La fiesta debe continuar


Cuando el coloso Titanic zarpó de Southampon nadie podría imaginarse la debacle que se originaría días después. Algo similar pasa con el € y la Eurozona, donde a día de hoy no es tarea fácil tripular este barco de envergaduras económicas y sociales inigualables.

En ocasiones el corto plazo se mide en segundos y el largo en días. El tiempo como un gran sabio dijo, es relativo, algo muy simple y de gran valor que en muchos casos se olvida. Por ello, es sumamente complejo obtener un rango de acierto bursátil sistemático y sostenido en el mismo. Cualquier detalle pasando por el rescate español, la prima de riesgo o la más mínima noticia sobre Grecia, puede echar por tierra el mejor análisis técnico o fundamental cortoplacista. Actualmente en el mercado pocas cosas sirven, no es tiempo de convencionalismos, estamos ante una guerra en la que hoy más que nunca, el inversor minorista lucha con piedras en un campo plagado de minas. El juego de suma cero, está lastrando el volumen de contratación en las bolsas, ¿adivinan en contra de quien?

La escasa rentabilidad de los activos más seguros y la búsqueda de aquel bono corporate con una buena TIR y bajo riesgo, hacen que la complejidad para encontrar activos de calidad haya venido para quedarse. Por supuesto que podemos acertar un dardo en una diana, incluso dos y tres veces seguidas, pero hacerlo de manera regular en el tiempo es realmente complejo y solamente apto para unos cuantos vip.

En base a esta reflexión, quizá sea una muy buena opción mirar por la mirilla del corto plazo manejando una buena lupa para el largo. El análisis fundamental a largo, buscando entidades generadoras de caja, con balances saneados y buenos ratios de deuda, ayudado de una visión técnica para “saber donde nos encontramos” puede ser la mejor de las estrategias a llevar a cabo.

Creo que resulta más sencillo, o menos complejo según se mire, esperar a que el mercado reconozca una compañía con los valores cualitativos que hemos comentado, que adoptar una posición intentando adivinar por donde saldrá el sol mañana.

No cabe duda que previo a este aspecto debe primar el conocimiento del cliente, su perfil de riesgo y la propia cultura financiera del mismo. En el mercado minorista, tan importante es el conocimiento de los productos y del cliente, como la elección de un buen asesor por parte de éste.

Con esto y con todo, no podemos asegurar un rendimiento positivo de las carteras, pero sí una elevada probabilidad de éxito. El mercado hoy, es una vorágine de profesionales y minoristas a la busca y captura del mejor activo.

Por ello, pese al ruido reinante y a las noticias poco halagüeñas del futuro más cercano, la música debería seguir sonando incluso cuando el agua llegue al salón de fiestas.

La fiesta debe continuar.

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