La gobernanza corporativa en los mercados asiáticos desde el punto de vista del inversor


El gobierno corporativo no es una norma homogénea, sino que su aplicación varía en función de la región e incluso del país. Lo que se puede entender por prácticas de buen gobierno en los emergentes es algo muy distinto de lo que estos códigos suponen, por ejemplo, en los países nórdicos. “El inversor tiene que buscar decenas de indicadores diferentes si quiere tener una comprensión veraz sobre si una determinada empresa mantiene buenas prácticas de gobierno corporativo. Hay muchos métodos para hacerlo, pero por desgracia esto requiere de un tiempo del que los inversores privados no disponen”.

Pero, según comenta en un artículo Antti Savilaakso, director de Inversión Responsable en Nordea, el tiempo no es lo único que se necesita para analizar el gobierno corporativo de las empresas. También se necesitan recursos. De no contar con ninguno de ellos, el experto sugiere dirigir la vista hacia el máximo responsable del Comité de Auditoría. Si no es una persona verdaderamente independiente y no cuenta con un equipo profesional que sea capaz de llevar a cabo una auditoría eficaz, tal vez confiar en la gobernanza corporativa de esa empresa no resulte ser una buena decisión…

Las diferencias entre mercados son notables. Desde el punto de vista de los inversores, el análisis de los riesgos del gobierno corporativo en este contexto es muy diferente. “En Asia, por ejemplo, el capital de muchas compañías está controlado por una persona y su familia”. De acuerdo con sus datos, alrededor del 30% de las empresas asiáticas tienen en su consejo de administración a más de dos miembros del clan, mientras que en un 40% de las ocasiones el principal accionista de la compañía es una sociedad no cotizada.

“Dada la relevancia de estas cifras, es razonable suponer que un tercio de las veces las decisiones estratégicas de las empresas se deciden en cenas familiares, en lugar de en una reunión del consejo de administración o en la junta general de accionistas de la compañía”, afirma. En este sentido, dado el peso que las familias tienen no sólo dentro de las sociedades cotizadas sino que también en lo que respecta a las reglas que marcan sus mercados, éstas últimas no están mejorando a la suficiente velocidad como para cubrir todos los riesgos asociados.

Esto no significa, por el contrario, que no haya habido avances, aunque el ritmo no ha sido homogéneo en la región, sino que su mayor o menor implementación ha ido en función de cada país. Si bien Singapur y Hong Kong han mejorado recientemente los requisitos de transparencia solicitados para las sociedades cotizadas, todavía quedarían cosas por hacer ya que, según explica Savilaakso, algunos aspectos de menor relevancia relativos a los riesgos corporativos tienden a quedar fuera del ámbito de aplicación de lo que suponen los nuevos requerimientos”, afirma el experto.

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