La guerra comercial no ha acabado y esto es lo que debe saber el inversor


Ha bastado un par de tweets para frenar en seco el rally de la renta variable. Las principales plazas financieras recogen beneficios ante una nueva escalada de tensión en materia comercial.  El pasado domingo el presidente de Estados Unidos anunció a través de su cuenta de Twitter que aplicaría nuevos aranceles a las importaciones chinas: del 10 al 25% en bienes de China por valor de 200.000 millones de dólares. Esto sucedió días antes de una reunión entre ambos países el pasado jueves, que finalmente ha terminado sin un acuerdo. ¿Cómo moverse a partir de ahora? Las gestoras internacionales responden.

La primera lectura es moderadamente optimista. Sí, el pasado viernes entraron en vigor los nuevos aranceles, pero las conversaciones continúan. “Es una buena señal”, asegura Michael Blümke, gestor senior de Ethenea Independent Investors. “Trump obviamente está usando tácticas de negociación difíciles con china. Es bien sabido que las negociaciones se complican al final; sin embargo, dudamos que esta estrategia vaya a funcionar con China”. En UBS Asset Management también confían en una resolución del conflicto: “Desde una perspectiva a medio plazo, seguiremos vigilando de cerca los acontecimientos. No obstante, creemos que una posible desaceleración económica gradual ya está en precio y que las autoridades chinas proporcionarán el apoyo regulatorio necesario para ayudar a facilitar la transición económica en curso”.

Curiosamente, y pese a que ha sido su presidente quien ha iniciado la guerra comercial, es Estados Unidos quien está notando más la presión. Como se ve en el gráfico de DWS a continuación, las exportaciones estadounidenses a china han caído más que las chinas al país.

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Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH a 8/5/19.*En periodos de doce meses consecutivos

Algunos productos que China solía comprarle a EE. UU., como los brotes de soja, se importan ahora de Brasil, como respuesta a la imposición de aranceles. Todos los datos sugieren que la escalada del conflicto comercial resultará negativa prácticamente para todos, empezando por los consumidores estadounidenses”, explica .

Qué cambios hacer en las carteras

El mensaje que siguen transmitiendo las gestoras es que esta guerra comercial tendrá su final feliz. Pero no pecan de inocentes y son conscientes de que hay que prepararse para cierta volatilidad a corto plazo. “En el fondo, se trata de una disputa sobre el dominio de la política mundial y aún durará un tiempo”, explica Ann-Katrin Petersen, estratega global de Allianz Global Investors. Es decir, que igual hay que plantearse retocar tácticamente las carteras.

Las entidades financieras contemplan todos los escenarios posibles. Porque como teorizan los analistas de Bank of America Merril Lynch, quizás Estados Unidos aproveche que sus bolsas están en máximos como colchón para aguantar algo de “dolor” y así poder presionar a China. Por eso, mientras hasta hace apenas semanas su escenario central era el más benigno, ahora le dan una probabilidad igual de alta a un periodo de “brinkmanship” (política arriesgada):

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Pero el dolor que pudiera soportar Estados Unidos tiene un límite. Al final, y así lo recuerda Yves Bonzon, director de inversiones del banco privado Julius Baer, Donald Trump se juega revalidar su cargo en 2020. Algo que se complicaría si los mercados vuelven a mínimos o, en el peor de los casos, el país entra en una recesión justo cuando se reabran las urnas.

Blümke reconoce que están siendo más cautelosos en la renta variable. Como también lo están siendo desde UBS. “La vuelta a represalias arancelarias entre ambos países constituiría una amenaza para la economía y los mercados de renta variable mundiales. La incertidumbre sobre la política comercial ha sido responsable, en parte, de la reciente desaceleración del comercio internacional y de la producción industrial. Unos aranceles más altos, de mantenerse, podrían afectar también a los beneficios corporativos en todo el mundo”, explica Mark Haefele, director de inversiones de la firma suiza.

Y si ocurriera lo peor

La clave estará en hasta dónde están dispuestas las autoridades chinas y norteamericanas a llegar. Como recuerda Ranko Berich, jefe de análisis de MONEX EUROPE, Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles del 25% en otros bienes chinos por valor de 300.000 millones de dólares. “Un movimiento así será una catástrofe para las bolsas y desencadenaría una fuerte presión vendedora en el renminbi”, asegura.

Ese retroceso hacia la cautela ya se ha notado en los últimos días. Como resume Nitesh Shah, director de análisis de WisdomTree, esta semana, el S&P 500 ha caído un 2,5%, el S&P China 500 ha caído un 7,6%, el Bloomberg Commodity Industrial Metal ha disminuido un 2,4%. El único punto brillante ha sido el oro, que ha aumentado un 0,4% en la última semana, cumpliendo su papel de activo de refugio.

Pero esta corrección es moderada y cabría pensar en mayores caídas sí China aplica represalias significativas, se produce una ruptura de las negociaciones y se aplican más aranceles. Desde UBS verían factible una caída del orden del 10%-15% en las acciones estadounidenses y del 15%-20% en el mercado chino si así fuera. Los sectores con exposición al comercio podrían ser los más perjudicados, incluidos tecnología, industrial y energía.

En un conflicto comercial entre dos gigantes hay muchos daños colaterales. La economía y los mercados europeos también se están resintiendo, especialmente aquellos países más exportadores, como Alemania. “Se suele señalar a la industria europea de automóviles y componentes como una de las más afectadas en caso de tensión comercial, sin embargo hay otros sectores como los bienes de equipo, alimentación y bebidas, tabaco o salud, que están aún más expuestos a Estados Unidos y que podrían estar en riesgo”, resumen desde Amundi. Pero es que también hay quienes se benefician de un cambio en las rutas comerciales. Ann-Katrin Petersen, estratega global de Allianz Global Investors, señala Tailandia, Vietnam, India e Indonesia.

En materia de divisas, los analistas de UBS esperan ver una revalorización del yen japonés se la situación empeora, lo que podría afectar negativamente al euro, el dólar australiano y las divisas de mercados emergentes. Berich coincide: las víctimas más probables serían las monedas de mercados emergentes en general, y en particular aquellas con riesgos idiosincráticos como la lira turca, el peso argentino y el real brasileño. También habría presión en el euro, el dólar neozelandés y el australiano por su dependencia de la demanda externa y bancos centrales acomodaticios.

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