La hora de la diferenciación: claves para identificar a los emergentes con mejores fundamentales


“El recorte final de liquidez de la Reserva Federal, combinado con la desaceleración natural en la tendencia de crecimiento tras la rápida expansión económica y financiera en los países emergentes, probablemente sea un fuerte estímulo para la bifurcación entre los países que siguen creciendo”, reflexionan Michael Hasenstab y Sonal Desai, gestores del equipo de renta fija global de Franklin Templeton Investments. Los expertos creen que el potencial de la deuda y la divisa de esos países más fuertes dentro del universo emergente debería ser superior al de otros en una posición más vulnerable. Este enfoque supone la ruptura de la visión del mundo emergente como un bloque monolítico, y desde su punto de vista, volverá en el futuro una gestión más activa apoyada en la evaluación de oportunidades basada en los fundamentales, país por país.

Después de atravesar durante los 90 y los primeros años del nuevo siglo crisis por todos conocidas (el corralito, el efecto tequila, la crisis asiática…), la lección aprendida por los países emergentes les llevó a sanear sus deudas e incrementar sus divisas en deuda extranjera, lo que les permitió mantener un ritmo elevado de crecimiento del PIB mientras que el mundo desarrollado sufría los rigores de la crisis financiera. Hasenstab y Desai señalan que la capacidad de adaptación y los fuertes fundamentales han resultado clave para convertir al mundo en vías de desarrollo en un destino de liquidez global. “Sin embargo, los países emergentes pusieron la liquidez a trabajar de diferentes maneras, con algunos países distribuyendo el capital de una manera más eficiente y productiva que otros”, añaden los expertos, que creen que esta tendencia se acentuará en el futuro “a medida que los mercados financieros reconozcan cada vez más que no todos los mercados emergentes son iguales”.

Una primera demostración de esta diferenciación vino de la mano del mensaje de Ben Bernanke en mayo, cuando por primera vez se puso sobre la mesa la necesidad de reducir los estímulos. “En un segundo plano, los emergentes habían estado mostrando en general signos de desaceleración en la actividad económica debido al cambio de las dinámicas cíclicas y estructurales, como una demanda externa más suave y una moderación natural de las tasas extremadamente fuertes de crecimiento vistas directamente después de la crisis financiera global”, recuerdan los expertos.

Las fuertes ventas y la reordenación de precios vistas desde mayo hasta ahora lleva a los responsables de Franklin Templeton a afirmar que de aquí en adelante “es probable que el comportamiento de los mercados esté cada vez más dictado por las idiosincrasias individuales de cada país más que como el resultado de la reacción a una clase de activo uniforme”. Aunque puntualizan que seguramente siga habiendo periodos de volatilidad en la que estos mercados se correlacionen, ambos gestores reiteran la idea de que la divergencia entre mercados se irá acentuando “cuando los mercados se comporten de una manera más racional”.

Otro factor que subrayan Hasenstab y Desai es que la liquidez no va a terminar, pues aunque la Fed empiece a reducir su programa de compras, el Banco de Japón tiene puesta en marcha una política expansiva mucho más ambiciosa que su homólogo americano. Además, se espera que el BCE mantenga una política laxa que apoye la recuperación en Europa. “La liquidez abundante en el sistema global con independencia de la fuente en general debería ser un apoyo para los emergentes en conjunto. Sin embargo, es probable que los flujos de capital se vuelvan más discriminantes en adelante, y posiblemente los mercados sean volátiles mientras la incertidumbre se mantiene en torno a las decisiones de los bancos centrales y el final de las políticas monetarias laxas”, constatan.

El pronóstico de los expertos es que este periodo de normalización de tipos también contribuya a la diferenciación entre mercados y vaticinan que registrará un mejor comportamiento la  renta fija de los países que tengan más facilidad para financiarse en el exterior, más fuerza macroeconómica, un fuerte marco regulatorio y compromiso con las reformas estructurales que les permitan mejorar la competitividad. Los gestores redundan en la idea de que la gestión activa y el análisis fundamental se volverán cada vez más importantes a medida que se distingue a los jugadores fuertes de los débiles.

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