La flexibilización cuantitativa en 2012: ¿cogerá el BCE el tren?


La economía real a lo largo de la zona euro está cayendo en una profunda recesión. En respuesta, esperamos que los tipos del BCE se mantengan tan cerca de cero como sea prácticamente posible. Sin embargo, dada nuestra lectura de la crisis de la zona euro, la reducción del tipo de interés por sí sola será insuficiente para prevenir un potencialmente grave de la inflación de la Zona en 2013. Por lo tanto, en algún momento de este año, el BCE tendrá que tomar una decisión. O permitir una subida sustancial y persistente de su objetivo de inflación, o que participar en algún tipo de flexibilización monetaria adicional. Una opción sería embarcarse en una flexibilización cuantitativa. Sin embargo, esta opción podría ser polémica.

Hay una variedad de puntos en contra de ella, pero los temas principales son el riesgo moral y el riesgo de inflación. Si el BCE participa en una flexibilización cuantitativa sería probablemente para cumplir con su objetivo de estabilidad de precios de la zona euro. Puesto que el poder de la flexibilización cuantitativa está muy relacionado con el grado en que los activos adquiridos son sustitutivos del dinero, se podría imaginar una serie de posibles compras de deuda pública por parte del BCE capaces de obtener el mismo resultado económico. La cantidad de esta deuda que se necesitaría comprar para obtener un efecto macroeconómico determinado, es probable que sea proporcionalmente menor. Se sospecha que, para mitigar el impacto político de centrarse más en la deuda de unos países que de otros, el BCE optaría por comprar los activos de acuerdo con la participación individual de los países en su capital.

Se ha especulado sobre los potenciales targeting yields del BCE a través de la compra de activos, con el objetivo por ejemplo de abaratar el coste promedio de los préstamos a 10 años de deuda gubernamental de la zona euro. Es poco probable que el BCE se aventure por este camino. Hacerlo significaría hacer un compromiso abierto a comprar deuda de la zona euro si las condiciones del mercado se deteriorasen, poniendo así en peligro el control del BCE de su propio balance. Otra opción posible para la flexibilización cuantitativa para el BCE sería hacer una promesa explícita de mantener el tipo de interés a cero por un periodo prolongado de tiempo. Una rama de la literatura económica sostiene que este tipo de política es muy efectiva a través de efectos sobre las expectativas. Sin embargo, con la banca europea y el sistema financiero actualmente bajo una presión extrema, el poder de esta política podría ser muy limitado.

Esto deja la compra de una cesta de deuda pública de la zona euro como la respuesta más probable por parte del BCE para impedir la recesión de la Zona. La cuestión clave es ¿cuánto podría comprar? Estimarlo es extremadamente difícil y dependería de en que medida el BCE considere que la inflación se quedaría por debajo de su objetivo si no se toman medidas preventivas, de la cantidad promedia de crédito y de las primas de liquidez en la deuda pública de la zona euro, y de cuánto resista el BCE la presión de no participar en una flexibilización cuantitativa.

Tomando todos estos factores en conjunto, nuestra estimación aproximada del tamaño del programa inicial de flexibilización cuantitativa del BCE es de 750 mil millones de euros, lo que equivale a alrededor de un 8% del PIB de la Zona. Actualmente el tipo de interés promedio de la deuda de la zona euro a 10 años, ponderado de acuerdo a la clave de capital del BCE, es de alrededor de 4¾%. Esto indica que significativamente hay más riesgo de crédito y de falta de liquidez en el mercado de deuda de la zona euro en promedio que en el mercado de treasuries de EEUU.

 

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