La gran oportunidad de inversión que ofrece China una vez se disipe su futuro político


El cambio de gobierno en China es un acontecimiento histórico y un hecho que, en opinión de Fidelity Worldwide Investment, ayudará a reforzar la posición del país entre las grandes potencias económicas del mundo. “El relevo en la cúpula del poder y las posteriores luchas internas entre los posibles candidatos han sido más publicitadas que nunca. Esto ha transmitido una sensación de incertidumbre política y ha puesto grandes trabas a la evolución de la Bolsa china este año. Debido a la prolongación de la incertidumbre sobre los dirigentes políticos, muchas autoridades locales han permanecido a la espera y no han puesto en marcha políticas económicas anunciadas en el último Plan Quinquenal”, afirma Martha Wang, gestora del Fidelity China Focus Fund.

En su opinión, la resolución de esta carrera acabará con los obstáculos políticos que han lastrado a los mercados y también provocará una aceleración del ritmo de ejecución del Plan. “Además, creo que los nuevos gobernantes estarán dispuestos a aceptar un menor crecimiento del PIB, ya que se centrarán más en la calidad que en la cantidad. Esto significa que se seguirá haciendo hincapié en el consumo interno, lo que refuerza las oportunidades de crecimiento estructural en valores relacionados con el consumo”. En general, la experta cree que este hecho es positivo para el mercado chino, ya que “existen muchas empresas con sólidos fundamentales que han sido castigadas indiscriminadamente por la incertidumbre política y que cotizan a precios atractivos”.

Para Raymond Ma, gestor del Fidelity China Consumer Fund, el próximo cambio de gobierno en China es un tema candente, pero todos los candidatos ya han sido preseleccionados y la experta no espera sorpresas. “Creo que aumentará el número de expertos académicos en el laboratorio de ideas de la administración y que habrá más reformas financieras y en el sector privado”. Ma afirma que este cambio político será gradual y que no ocurrirá nada drástico, ya que la agenda económica de China siempre está guiada por el Plan Quinquenal. “Cara al futuro, se tratará de acelerar la urbanización y la redistribución de las rentas. Se pondrá en marcha una política más favorable al consumo para impulsar la demanda interna, lo que beneficiará a los sectores relacionados con el consumo”.

Basándose en experiencias pasadas, muchos observadores esperan que el cambio de dirigentes en China venga acompañado de nuevos estímulos para reforzar la sensación de optimismo y dar un impulso a determinados sectores de la economía. Sin embargo, tales anuncios probablemente estarán cuidadosamente calculados, sobre todo después de la publicación de cifras que sugieren que la economía china ha comenzado a estabilizarse. Los nuevos dirigentes van a heredar el crecimiento económico más débil desde que Deng Xiaoping gobernara el país hace tres décadas. Entre sus principales tareas está contener el crecimiento de las empresas públicas, impulsar el acceso al crédito para las empresas privadas, elevar el consumo interno y apoyar las rentas rurales.

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