“La falta de concreción respecto al modo en que el BCE ayudará a los periféricos es frustrante”


“Después de haber elevado las expectativas hasta niveles casi de euforia, llegando incluso a hacer que los inversores barajasen la posibilidad de que el BCE rebajaría agresivamente los tipos de interés o interviniese en el mercado de deuda pública periférica, el presidente de la máxima autoridad monetaria no ha acompañado con sus políticas su promesa de hacer todo lo que sea necesario para respaldar al euro”. Así lo cree Azad Zangana, economista europeo de Schroders, quien considera que "Draghi ha defraudado a los mercados".

En una nota emitida tras la conferencia de prensa de Mario Draghi, el experto entiende que el máximo responsable de la institución “parece estar anunciando el inicio de un Quantitative Easing”, si bien “no parece existir en su mensaje una gran convicción”. Del mismo modo, el hecho de que el presidente del BCE no quisiese entrar a comentar ni el plazo ni el volumen de compras de bonos que potencialmente podría adquirir sugiere, según Zangana, que todavía no existe consenso en el seno del Consejo sobre cuál sería la manera de proceder.

“Curiosamente, Draghi apuntaba a que el BCE optaría por comprar deuda soberana a corto plazo, dando a entender que la autoridad monetaria evitaría adquirir bonos a largo plazo, para así mantener a raya a los gobiernos”, afirma el experto. Dichas intervenciones sólo se llevarían a cabo en el mercado secundario, y una vez que los líderes políticos de estos países estén cumpliendo con los compromisos a los que han llegado con la UE y el FMI. “Así pues, parece que no hay posibilidad de que el BCE intervenga en el mercado primario, y cualquier actuación en el secundario sólo se dará si España o Italia solicitan ayuda”.

Para ello, Zangana recuerda que estos países deben estar dispuestos a aceptar el hecho de que las condiciones que les imponga la troika comunitaria posiblemente sean unos planes de austeridad aún más severos que los actuales, una situación que está conduciendo a sus economías a una recesión aún más profunda. “La falta de concreción y la incertidumbre sobre la forma en la que el BCE tiene intención de ayudar a estos países es muy frustrante. Si la autoridad monetaria no adopta a corto plazo alguna acción de alcance, se corre el riesgo de que los mercados pierdan la fe en Draghi y su capacidad para hacer frente a esta crisis”, asevera.

En este sentido, el economista de Schroders es consciente de que algunos miembros del Consejo del BCE no están a favor de intervenir en el mercado de deuda de España e Italia. “Draghi recomendó a los inversores no apostar contra el euro, pero el problema es que los que lo están haciendo les está yendo bastante bien en lo que va de año”.

 

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