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La historia del oro


El oro siempre ha fascinado a la gente. Puede ser por su brillo y también por la robustez de este metal precioso y su maleabilidad. Desde que la humanidad empezó a trabajar los metales después de la edad de piedra, el oro siempre se ha usado como joyería o con fines religiosos. Ningún otro activo puede presumir de un historial tan impresionante. A lo largo de la historia de la humanidad, el oro ha visto ir y venir todo tipo de poderes, gobiernos y sistemas monetarios. La apreciación del oro está fuertemente arraigada en la cultura global. Es difícil imaginar cómo será el mundo dentro de 100 años, pero el hecho de que el oro seguirá siendo metal valorado es una predicción bastante factible.

Si el oro no existiera, tendrían que inventarlo. Para que un objeto funcione como dinero, es decir, como medio de pago generalmente aceptado, debe tener cuatro características esenciales diferentes: escasez, durabilidad, compactibilidad y divisibilidad. Históricamente el oro se ha usado como dinero porque es el material que mejor cumple con los requisitos anteriores. El oro es el más noble de los metales preciosos porque es más resistente a las influencias externas que la plata.

Esto se ve hoy de una forma distinta. Evidentemente, el oro no ha cambiado, pero la visión de cuán escaso debería ser el dinero y quién determina la escasez sí lo ha hecho. La historia del dinero siempre trata sobre quién determina qué es el dinero. El dinero siempre ha sido algo más que un método de pago generalmente aceptado y sigue siendo un instrumento de poder.

Por ello, hay dos puntos de vista fundamentalmente distintos sobre cómo surgió el dinero. Esta cuestión no es solo de interés histórico, sino que también es útil para esclarecer qué es lo que constituye la esencia del dinero. La visión clásica, recogida en la mayoría de los libros de texto, da por sentado que el dinero se desarrolló a partir de los bienes intercambiables. En una sociedad de trueque sin efectivo, por ejemplo, dos socios de trueque cada uno debe tener los bienes que el otro demande y exactamente en la cantidad que desean. Bajo estas condiciones, el trueque es extremadamente complicado. Por lo tanto, el dinero se desarrolló como un medio de pago generalmente aceptado que hiciera frente a este problema.

El otro punto de vista está liderado por el antropólogo americano, David Graeber. Él es de la opinión de que nunca hubo trueques en las sociedades tribales. En cambio, el dinero se desarrolló como una unidad de medida de crédito en la relación entre las personas y las autoridades. Las deudas surgieron de las obligaciones fiscales y dependencias personales, que fueron compensadas por las autoridades dentro de una empresa. De acuerdo con esta postura, el dinero también se convirtió en un medio de financiación del sistema político.

El oro tiene su propio valor como joya y fue un distintivo de estatus antes de que se convirtiese en dinero. Junto con las propiedades ya mencionadas, es lógico que el oro como dinero se originase principalmente como un medio de intercambio, antes de que las autoridades también adoptaran este metal como propio. Si hubo alguna autoridad con suficiente influencia para determinar qué es el dinero, ¿por qué eligió el oro? y, como ha ocurrido frecuentemente a lo largo de la historia, ¿por qué ha sido manipulado y falsificado? La historia muestra que los gobernantes estaban demasiado ansiosos por liberarse de las restricciones del oro.

A lo largo de la historia, el dinero ha sufrido una serie de cambios en su apariencia, desde monedas hasta papel moneda y dinero electrónico. Con la ventaja de desmaterializar el dinero, se ha desarrollado una desventaja mucho más significativa: el oro no se puede producir de la nada, artificialmente, el papel moneda y el dinero electrónico, sí. Sin embargo, siempre se recomienda tener precaución a la hora de analizar la historia del oro. La manipulación de la oferta monetaria es tan antigua como el oro como medio de pago. En el año 550 a. C., Croesus, rey de Lidia (ubicado en la actual Turquía), acuñó monedas de oro puro a gran escala por primera vez en la historia. Coincidiendo con el primer fraude de monedas probado históricamente en la historia del mundo. Los espartanos sitiaron a Samos y tras ser sobornados con dinero falsificado, hecho de plomo dorado, se retiraron.

César popularizó el uso de la moneda de oro en el Imperio Romano. Él recompensaba a sus legionarios con grandes sumas de oro tras ganar las batallas. Más tarde, el Emperador Augusto introdujo un sistema monetario fijo basado en el oro, la plata y monedas de cobre y latón. El valor relativo del oro con respecto a la plata está establecido en 1:12.5. Este sistema se considera la base de todos los sistemas monetarios europeos hasta los tiempos modernos.

