“La eurozona tendrá que cambiar muy pronto su política de austeridad”


De acuerdo con los datos del FMI, en 2013 la economía estadounidense crecerá un 2%, la japonesa y la británica en torno a un 1% y la eurozona sería afortunada si viese avanzar su PIB. En este sombrío entorno, las autoridades de gran parte del mundo desarrollado tienen el reto de reducir el déficit sin provocar que sus economías entren en una espiral negativa. Las preguntas que surgen son muchas. ¿Podrá el Congreso de Estados Unidos alcanzar un acuerdo antes del 1 de marzo? ¿Cómo podría estar afectando a los precios de las acciones? Con el desempleo en la eurozona en el 11,8%, ¿no habría que repensar las agresivas políticas de equilibrio presupuestario?

Natixis Global Asset Management ha querido dar respuesta a estas preguntas en un informe en el que diferentes expertos de sus gestoras afiliadas ofrecen su visión sobre el escenario de déficit en las economías desarrolladas y las medidas que se están tomando al respecto. En lo que respecta a la eurozona, Philippe Waechter (en la imagen), economista jefe de Natixis AM, otra de las boutiques de NGAM, afirma que no es ningún secreto que los gobiernos de la región tienen el reto de hacer frente a sus déficits presupuestarios. El problema es la manera en la que lo están abordando.

"Para reducir desequilibrios, las autoridades se han comprometido a aplicar fuertes recortes del gasto. En Francia, se espera que el déficit pase del 4,5% de 2012 al 3% en 2013. Reducir el déficit equivale a aumentar el ahorro y esto podría enviar a su economía a una recesión más profunda, sobre todo teniendo en cuenta que la demanda no vendrá ni por el sector privado, ni por las exportaciones ni por el gasto del gobierno”. Para lograr que Francia y la eurozona siga creciendo, Waechter ve necesario limitar el impacto causado por las limitaciones presupuestarias y mantener un enfoque de más largo plazo en lo que a las reformas estructurales se refiere.

“Nadie está argumentando que las cuentas públicas deban vivir con un déficit permanente. Lo que se dice es que no es bueno que esas reducciones se produzcan de una manera tan rápida en un momento de debilidad económica”. En este sentido, el experto considera que las medidas de austeridad son eficientes en un periodo de fuerte crecimiento económico, pero “en un momento de recesión éstas no funcionan”, afirma con rotundidad. Tal y como recuerda Waechter, la prueba de que esta política sí puede servir en momentos de bonanza lo demostró la Administración Clinton a finales de los años 90.

Según el experto, los gobiernos europeos tendrán que cambiar muy pronto sus puntos de vista sobre las políticas de austeridad, ya que la eurozona está atascada en una recesión con una tasa de desempleo históricamente alta. Además, el experto recuerda que, en un entorno de actividad comercial baja, la línea seguida por la eurozona tiene aún menos sentido. “En el pasado, el comercio mundial podría dar un impulso que ayudase a cambiar la trayectoria de la actividad económica mundial. Sin embargo, este ya no es el caso”, asevera el economista jefe de Natixis Asset Management.

El abismo fiscal americano

No obstante, Europa no es solo centro de preocupación de los inversores. Estados Unidos es uno de los puntos calientes. De hecho, tal vez la mayor preocupación de los inversores se concentre actualmente en cómo Washington logrará salvar el abismo fiscal, problema que en enero no ha sido solucionado sino pospuesto 90 días. Así lo cree Brian Horrigan, economista jefe de Loomis Sayles, quien considera que “las negociaciones probablemente se alargarán hasta el último minuto, momento en el que se llegará a un acuerdo para evitar el desastre”.

En su opinión, resolver los desequilibrios de los que adolece la economía estadounidense requiere de una combinación de restricción del gasto discrecional, frenar el aumento del gasto en prestaciones e incrementar los impuestos en una base amplia. “Veo poca conciencia tanto por parte de la Cámara de Representantes como por parte de la Casa Blanca sobre la magnitud del ajuste fiscal que debe hacerse en el país. Lo mejor que podemos esperar es una contracción fiscal que sea realizada de manera gradual, año tras año”, afirma el experto. Pero… ¿han descontado ya los mercados un recorte del gasto federal?

Para Chris Wallis, presidente y consejero delegado de Vaughan Nelson Investment Management, las valoraciones de la Bolsa estadounidense ya estarían reflejando un recorte del gasto federal. El experto no prevé que el hecho de que EE. UU. ataje su déficit provoque un impacto significativo en los mercados. “Es importante tener en cuenta los excesos que se han cometido en el mundo desde finales de la década de los 90. Pasamos por una burbuja tecnológica, otra del gasto del consumidor, inmobiliaria… Ahora la burbuja está en el gasto del sector público y los déficits estructurales en el mundo desarrollado. Es un proceso muy transparente del que el inversor es consciente”.

¿Cómo estaría afectando esto a las cotizaciones? Wallis tiene claro que la estrategia actual de la firma pasa por dar en las carteras un peso más bajo a aquellas compañías cuyos ingresos dependen del gasto federal. “Las valoraciones que envuelven a los proveedores sanitarios ya reflejan las incertidumbres que rodean los recortes de gastos”, afirma. No obstante, el sector sanitario no sería el único que estaría viéndose afectado. “Varios proveedores de servicios dentro de la industria de defensa también han visto cómo el precio de las acciones de las empresas vinculadas a la industria armamentística descuentan este escenario”.

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