La fortaleza oculta del oro


Las decisiones tomadas por los políticos europeos en las últimas semanas suponen un ligero y clandestino cambio de moneda. Con sus intentos de proteger el euro, han abierto la puerta a la inflación y al debilitamiento de la moneda única. De hecho, han convertido la unión monetaria en una unión de responsabilidad colectiva regida por el lema “antes de dejar a un país hundirse, nos ahogaremos todos juntos”. Pero nadie sabe quién rescatará un día a los salvadores en caso de necesitarlo. Es obvio que, con su actitud, sólo ganan tiempo y socializan los problemas de unos pocos entre numerosos inocentes. Así, echan la culpa a los “malvados especuladores” e intentan ponerles freno restringiendo el libre mercado, en una imagen similar al asesinato del portador de la mala noticia en la Antigüedad, para evitar escuchar las causas reales de los problemas, ignorando que aunque los especuladores están ahí no son los culpables.

Cada vez con más frecuencia la gente nota que algo va mal con su dinero y que las acciones del BCE, que ponen más papel en el mercado, restan valor y reducen su poder adquisitivo. De ahí la fuga hacia valores reales como el oro, una tendencia de gran fuerza en Alemania, que encontró una repentina escasez de metales preciosos físicos. El oro es fuerte frente a cada divisa porque entre ellas se trata de dirimir cuál es la opción menos mala, lo que explica la caída del euro frente al dólar y la ruptura de la correlación negativa entre la divisa estadounidense y el metal precioso. Todo ello refleja, más que la fortaleza del dólar, una creciente desconfianza en el papel dinero, un proceso que se encuentra más en sus comienzos que al final.

Sólo hay que poner atención a la definición de sistema de moneda fiduciario, que según Wikipedia son “las monedas y billetes que no basan su valor en la existencia de una contrapartida en oro, plata o cualquier otro metal noble o valores, ni en su valor intrínseco, sino simplemente en su declaración como dinero por el Estado y también en el crédito y la confianza (la fe en su futura aceptación) que inspira”. Sin esta declaración, la moneda no tendría ningún valor: el dinero fiduciario sería entonces tan poco valioso como los pedazos de papel en los que está impreso.

En los últimos días el oro ha perdido algunas de sus ganancias porque ha estado sobrecomprado y también debido a un interés oculto por parte de bancos centrales y políticos para encubrir su valor. Algo que se nota en las fuertes y repentinas ventas en momentos de liquidez baja del mercado. Pero al inversor en oro no siempre le pueden dar esos “regalitos”, en forma de precios artificialmente bajos. Como suelo decir, la burbuja no está en el oro sino en el papel dinero y en las montañas de deudas que no son recuperables y todas los demás promesas de pagos, derivados etc. Los precios actuales del oro todavía son gangas con una visión a largo plazo.

 

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