El gran problema al que se enfrentan los gestores de fondos británicos


Los cambios observados en el liderazgo del mercado en lo que va de año ha cogido por sorpresa a muchos gestores de fondos activos. En 2015, el 79% de los gestores de fondos activos consiguieron batir el FTSE All Share frente al 21% que lo han logrado en lo que llevamos de 2016. Este peor comportamiento relativo se explica por el impacto sobre la rentabilidad de la depreciación de la libra esterlina, el repunte de las materias primas y unas valoraciones excesivas. Los gestores de fondos que se situaron en el primer decil de rentabilidad en 2015 están registrando algunos de los peores resultados en 2016 y se encuentran ahora, en media, en el percentil 79 en lo que va de año. Por el contrario, los gestores que mantenían posiciones menos populares el año pasado, como sobreponderaciones en materias primas y valores de gran capitalización, se encuentran entre los más rentables: los que se sitúan en el primer decil en lo que va de año se situaban, en media, en el percentil 82 en 2015.

Sin embargo, se empiezan a observar signos de cambio en estas tendencias tan positivas para los gestores de fondos de renta variable británica más rentables. “Los catalizadores del cambio son la posibilidad de que el mercado de las materias primas haya tocado fondo, la debilidad de la libra esterlina y unas valoraciones relativas forzadas. Tras ocho años de constantes caídas, por fin vemos señales de que los mercados de materias primas podrían haber tocado fondo”, explican desde J.P.Morgan AM. La dinámica está cambiando en un momento en el que, de media, el 10% de los gestores de fondos activos británicos con mejores resultados mantienen una asignación del 75% a valores de pequeña y mediana capitalización y una ponderación de tan solo el 7% en materias primas. Para poner ese dato en contexto, el índice de referencia mantiene una ponderación del 20% en small y mid caps y una exposición del 16% a sectores relacionados con las materias primas.

El desafío que encaran los inversores

El potencial cambio de rumbo supone un desafío para los gestores de fondos británicos más beneficiados por las tendencias que han dominado los mercados durante la última década. “En teoría, los gestores deberían ser capaces de reasignar sus activos de los sectores de pequeña y mediana capitalización a los de gran capitalización, pero creemos que este cambio podría verse retrasado por dos factores: la voluntad y la capacidad de los gestores para cambiar de rumbo. Por un lado, es probable que un gestor cuyos resultados han estado marcados por el buen comportamiento de los valores de pequeña y mediana capitalización se muestre reacio a cambiar su posicionamiento. La renta variable de gran capitalización ha generado una rentabilidad inferior a la de pequeña y mediana capitalización en cuatro de los cinco últimos años, por lo que es posible que algunos gestores de fondos se resistan a aceptar que esta tendencia podría haber llegado a su fin”.

Este sesgo conductual podría llevar a los gestores a mantener sus posiciones en valores de pequeña y mediana capitalización durante más tiempo de lo recomendado. Pero, además, incluso en el caso de que los gestores estén dispuestos a cambiar, es posible que la aplicación de este cambio no sea inmediata. “Muchos de los gestores de fondos del Reino Unido han pasado casi una década reforzando sus asignaciones al segmento de pequeña y mediana capitalización. Cerrar estas posiciones puede ser complicado, dada la menor liquidez que presentan esas partes del mercado. El valor combinado de las operaciones en el FTSE Small Cap y el FTSE 250 fue de tan solo 160.000 millones de libras en 2015, menos de una quinta parte del valor de las operaciones del FTSE 100”.

En un mercado tan carente de liquidez, la rotación de la cartera no solo requerirá una gran cantidad de tiempo, sino que también podría afectar gravemente a la rentabilidad del fondo. “Si un gran número de gestores intenta vender valores de pequeña y mediana capitalización y comprar valores de gran capitalización al mismo tiempo, es poco probable que el mercado pueda absorber toda la presión. Esta situación podría provocar una auténtica estampida y forzar a los gestores a rebajar los precios para atraer compradores, lo que dañará aún más la rentabilidad del fondo”, afirma el experto de J.P.Morgan AM. Y lo mismo pero al revés. Cuando todo el mundo quiere comprar algo, se vuelve caro y empieza a dar problemas. Es lo que ha pasado también en el mercado británico de renta variable con objetivo de generación de rentas.

Según Schroders, si echamos la vista atrás 20 o 30 años, el porcentaje de valores del mercado británico que rinde más que el mercado está en mínimos de treinta años. “Es decir, aunque el mercado en su conjunto sigue ofreciendo una rentabilidad por dividendo razonable, esta situación es el resultado de un pequeño grupo de valores que generan muy buenos rendimientos mientras que el resto del mercado rinde mucho menos en promedio. Por eso a los gestores de fondos con objetivo de generación de rentas les resulta tan difícil encontrar buenas ideas, valores con buenas historias individuales, y tienden a centrar sus fondos en algunas de las empresas más grandes, donde tienes que arriesgar más. Es lo que nos toca hacer ahora mismo para generar rentas para nuestros clientes”, revelan a través de un vídeo. Y también otro desafío al que tienen que hacer frente.

Y el riesgo de Brexit...

Tampoco convendría olvidarse del impacto que está teniendo el Brexit. El mercado británico se está viendo afectado por la incertidumbre generada en torno a la votación que afronta el país el próximo 23 de junio sobre su permanencia o no en la UE. Para Chris Burvill, director of renta variable británica de Henderson Global Investors, independientemente de cuál sea la opinión personal de cada uno, el referéndum es como mínimo desafortunado. “Un resultado favorable a los partidarios de abandonar la UE podría tener ramificaciones muy graves, no sólo para la City, las instituciones financieras y las empresas, sino que también para la economía en su conjunto. Desde este punto de vista, esperamos y creemos que el voto será favorable a la permanencia. Pero, sea cual sea el resultado, el daño a largo plazo ya se ha hecho. Confieso que estoy perplejo de que el Reino Unido haya podido considerar afrontar este riesgo en este momento, dado el potencial impacto que podría tener sobre la economía del Reino Unido”, afirma el experto.

El sector financiero, que supone alrededor del 10% del PIB británico, se vería enormemente afectado. Según Philippe Waechter, Yves Maillot y Philippe Berthelot, expertos del equipo de Natixis AM, filial de Natixis Global AM, el cambio de marco derivado de la salida del país de la UE limitaría la capacidad del sistema financiero británico para acceder a estructuras financieras en la zona euro. “La City londinense podría perder una gran parte de la actividad de negociación que realiza en euros. Además, cabe esperar una importante salida de europeos afincados en Londres. Este hecho podría tener una gran trascendencia, ya que, aparte de la actividad estrictamente bancaria, la estructura demográfica cambiará y penalizará la propia dinámica de la economía de Londres y, por tanto, del Reino Unido. Estos elementos relacionados con la economía tendrán una repercusión aún mayor en el plano político. El Reino Unido tendrá que negociar solo cuestiones políticas y estratégicas en el ámbito internacional, ya no tendrá el apoyo y respaldo de la UE en las conversaciones. Su peso político podría resentirse ciertamente”, aseveran.

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