La fusión de Janus y Henderson, explicada por tres directivos de primer nivel


El próximo 1 de junio se iniciará la andadura de Janus Henderson, la gestora con 320.000 millones de dólares en activos resultante de la fusión de Janus Capital y Henderson. El artífice de la operación fue Andrew Formica (en la imagen), consejero delegado de Henderson, al detectar que Janus podría ser un buen socio en la siguiente etapa de una gestora que ha sido conocida en los últimos años por su política de adquisiciones (Gartmore, New Star).

“La fusión es una oportunidad fenomenal para reforzar áreas en donde somos relativamente pequeños. Janus y Henderson presentan modelos de negocio muy complementarios: Janus es fuerte en renta variable estadounidense y renta fija, y Henderson presenta capacidades en renta variable europea y emergente”, afirma Formica. Éste resalta que tanto la entidad a la que representa como a Janus presentan “un acercamiento muy similar a la inversión, basado en la gestión activa y donde el cliente es el centro de todo”.

Phil Wagstaff, responsable global de distribución de Henderson, indica que el solapamiento entre capacidades va a ser muy bajo. Admite que Janus y Henderson disponen de oficinas en Europa, “la mayoría ubicadas en los mismos países”. También admite la mínima superposición en el negocio US Offshore: “Tenemos una presencia significativa en Latinoamérica a través de equipos de distribución. Janus distribuye a Latam desde Miami, donde también tenemos presencia”. Actualmente, Reino Unido representa alrededor del 23% de todo el negocio de Henderson.

La complementariedad es mayor en otras áreas; por ejemplo, Henderson dispone de una presencia más fuerte en Australia, mientras que Janus tiene mayores competencias en Japón. Por activos, desde la firma se han centrado en el solapamiento de áreas como el high yield y fondos sectoriales, dado que ambas firmas disponen de fondos que invierten en el segmento de la tecnología. “Calculamos que tan sólo entre el 10% y el 15% de nuestros empleados no se incorporarán a la empresa resultante de la fusión”, comenta Wagstaff.

El responsable global de distribución prefiere resaltar las oportunidades de crecimiento: “La operación será clave para incrementar la labor de distribución a institucionales en Europa Continental. Hasta ahora teníamos un equipo muy pequeño dedicado a esta tarea, de dos o tres personas, y a él se van a sumar otras nueve personas”.

También accede a hablar del futuro de uno de los empleados más conocidos de la nueva corporación, Bill Gross: “Bill Gross mantendrá el mismo rol que tiene ahora. Seguirá gestionando fondos de renta fija sin restricciones desde su oficina de Newport Beach. Janus tiene algunos fondos que están gestionados por él que serán puestos a disposición del inversor europeo a través de la gama que ya tenía domiciliada en Dublín. Iremos incrementando su perfil después de la fusión, a partir de junio”.

Steven de Vries, responsable de ventas minoristas de Henderson en Europa, considera que la fusión será transformacional: “Es una inversión de futuro que nos va a permitir añadir talento. Vamos a incrementar el número de personas en la organización, la gama de productos y nuestros presupuestos, no tanto en marketing como para dar un mejor servicio a nuestros clientes”. De Vries declara que la Janus Henderson “tendrá capacidad para invertir en distintos productos o clases de activos e incrementar la ayuda a los clientes para que estos puedan afrontar la presión regulatoria”.

Precisamente el cambio regulatorio y las nuevas necesidades de los clientes han motivado la operación. “Hacer negocios cada vez acarrea unos costes más elevados; están creciendo los costes derivados de mantener la presencia en varias regiones, así como los costes relacionados con la generación de retornos superiores a las expectativas de los clientes. Esto se traduce en un incremento de la demanda de escala”, explica Andrew Formica.

En los últimos meses se han anunciado otros dos grandes movimientos corporativos: la adquisición de Pioneer Investments por Amundi y, recientemente, la fusión de Aberdeen y Standard Life Investments. Formica cree que “otras gestoras deberían anunciar más fusiones y adquisiciones”. De hecho, manifiesta que, de seguir en aumento la necesidad de escala, “esto significaría que estaríamos al principio de la tendencia de concentración para mejorar los servicios para los clientes”.  

Retos

Amén de la presión regulatoria, Janus Henderson tiene otras asignaturas pendientes. Una de ellas es el mix de clientes, dado que ambas firmas presentan un perfil más dirigido hacia el inversor minorista: “No tenemos preferencia por los inversores minoristas o los institucionales, vemos a ambos como una oportunidad. La fusión con Janus nos ofrece la oportunidad para penetrar en el espacio de los inversores institucionales de EE.UU.”, comenta Formica. Éste manifiesta que la intención de la nueva firma “será permanecer en ambos mercados, aunque no podamos hablar de una proporción de 50% - 50%”.

Los otros dos retos afectan al conjunto de la industria de fondos. Uno de ellos es el Brexit. Formica emite un mensaje de tranquilidad: “No esperamos que sea un riesgo enorme ni para el sector, ni para la City de Londres”. El consejero delegado recuerda que Henderson ha registrado su gama de fondos en Luxemburgo con formato sicav. “El Brexit acarreará costes operacionales. Esto ya es así para las gestoras no europeas que operan en la eurozona”, reflexiona el experto.

También está el efecto disruptor de la tecnología sobre la industria de fondos. Formica se centra en el fintech: “Lo vemos como una oportunidad y un riesgo al mismo tiempo. Es una oportunidad para poder entrar en el debate sobre la rentabilidad. La tecnología permite difundir con más facilidad los puntos de vista sobre la inversión. Hay mucho que la tecnología puede hacer para ayudarnos a innovar y reducir los trámites”.

Formica dedica en último lugar unas palabras al debate sobre la gestión pasiva sobre la gestión activa: “El mayor condicionante del aumento de la demanda de ETF, aparte del diferencial de costes, es la capacidad de generar valor añadido. Desde 2008, ha sido difícil para los gestores activos justificar el valor añadido; se trata de una situación inusual que se había dado por última vez hacía 20 años. Estas situaciones no suelen prolongarse en el tiempo, porque el índice termina por corregir y ahí se demuestra lo que vale la gestión activa”. El pronóstico del experto es que está por llegar “un periodo de gestión activa fuerte en los próximos dos años, que pondrá a la gestión pasiva en perspectiva”.

Profesionales
Empresas

Noticias relacionadas

Anterior 1 2 Siguiente

Lo más leído