Así, los fondos de liquidez o de renta fija a corto se contraponen a los de crédito, a los de high yield o a los de renta fija emergente. Estos fondos “tradicionales” de renta fija tienen poca capacidad de adaptarse a las condiciones del mercado.

Es decir, un fondo de crédito que tenga una duración de cinco años tenderá a perder capital si nos encontramos en un entorno de recesión con inflación. Para adecuarnos a ese entorno macro, necesitaríamos vender y volver a comprar un fondo que encajara mejor ante posibles subidas de tipos de interés, por ejemplo, un renta fija gobiernos corto plazo.

Desde hace unos años, hemos optado por productos flexibles de renta fija que sirvan para formar el núcleo de una cartera de renta fija sin obligar al inversor a realizar esas compraventas o traspasos.

Debido a su flexibilidad, estos fondos se adaptan a cualquier entorno macro ya que pueden invertir en cualquier tipo de activo de renta fija del mundo, buscando el más atractivo y adecuado a cada momento del ciclo; tienen libertad de poder invertir en cualquier divisa, permitiendo una herramienta adicional para generar rentabilidad; no están limitados por tener que seguir a un índice de referencia y no tiene límites de duración y, en algunos casos, pueden tener duraciones negativas, lo que le da el potencial de tener rentabilidades positivas en un entorno de subida de tipos de interés.

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