Durante las siguientes décadas, el sistema monetario romano sufrió la crisis política del Imperio Romano. El Emperador Nerón tenía más monedas acuñadas que la cantidad de metal precioso existente, desencadenando así una de las primeras fases de la inflación de los precios de los productos básicos a través del deterioro de la historia mundial. Su sucesor, el Emperador Vespasiano, trató de reajustar el presupuesto con políticas austeras y con el incremento de impuestos. Entre otras cosas, introdujo un impuesto sobre el uso de las letrinas públicas. Cuando defendió esta medida, dijo: Pecunia non olet (el dinero no huele). Estas medidas no pudieron detener el declive del Imperio Romano a largo plazo. El deterioro de la calidad de las monedas continuó hasta que los comerciales las rechazaron en el siglo III porque el contenido de metal precioso en las monedas de plata era extremadamente bajo.

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Constantino El Grande introdujo una nueva moneda de oro llamada Solidus, que se mantuvo durante el Imperio Bizantino hasta la conquista de Constantinopla en el año 1453. El Solidus era moneda líder en toda Europa, el euro de la edad media. La palabra soldado procede de esta moneda. Etimológicamente este término viene del adjetivo en latín solidus (sólido, duro, firme). Desde el siglo VII y en adelante, las tribus nómadas árabes atacaron el Imperio Bizantino e imitaron el Solidus con el Dinar dorado.

En el primer milenio, las tribus germánicas cambiaron la economía volviendo al trueque. El oro seguía siendo valorado durante este periodo, especialmente como material de joyería y seguía siendo un distintivo de estatus social, pero también como ofrenda en sacrificios.

Fue Carlomagno quien introdujo la acuñación única de plata en Europa Central, y con la acuñación ocasional de monedas de oro, continuando con la tradición de los emperadores Romanos. Con diferencia respecto al Imperio Bizantino y del mundo árabe, era la plata y no el oro el material que lideraba en centro Europa durante el primer milenio. En 1045, el marco fue introducido en Alemania como unidad de medida para las monedas. Equivalía aproximadamente a la mitad de una libra (233,7 gramos). El nombre proviene de la marcación de metales preciosos, que sirve para garantizar su peso y su grosor.

El gran invento fue el dinero en papel. Ya en 1276, Marco Polo habló sobre su experiencia sobre el dinero en papel en su viaje a China. En su cuaderno de viaje Il Milione, recogió sus impresiones sobre la creación imperial de dinero en Canbaluc, actualmente Pekín:

“Cuando ves cómo está decorado podrías decir que el Emperador conoce los secretos de la alquimia… Todos los billetes están marcados con el sello del Gran Khan. Ha producido tal cantidad que uno podría comprar todos los tesoros del mundo... Si alguien se niega a aceptarlo, será condenado a la pena de muerte…. Pero te aseguro que todo el mundo está encantado con el dinero de papel… Durante todo el año, comerciantes a menudo vienen en grupos a Canbaluc y traen al emperador perlas, piedras preciosas, oro y plata y otras cosas valiosas como telas de oro y seda... Ahora comprendéis por qué ningún tesoro del mundo puede llegar a ser tan valioso y rico como el Imperio Tártaro. No exagero cuando digo que los más poderosos de nuestro siglo no llegan a alcanzar la riqueza de Khan”.

En la entrada de Wikipedia sobre los billetes, se indica lo siguiente: “En China, el dinero en papel fue abolido en 1402, como ocurrió habitualmente cuando los emperadores tenían enormes cantidades de billetes impresos sin considerar su valor. Por ello, hubo una fuerte inflación en China una y otra vez”.

El primer billete oficial en Europa tiene su origen a mediados del siglo XVII, cuando las monedas de cobre escasearon en Suecia. Un banco privado sueco en Estocolmo imprimió el papel moneda que ya no tenía que ser transferido formalmente con un respaldo, sino que podía circular de manera informal. Ya en 1668, el banco tuvo que ser transferido a manos estatales porque había emitido más billetes de las monedas de cobre que había aceptado. En 1694 se fundó el Banco de Inglaterra en Londres para proporcionarle al Rey préstamos baratos. Como recompensa por sus servicios, el banco se hizo con el monopolio de la emisión de dinero en papel en Londres.

A principios del siglo XVIII el dinero en papel llegó a Alemania. El elector Johann Wilhelm von der Pfalz creó la fundación del Banco di gyro d'affrancatione en Colonia. Estaba destinado a proporcionar préstamos al estado y financiar el esplendor del príncipe. En 1716, el aventurero, político y teórico en materia monetaria, John Law introdujo el dinero en papel en Francia con un atrevido experimento. Law estaba convencido de que cuanto mayor sea la cantidad de dinero, mejor sería la calidad de vida. Como ministro de finanzas, trató de introducir dinero cubierto por acciones. Cuando estalló la burbuja del mercado de valores, tuvo que huir de Francia con algunas piezas de oro en el bolsillo.

