La fortaleza de Schroders en deuda asiática


Rajeev De Mello se incorporó en julio de 2011 a Schroders para dirigir la gestión de renta fija asiática de la entidad británica, activo en el que la gestora cuenta con 7.205 millones de dólares bajo gestión. De ellos, 3.210 millones corresponden a productos pan asiáticos, tanto de crédito, como moneda local y retorno absoluto. La entidad tiene oficinas en Japón, Corea del Sur, Taiwán, China, Hong Kong, Indonesia, Singapur y Australia, con 639 empleados en total en la región.

“Está siendo un año interesante para la deuda asiática, porque ha habido interés por esta clase de activo de numerosos inversores. Además, está ofreciendo retornos de doble dígito”, explica De Mello, quien cuenta con 26 años de experiencia. Con datos de Bloomberg, los bonos asiáticos en moneda local ofrecen una ratio de Sharpe del 1,16, con un retorno anualizado a diez años del 7,64%. Los de moneda fuerte tienen una ratio del 1,01, con una rentabilidad del 7,65% en el mismo periodo.

De Mello considera que este activo todavía tiene un largo recorrido. Cree que las divisas emergentes están infravaloradas, que la deuda corporativa sigue siendo atractiva gracias a la buena situación de las economías y el bajo nivel de impagos. Además cree que los bonos asiáticos mantendrán su atractivo gracias a las políticas monetarias estables de la región y la demanda global de deuda más segura.

Los riesgos que observa el experto de Schroders para la región son una ralentización de la economía china, el abismo fiscal estadounidense, un posible recrudecimiento de la crisis europea y las tensiones de Oriente Medio. A medio plazo, en todo caso, cree que Asia se beneficiará de las entradas de capital que vivirá la clase de activo ya que los inversores, explica, siguen estando muy infraponderados en él.

De Mello destaca la fortaleza fiscal de la región y recomienda mirarla como un todo. “Hay que hacer una gestión global de la región, haciendo una mezcla perfecta entre los distintos países pues hay mercados emergentes, otros desarrollados, unos más exportadores, otros importadores… Además, hay una gran diversidad de sectores por países, por lo que es difícil tener una visión sectorial en Asia”, explica. Ellos, en Schroders, combinan una visión macro en la región más una visión específica de cada país más el análisis de las empresas individuales, algo que pueden hacer, dice De Mello, gracias a su importante presencia en la zona.

Así invierten en diez países en tres tipos de instrumentos: divisa, crédito y bonos gubernamentales. La mezcla de estas variables es la que se traslada a la cartera final. “Es importante saber exactamente por lo que quieres apostar. Si sólo queremos apuesta de crédito cubrimos la duración o viceversa, igual que en la divisa y el bono país”, explica. En su estrategia de deuda asiática en moneda local el alfa de su gestiona proviene, típicamente, en un 30% de la elección del país; en un 25% de la divisa; en un 15% de su posicionamiento en la curva; en un 10% de la selección del sector; en un 10% de la selección de la emisión, y en un 10% de la del instrumento concreto.

Los países que incluyen en su universo de inversión son Singapur, Hong Kong, Taiwán, Corea del Sur, China, Malasia, Tailandia, India, Indonesia y Filipinas. Puede invertir hasta un máximo de un 10% en deuda de alta rentabilidad.

Una gama que va en aumento

Dos de los fondos que gestiona De Mello directamente son el Schroder Asian Local Currency Bond y el Schroder Asian Bond Absolute Return. El primero cuenta con 198 millones de dólares en activos y registra una rentabilidad a un año del 9,7% frente al 8,1% de su índice de referencia, el HSBC Asian local Bond Index. La duración media de la cartera es de 6,2 años, con emisiones con rating medio de A-.

El Schroder Asian Bond Absolute Return tiene un patrimonio de 1.000 millones de dólares, y a un año sube un 9,8%. La cartera tiene un rating medio de BBB+, con una duración media de 3,57. Por países, actualmente sus principales inversiones se encuentran en China offshore, India, Tailandia, China onshore y Corea del Sur.

Además, la gestora lanzará en noviembre la versión UCITS de su fondo que invierte en deuda china denominada en renmimbi, lo que se conoce como el mercado de bonos “dim sum”. El Schroder RMB Fixed Income Fund se lanzó en 2010, cuando se abrió por primera vez este mercado a entidades internacionales y tiene 600 millones en activos.

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