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La hora de la inversión en la transición energética: el potencial de los bonos verdes


TRIBUNA de Jorge Díaz, responsable de Ventas Institucionales de Amundi Iberia. Comentario patrocinado por Amundi.

La lucha contra el cambio climático es una cuestión que preocupa cada vez más a la industria financiera. Formamos parte de la pieza activa del tablero, siendo un actor fundamental en la transición energética a través de un amplio universo de inversión verde que permite financiar los actores clave de esta transición y los proyectos medioambientales.

En este contexto, la concienciación de nuestra sociedad es cada vez más firme; y en el caso de los inversores se muestran cada vez más preocupados por la amenaza ambiental – que puede además ser un riesgo para sus carteras- y están decididos a ser una palanca de cambio. En este sentido, la participación en los mercados de renta fija más profundos, sostenibles y responsables para las compañías de energía verde es una forma de contribuir positivamente a la transición. En paralelo, hay un gran potencial para las compañías e inversores que ofrecen soluciones a los crecientes desafíos, derivados de los limitados recursos del petróleo y la necesidad de reducir las emisiones de CO2. Los gobiernos por su parte impulsan la transición energética con políticas para conseguir cumplir con los compromisos de limitación de emisiones asumidos por la Agenda del G20 y por COP21.

En este marco, existe un gran potencial para la transición energética global, en tanto que se estima que el coste de financiación será de un 1 billón de dólares al año de aquí a 2030, con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 2º C con respecto a la revolución industrial. Solo la transición energética en China se prevé que tenga un coste de 400.000 millones de dólares al año para los próximos 5 años; de los cuáles un 85% procederá del sector privado. Del mismo modo, el mercado de bonos verdes crece en términos de profundidad, diversidad de emisores, así como en las directrices establecidas para definir el sector.

Ante este escenario, en Amundi hemos desarrollado fondos como Amundi Responsible Investing - Green Bonds, que invierte en bonos verdes dirigidos a financiar proyectos beneficiosos para el medio ambiente (Energías Alternativas, Eficiencia Energética, Agua Sostenible, Edificación vede…). Bonos verdes que cumplen con los criterios definidos por los Principios de los Bonos Verdes en relación con la descripción del uso de los fondos; el proceso de evaluación y selección de proyectos; la gestión de los fondos; y la presentación de informes. Un paso más allá serían los fondos de bonos verdes de impacto, que buscan además cuantificar y medir los beneficios medioambientales en términos de toneladas de CO2 evitadas por cada mill € invertido al año.

Amundi ha sido pionero en la Inversión Socialmente Responsable analizando e integrando los factores ESG en nuestras estrategias. Firmamos los PRI de Naciones Unidas en 2006; nuestro proceso ISR ha sido certificado por AFNOR en 2013 y publicamos Engagement Reports desde 2014. Además, Amundi es miembro del Comité Ejecutivo de los Principios de los Bonos Verdes y trabaja en asociación con IFC (institución del Banco Mundial) con quien ha lanzado el mayor fondo de bonos verdes dirigido a los mercados emergentes. En 2014 estableció una joint-venture con EDF con el objetivo de financiar la transición energética.

Nuestra elección por la inversión sostenible se basa por tanto en dos convicciones: la necesaria responsabilidad de las compañías, las sociedades gestoras y los inversores hacia la sociedad; y el hecho de que las políticas de inversión responsable son también garantía de rentabilidad financiera a largo plazo.  

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