“La estabilidad del dividendo guarda relación con la volatilidad”


“Conseguir el mayor rendimiento por dividendo posible adoptando el menor riesgo posible”. Ese es el gran objetivo que Daniel Hammar, estratega de renta variable de UBS Global Asset Management, persigue en el UBS Global High Dividend, fondo basado en una estructura cuantitativa centrada en percibir dividendos y mantener el control del riesgo. “No se trata de escoger sólo en función de la rentabilidad por dividendo que ofrece una empresa, sino hacerlo por aquellas de mayor calidad que hayan ofrecido en el pasado un firme compromiso con la política retributiva al accionista y que se prevea que seguirá siendo así en el futuro”, asegura.

En una entrevista concedida a Funds People, Hammar asegura que, a lo largo de la última década, los retornos de la renta variable han sido volátiles y difíciles. “Gran parte de esa rentabilidad ha venido por el lado de los dividendos”, indica. Sin embargo, esto no significa que baste con identificar a las compañías que ofrezcan la mayor rentabilidad por dividendo ya que muchas veces también tienen un mayor ratio de reparto de beneficios (pay-out). De hecho, para confeccionar una cartera de garantías el experto afirma descartar estas compañías al presentar unos niveles de rentabilidad por dividendo insostenibles en el tiempo. “Buscamos consistencia y, sobre todo, calidad”, afirma el experto.

Para dar con las compañías más indicadas, Hammar señala que el equipo gestor aplica unos filtros muy exhaustivos, en los que el análisis fundamental de la compañía, sus expectativas de futuro (basadas en las estimaciones de consenso del mercado) y la volatilidad juegan un papel decisivo para saber qué empresas pueden formar parte de la cartera. Los dos primeros criterios sirven para conocer la solvencia y la solidez de la empresa. El tercero, para controlar el riesgo de la cartera. “La identificación de compañías con baja volatilidad nos da cierta protección en momentos de caída del mercado”, señala.

Diversificar para mitigar riesgos

“Hemos creado un modelo que nos permite analizar diariamente las variables de cada compañía. La labor del gestor es comprobar que los valores cumplen los requisitos y estudiar oportunidades”, señala. La estrategia pasa por crear una cartera diversificada tanto sectorial como geográficamente, que no sigue al índice de referencia, integrada por 100 compañías, con un peso cada una que en ningún caso puede ser inferior al 0,9% y que no debe superar el 1,1%. “Esto es un rasgo que nos diferencia respecto a la competencia: donde otros tienden a concentrar, nosotros diversificamos para mitigar el riesgo al máximo”.

“La mayor parte de la cartera (92%) está compuesta por empresas de gran capitalización, ya que estas suelen ser menos volátiles que las de pequeño y mediano tamaño”. Aunque los gestores analizan oportunidades de inversión a nivel global, “el fondo infrapondera Estados Unidos, al ser un mercado que no tiene una tradición de pagar elevados dividendos, y limita al 25% la exposición a los emergentes, donde detectamos empresas defensivas muy interesantes”. No es el único rasgo diferenciador del fondo y que el gestor busca preservar a toda costa. “Gestionamos la cartera activamente para mantener una beta de 0,85”.

Según explica, el UBS Global High Dividend mantiene una exposición negativa a beta y volatilidad respecto al índice de referencia. “Es un producto diseñado para despegarse del índice de referencia que ha despertado un gran interés entre inversores conservadores”. En este aspecto, la diversificación, el enfoque en la calidad de las compañías, la beta, la baja volatilidad y la rentabilidad por dividendo son, a juicio de Hammar, los factores que han guiado el retorno de este fondo desde que se constituyera hace ahora año y medio, periodo en el que ha logrado cosechar una rentabilidad anualizada del 3%.

Una gestión de la cartera enfocada a limitar el riesgo

“Un enfoque centrado en el riesgo, la alta calidad de los activos, la baja volatilidad y la diversificación nos ha permitido construir una cartera que muestra una fuerte resistencia en momentos de corrección del mercado y con altas posibilidades de batir el índice de referencia”. Actualmente, el riesgo del fondo es del 8,9%, frente al 14,5% del índice. Para lograrlo, hacer una gestión activa de la cartera resulta crucial. “Nuestro modelo cuantitativo tiene previsto rebalancear la cartera mensualmente, pero el sistema nos advierte si se producen casos fuera de lo normal, como la caída extrema de una acción en una determinada sesión. En este caso, miramos si hay algún dato fundamental que ha cambiado desde que lo compramos. Si es así, deshacemos la posición, incluso inmediatamente. De lo contrario, la mantenemos hasta el próximo rebalanceo para ver cómo se comporta”.

“En UBS Global AM tenemos herramientas que nos permite discernir entre las 2.500 compañías que forman nuestro universo de inversión”. Esto les sirve para chequear rápidamente qué compañías cumplen los criterios exigidos. Por ejemplo, si el dividendo por acción es negativo, automáticamente sale de su radar. “No necesitamos entrevistarnos con los equipos directivos, ya que pueden decir un día una cosa y al siguiente hacer la contraria”. En este sentido, su fuerza reside en “contar con un equipo de diez años de experiencia en carteras cuantitativas que saben identificar muy bien lo que funciona o no”, sentencia.

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