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La historia de Kristian Siem, el Warren Buffett noruego


Warren Buffett pasará a la historia como el inversor que consiguió batir en rentabilidad al S&P 500 de forma sistemática desde que fundó Berkshire Hathaway en 1964 (1.000.000% acumulado entre diciembre de 1964 y diciembre de 2015 para Berskshire frente al 2.300% del S&P 500 en el mismo periodo, según Business Insider). Sin embargo, el track record de Kristian Siem tampoco está nada mal: un 30% anualizado desde 1987, que ha llevado a incrementar su fortuna personal de 5 millones de dólares a 2.000 millones de dólares en 2014. Es por este motivo que a Siem se le conoce como el “Warren Buffett noruego”, aunque su fuerte no son las acciones, sino los yacimientos de petróleo offshore y el transporte marítimo.

El historial de Siem se remonta a finales de la década de 1970. El inversor, con menos de 30 años, había escrito una tesis doctoral sobre el transporte de gas natural líquido y empezó por aquel entonces a comprar activos infravalorados en la industria de perforación en mar adentro. Su primera inversión fue – a las órdenes del grupo industrial Fred Olsen- en un yacimiento llamado Haakon Magnus, cuyo dueño anterior se había declarado en impago. Aunque la operación fue muy compleja por la dificultad para encontrar socios inversores, finalmente Siem consiguió financiar las deudas del anterior propietario (22 millones de dólares) y después vendió el yacimiento por 32,5 millones de dólares a su antigua empresa, Olsen. Posteriormente, Siem fue construyendo su empresa, Siem Industries a lo largo de los 80 a través de una serie de transacciones siempre en los mismos ámbitos, yacimientos mar adentro y transporte marítimo. En este último sector entró a través de una alianza con la empresa británica Common Brothers.

Se ha hecho eco de esta historia recientemente MarketWatch, que a su vez la extraía del libro “Concentrated Investing: Strategies of the World’s Greatest Concentrated Value Investors”, escrito por Allen Benello, Michael van Biema y Tobias Carlisle. Los autores explican que la fuente de capital permanente de Siem es tanto su dinero propio como el de su empresa, Siem Industries. En ambos casos, se destina a inversiones de largo plazo. “La personalidad de Siem le ha permitido hacer tratos de los que otros habrían huido. Puede pensar de forma diferente sobre una inversión respecto a otros inversores, con un acercamiento más cercano en el estilo a un gestor típico de fondos, que tiene dos misiones: producir retornos, y mantener al inversor base contento”, explican los autores sobre el estilo de inversión del noruego.

El libro y el artículo reproducen unas declaraciones del propio Siem sobre su filosofía de inversión: “La industria, por naturaleza, es largoplacista, y el negocio de gestión de activos es, por naturaleza, cortoplacista. Los inversores financieros vienen y van. Pueden pulsar un botón cualquier día e irse. Los principales inversores de la industria no tienen ese lujo. Tienen que pensar a largo plazo. Creo por tanto que el éxito de la industria es que siempre pienses a largo plazo, por lo que incluso si incidentes como fusiones o absorciones te obligan a estar apartado en el corto plazo, tomas decisiones de largo plazo como si fueras a ser el dueño para siempre. Eso es sano para la industria y, por tanto, también lo es para los accionistas”.

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