En el curso del largo siglo XIX, las principales naciones industriales del mundo establecieron el estándar del oro. EE.UU. comenzó en 1792. Mientras surgió una moneda de oro puro en Inglaterra, Francia introdujo una moneda de oro y plata en durante las reformas napoleónicas, que luego se convertirían en la base de la Unión Monetaria Latina. El Zollverein alemán (unión aduanera) primero acordó una moneda de plata, después de la fundación del Reich alemán en 1873 se introdujo la moneda de oro. El oro era el estándar monetario internacional a principios del siglo XX. El uso generalizado del papel moneda y las monedas en circulación eran de valor fijo, en relación con el núcleo de oro de la moneda.

La separación del oro y el dinero

La Primera Guerra Mundial fue el mayor desastre del siglo XX. Las consecuencias de su fuerza destructiva en la civilización occidental seguían siendo palpables 100 años después de la finalización de la Gran Guerra. No fue hasta 1909 cuando los billetes del Reich alemán se convirtieron en moneda de curso legal. Sin embargo, hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, el Reichsbank alemán se vio obligado a canjear los billetes por monedas de oro a demanda. La circulación del dinero en papel siguió siendo relativamente impopular en Alemania. La mayor parte del dinero todavía circulaba en monedas de oro.

En 1913, el Tesoro de la Guerra Imperial, que estaba almacenado en forma de monedas de oro en el llamado Juliusturm en la Fortaleza de Spandau, se duplicó. Pero cuando estalló la guerra, duró pocos días. Con una moneda respaldada únicamente por oro, no era posible financiar la totalidad de una guerra. En 1914, los estados en guerra abolieron la obligación de canje de oro para sus billetes. Se temía que, durante la guerra, la gente perdiese la confianza en el dinero en papel y comenzara a acumular oro en casa. La preocupación estaba bien fundada, y las medidas ciertamente eran de esperar, pero también estaba dentro de las expectativas de la gente que regresarían al patrón oro después de la guerra.

En la Ley de Monedas de 1924, es decir, después de la hiperinflación que devaluó la deuda de guerra financiada por el gasto de dinero, por lo tanto, aún se postulaba: "En el Imperio alemán, la moneda de oro es válida". Esto también es notable porque la República Alemana fue proclamada ya en 1918, dando a Alemania una nueva forma de gobierno. La ley decía: "En línea con los esfuerzos de otros países para volver al patrón oro desde el estado de inflación, la moneda de oro también se ha mantenido aquí".

De hecho, las monedas del oro del Reich fueron el medio de pago oficialmente válido en Alemania hasta 1938. Con la anexión de Austria, “con el fin de unificar la ley previamente vigente en el territorio del antiguo Reich y en Austria, las monedas de oro federales austriacas y las monedas de oro del antiguo Reich perdieron su validez como curso legal”. Detrás estaba la estrategia nazi de apropiarse del oro de la población.

El orden monetario de la posguerra estuvo marcado por el acuerdo de Bretton Woods. Tras la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. se posicionó como el gran ganador de la guerra y líder del mundo occidental, y, por lo tanto, también pudo determinar el sistema monetario internacional. Los puntos fijos centrales fueron el dólar estadounidense y el oro, que tenían una relación de cambio fija de 35 dólares la onza. EE.UU. prometió a los países miembros cambiar el dólar por oro a este ratio.

Los países miembros a su vez se comprometieron con el FMI, que surgió del acuerdo como organización central, al establecimiento de la paridad con el dólar. Esta paridad solo podía modificarse en ocasiones especiales y bajo el consentimiento del FMI. El dólar se hizo con el monopolio del tipo de cambio mundial. Los negocios internacionales manejaban dólares y los bancos centrales del mundo, tenían reservas de dólares en lugar de oro. Por eso, este sistema se denominó acertadamente el patrón oro-dólar.

El problema del Sistema de Bretton Woods era que la emisión de dólares no estaba vinculada al volumen de producción del oro. Especialmente causado por la guerra de Vietnam en la década de los 70, las reservas de oro de EE.UU. cayeron en relación con la oferta monetaria en dólares, que había aumentado considerablemente como resultado de la financiación monetaria de la guerra.

Como resultado, el dólar se sobrevaloró frente al oro, y EE.UU. no podía cumplir con su promesa para con los países miembros, liderados por Francia, con el ambicioso presidente Georges Pompidou vendiendo oro a 35 dólares la onza. Después de un ataque a las reservas de oro de EE.UU. por Pompidou, el presidente estadounidense, Richard Nixon anunció en un famoso discurso televisivo el 15 de agosto de 1971 que estaba dando la espalda a la convertibilidad del dólar en oro. Esta decisión marcó el comienzo del sistema monetario crediticio aún vigente, con tipos de cambio más o menos libres entre las monedas nacionales. Sin embargo, el dólar pudo defender su posición como moneda de reserva internacional.

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