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“La gestión activa de la duración es la respuesta a la actual incertidumbre"


La situación política es responsable de muchos de los problemas que acucian al mercado. Así al menos lo cree Robeco, al considerar que en la eurozona han fracasado por ahora en hallar una solución definitiva a la crisis de deuda. A esto hay que añadir las dudas sobre la permanencia de Grecia en el euro o el hecho de que la región caiga en un nuevo escenario de recesión económica. Sin embargo, las incertidumbres no sólo vendrían por el lado europeo. “Las elecciones estadounidenses de noviembre desempeñarán un papel decisivo en diversas cuestiones económicas clave”, afirman.

Si el Congreso no consigue actuar sobre el ‘precipicio fiscal’ antes de final de año, a comienzos de 2013 tendrán que obtenerse entre 500.000 y 600.000 millones de dólares, a través de aumentos de impuestos y recortes de gastos, lo que equivale a entre el 3% y el 4% del PIB. “Mientras tanto, la sostenibilidad de la deuda estadounidense quedará puesta en tela de juicio si no se controla el gasto gubernamental, que tan vital resulta para el crecimiento. Y el techo de la deuda estadounidense debe elevarse otra vez: la deuda del país alcanzará su límite legal hacia finales de año. De hecho, existe riesgo de paralización del Gobierno en febrero del próximo año”, aseguran desde la gestora.

En este sentido, "la incertidumbre que afrontan las principales economías se debe principalmente al riesgo político". Robeco afirma que estos obstáculos se alzan contra un telón de fondo de desaceleración del crecimiento mundial –en particular, preocupa China–, mientras que el precio del petróleo vuelve a cotizar al alza. “Esto está creando incertidumbre sobre cómo responderá finalmente la inflación a las medidas poco convencionales de expansión monetaria puestas en marcha por los bancos centrales”, señalan. En este en entorno, existe la posibilidad de cambios repentinos en la rentabilidad de los bonos.

“Los escenarios preocupantes abundan, pero también hay alguna esperanza de que las cosas acaben saliendo bien. Cualquier resultado es posible y, dependiendo de ello, las rentabilidades podrían oscilar rápidamente”. Según Robeco, si Estados Unidos pone en marcha medidas que consigan evitar el precipicio fiscal o se dieran circunstancias que apuntasen a una auténtica solución para la crisis de la eurozona, la recuperación de la confianza de los inversores podría dar lugar a un cambio fundamental en los mercados de bonos, y las rentabilidades subirían. “Esto daría lugar a un avance sostenido hacia un mayor equilibrio”.

El problema es que no hay ninguna garantía de que vayan a darse esas buenas noticias. “Ni mucho menos”, afirman desde la gestora. “Los inversores en renta fija tienen el dilema de que no quieren perderse la oportunidad, ni quedar atrapados en una posición de pérdidas. El bajo nivel actual de rentabilidad no proporciona demasiada protección frente a una liquidación espectacular”, afirman. En un entorno caracterizado por la incertidumbre, las fluctuaciones del mercado pueden ser considerables, lo que aumenta la posibilidad de que se emitan señales falsas.

Tan solo hay que observar lo que ocurrió a principios de año: en marzo, la rentabilidad de los bonos estadounidenses a diez años pasó del 1,95% al 2,40% en cuestión de días, de manera que los analistas declararon el comienzo de un mercado bajista. Estaban equivocados. La rentabilidad a diez años volvió a caer durante la primavera y el verano, alcanzando mínimos históricos del 1,38% el 25 de julio, antes de recuperar el actual 1,84%. Esto no ha ocurrido únicamente en el mercado estadounidense: las rentabilidades del bono alemán han seguido una trayectoria igualmente volátil.

Para Robeco, una respuesta a esta incertidumbre es la gestión activa de la duración. La razón es que esta estrategia puede dar resultado tanto cuando las rentabilidades suben como cuando bajan. La gestión de la duración activa, que forma parte clave de la filosofía de inversión en renta fija de Robeco, ha sido valiosa en distintas condiciones de tipos de interés. “El posicionamiento activo se ve favorecido por la elevada liquidez y los bajos costes de transacción. El proceso puede responder adecuadamente a las fluctuaciones de rentabilidad de los bonos, con independencia de las condiciones del mercado”, aseveran.

Pero, ¿cómo anticipan en Robeco la situación del mercado y cómo se posicionan correctamente para aprovechar sus cambios en el actual clima de inestabilidad? El proceso estructurado del equipo de la entidad –que aplica diversas herramientas cuantitativas, como el modelo de duración– es clave. Este modelo se ha venido utilizando desde 1995. “La gestión de la duración activa exige previsiones fiables sobre la dirección de los tipos de interés”, explica Raymond Verstraelen, gestor jefe de cartera del equipo. “Nuestro modelo cuantitativo proporciona esas señales de un modo sistemático”.

Al mismo tiempo, es fundamental controlar las emociones. “Es importante que los gestores de cartera no reaccionen cada vez que un político europeo abre la boca para decir algo”, observa. De lo contrario, existe el riesgo de recibir un revés si se da demasiado crédito a estas efímeras señales alternativas de compra y de venta. “En el actual entorno de incertidumbre, hay un potencial de grandes movimientos en el precio de los bonos”, concluye Verstraelen. En este aspeco, “la gestión activa de la duración puede contener los riesgos y aprovechar las oportunidades de esta situación”.