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La gran dispersión sectorial o por qué la tecnología y la salud seguirán despertando interés entre los inversores


Cuando uno se fija en el informe Sector Compass que elabora la gestora State Street de forma mensual, se da cuenta que este año sí se está viendo una gran discriminación por parte de los inversores en cuanto a los activos o estrategias de renta variable que incluyen en sus carteras, al menos cuando el vehículo que eligen para ello es el ETF.

Con datos al cierre del mes de mayo, el balance en lo que va de año en lo que respecta a los ETF domiciliados en Europa  es que hay dos estrategias que se llevan la amplia la mayoría de las suscripciones de los inversores. Son las de tecnología y salud y acaparan 3.219 y 2.288 millones de dólares respectivamente. Y en esta ocasión el inversor europeo parece haber coincidido con el estadounidense ya que ambas categorías de ETF son también las que concentran las mayores suscripciones netas en lo que va de año como se ve en el siguiente gráfico.

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“Los inversores de EE.UU. tienden a utilizar los ETFs sectoriales de forma más agresiva, utilizándolos como parte de las estrategias de rotación del sector o comprometiéndose como parte de las estrategias de negociación a largo plazo. Esto requiere a veces diferentes patrones de compra. Sin embargo, debido al alto riesgo sistémico del mercado de valores y al dominio de la macroeconomía, no hay una perspectiva muy diferente en este momento”, afirma Rebecca Chesworth, jeja de estrategia de renta variable y sectores de SPDR ETF.

Y pese al rebote que se ha visto en mercado de algunos sectores más ligados al ciclo económico, esta experta considera que la tendencia vista en esta primera parte del año hacia sectores defensivos se mantendrá también a corto plazo. “Estamos viendo claramente una cierta recuperación económica ahora desde los mínimos de marzo/abril, pero es poco probable que el progreso hacia la recuperación total sea suave o corto. Por esta razón, preferimos las oportunidades entre los sectores defensivos y los que podrían ser menos afectados por la crisis. Además, creemos que el crecimiento y la calidad siguen siendo necesarios en un mercado frágil”. Afirma.

De ahí que defienda que las mejores perspectivas en cuanto a sectores sigan estando en las áreas de tecnología y salud debido a que “sus previsiones de beneficios se han mantenido relativamente bien y deberían destacar por las relativas sorpresas positivas en la próxima temporada de informes del segundo trimestre” y a un nuevo sector que empieza ya a despertar interés por parte de los inversores: el de las utilities. 

“La regulación de una gran proporción de los servicios de electricidad, gas y agua da como resultado una mayor certeza de ingresos y rendimientos y ayuda al sector a ganar sus características defensivas. Durante la crisis de COVID-19, el uso comercial e industrial disminuyó pero el residencial aumentó, lo que ayudó a que este último tuviera un precio más alto. El sector también tiene una historia importante en materia de ESG, particularmente en Europa, con muchas de las empresas que lideran los esfuerzos de transición, como el aumento de la proporción de suministro de electricidad de fuentes renovables”, asegura esta experta.

Viendo el fuerte carácter defensivo que presentan las recomendaciones de Chesworth para el segundo semestre la pregunta es obligada: ¿qué es lo que hace falta para que empecemos a asistir a esa gran rotación sectorial?  Hemos visto a los inversores tomar asignaciones tempranas a los cíclicos a través de los ETFs de SPDR, Europe Cyclicals y Materials en particular. La inversión por ETF se toma a menudo como un primer paso para añadir exposición en un sector prioritario. Sin embargo, el repunte del riesgo ha vacilado últimamente; y para que la rotación cíclica se mantenga, podrían ser necesarios tanto los rendimientos más altos de los bonos como los PMI”, afirma esta experta. 

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